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Huesca

En busca de fórmulas para frenar una nueva ola de la covid por la campaña de temporeros: PCR, test e incluso vacunas

Los sindicatos agrarios piden empezar a trabajar ya en una estrategia de prevención con medidas sanitarias y alojamientos seguros. "Hay muchas posibilidades de que se repita», advierten los expertos.

Temporeros realizando labores de poda esta semana en una finca de Almudáfar, en la comarca del Bajo Cinca.
Temporeros realizando labores de poda esta semana en una finca de Almudáfar, en la comarca del Bajo Cinca.
O. M.

A dos meses de iniciar la plantación de los cultivos tempranos y a tres de las labores de aclareo en los frutales, el sector agrario ha empezado ya a trabajar para que la campaña de temporeros del 2021 no desencadene una nueva oleada de la pandemia. Su estrategia pasa por prevenir los contagios, con diagnósticos de PCR antes de ir a los tajos, test de antígenos periódicos (más rápidos y sencillos) e incluso la vacunación, cuestión esta que suscita más controversia. Y en paralelo, la lucha contra el hacinamiento en las viviendas.

El virus no dio tregua a los aragoneses el pasado verano. Mientras España entraba en la nueva normalidad tras la desescalada, la Comunidad iniciaba una segunda ola. Apenas finalizado el estado de alarma, las comarcas del Bajo Cinca, Cinca Medio, La Litera y el Bajo-Aragón-Caspe daban un paso atrás. Su situación acabaría arrastrando a la ciudad de Zaragoza y al sector turístico, con un aluvión de cancelaciones por miedo a viajar a Aragón. No obstante, el pico estival alcanzó los 699 casos (el 7 de agosto), lejos de los 1.345 de la tercera oleada (24 de octubre) por los rebrotes del puente festivo del Pilar.

A partir de la próxima primavera, y con más intensidad en verano, 15.000 temporeros se volverán a mover, el 60% llegados de otros territorios, una parte sin alojamiento ni control sanitario. Los 7.500 trabajadores de los almacenes de fruta son más estables, pero se calcula que también un 30% viene de fuera.

"Las cifras de contagio pueden ser parecidas y si volvemos al mismo dibujo, movilizando gente de un lado para otro, al menos tenemos que estar prevenidos"

"Las cifras de contagio pueden ser parecidas y si volvemos al mismo dibujo, movilizando gente de un lado para otro, al menos tenemos que estar prevenidos", advierte Óscar Moret, corresponsable del sector de fruta de la Unión de Agricultores y Ganaderos de Aragón. Ya han pedido entrevistas con distintas administraciones implicadas y a partir del lunes celebrarán reuniones internas por comarcas. "Tiene que ser rápido, parece que se nos había olvidado pero la campaña está a la vuelta de la esquina", señala Moret.

"Prefiero que los vacunen a ellos antes que a mí"

Entre las propuestas a la administración está la realización de PCR antes de incorporarse al trabajo y de test de antígenos posteriormente. Pero también se pondrá sobre la mesa la opción de la vacuna para los temporeros, atendiendo a sus condiciones especiales de movilidad y hacinamiento en las viviendas, un vector de contagio. "Prefiero que los vacunen a ellos antes que a mí", asegura Moret, quien no oculta que es una medida controvertida, "porque hay grupos de riesgo prioritarios y no sabemos si habrá dosis para todos".

El secretario general de Asaja en Aragón, Ángel Samper, cree que "si la solución es vacunar por delante a los temporeros, adelante", pero recuerda que es algo voluntario, y además está en manos de las autoridades sanitarias. "Es un tema muy sensible, igual no se puede hacer masivamente. Si es el mejor método habrá que invitar a que se vacunen, pero en todo caso habrá que obligar a hacer PCR y pruebas regulares de control, así como protocolo de actuación en las separaciones".

"Se nos demonizó, pintando un mapa irreal que nos situó como el principal foco, haciendo daño de paso al sector turístico. No nos puede pillar otra vez el toro"

La opción de la inmunización no es bien vista ahora mismo por la DGA. El consejero de Agricultura, Joaquín Olona, "comparte y apoya el criterio de Sanidad de vacunación por grupos de riesgo y no de actividad", indican en su departamento. No avanzan los planes para este verano, y confían en «la responsabilidad de los empleadores» a la hora de cumplir la normativa laboral.

El riesgo, en las viviendas

Los sindicatos agrarios coinciden en poner el foco también en los alojamientos, porque "más que en el campo, el riesgo está en las viviendas". Un número importante de irregulares acaba en las zonas rurales "porque un alquiler en Osso de Cinca son 300 euros y en Lérida, 600", precisa Moret.

"El alquiler se podría detraer del salario, pero vienen a ganar dinero, y los propios trabajadores prefieren habilitar un espacio para varios y ahorrarse el gasto. Esto con la pandemia ya no sirve, hay que controlarlo. No hablamos de grupos burbujas, de ámbitos familiares, sino de interacción entre trabajadores de distintas procedencias", avisa Samper.

