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El duro confinamiento deja otro premio Gordo en Alberuela de Tubo

Los espacios abiertos y la tranquilidad atraen a nuevas familias a este municipio de la comarca de los Monegros.

Ttres de las nuevas familias, junto a varios responsables municipales, en la plaza de la localidad de