En todo caso, los dos confían en que se está a tiempo de sentar las bases para dar alojamientos dignos y seguros, e instan a Olona a mantener una reunión. "Que no nos pille el toro. Sabiendo que la pandemia está presente y que la situacion se va a repetir, no caben demoras", señala el representante de Asaja, recordando el perjuicio que supuso para la imagen de Aragón y del sector. "Se nos demonizó, pintando un mapa irreal que nos situó como el principal foco, haciendo daño de paso al sector turístico".

Los errores del 2020

De parte de los trabajadores, UGT se muestra pesimista, por el "desastre" de la pasada campaña, en parte por la "cerrazón" de la patronal, "y porque vamos a cometer los mismos errores". Para José Juan Arcéiz, de la Federación de Industria, Construcción y Agricultura, la situación es la misma, "si no más grave".

"Yo no soy optimista respecto a la campaña que viene. Creo que vamos a cometer los mismos errores, y la situación es exactamente la misma, si no más grave"

Entre esos errores cita que los protocolos del covid no se implantaron "en casi ningún sitio". Solo al final había más epis. El sector, denuncia, tiene muchos problemas agravados por la pandemia. "La gente no se contagia en las empresas porque se ponen medios, pero en el campo no les daban mascarillas o una por semana". Según Arcéiz, no hay que tomar medidas diferentes a otros sectores sino cumplir las normas de prevención. "Ni PCR ni prioridad para la vacunación, que cumplan con la ley como empresas". El transporte no funcionó, dice, "porque había que presentar un contrato escrito, y como la patronal del sector no quiere contratos por escrito en pleno siglo XXI pues no hubo ni 100 personas que usaron los autobuses, tenían que ir 4 o 5 en un coche".

Operativo establecido en Albalate de Cinca para el traslado de los temporeros contagiados del asentamiento ilegal al polideportivo.
Operativo establecido en Albalate de Cinca para el traslado de los temporeros contagiados del asentamiento ilegal al polideportivo.
Rafael Gobantes

La opinión de los expertos

Los especialistas advierten del peligro de una nueva ola de la pandemia cuando se inicie la campaña de la fruta. "Hay muchas posibilidades de que se repita", asegura el epidemiólogo zaragozano Nacho de Blas, quien destaca que, por ejemplo, los rebrotes surgidos en los mataderos en abril, primera señal de alarma, no se han vuelto a producir debido a que son un colectivo más estable frente a la movilidad de los trabajadores del campo.

Él no ve la vacunación como una solución al problema, pero sí sugiere otras ideas. Primero, aprender de otras comunidades que han trabajado en la recolección de la aceituna y de la uva y pactar con los empresarios, "la gente que sabe lo que está ocurriendo en los campos". Además, cuadrillas estables, controles diagnósticos previos y alojamientos dignos ayudarían a que Aragón no vuelva a destacar en el mapa de la pandemia.

Si la campaña empezara ahora el primer problema que se plantearía serían los cierres perimetrales para la entrada de temporeros. "Con los que viven en la provincia el riesgo es mínimo, pero si vienen de fuera habría que evaluar si lo hacen con un certificado". Ellos no se pueden pagar un diagnóstico de PCR como hacen los viajeros que llegan a Barajas. Lo tendría que asumir el empleador, con la colaboración de la administración, "para garantizar los certificado con PCR". Sería el primer paso, porque luego están las condiciones sanitarias en el puesto de trabajo, "donde habría que extremar las inspecciones".

A los controles iniciales deberían seguirle otros periódicos con test de antígenos, más baratos, para ver detectar infecciones, atajarla lo antes posible y evitar la propagación. El epidemiólogo también recomienda identificar a los convivientes.

"La trazabilidad de estas personas sería lo más importante, pero por su propia situación laboral son reacios a hacerlo, ya que a lo mejor no tienen permiso de trabajo"

Entre las dificultades en la aplicación de las medidas, la amplia movilidad del colectivo, una parte en la ilegalidad. "El principal problema a nivel administrativo es hacer el seguimiento de dónde vienen y adónde van. La trazabilidad de estas personas sería lo más importante, pero por su propia situación laboral son reacios a hacerlo, ya que a lo mejor no tienen permiso de trabajo".

Respecto a la vacuna, De Blas ve un problema de fondo por las dudas sobre si protege de la transmisión, pues hasta ahora se ha evaluado la capacidad de prevenir la aparición de síntomas. Entran en juego otros factores, como las condiciones sanitarias del trabajador y las mutaciones. "No sabemos qué puede pasar con las nuevas variantes. En gente con tanta movilidad podría favorecer que se extendieran las nuevas variantes rápidamente", señala el experto. De hecho, un estudio internacional detectó una mutación genética vinculada a los trabajadores del campo. Los primeros casos se descubrieron en Alcañiz y Caspe en junio, y de ahí, comenzó su expansión por España y Europa.

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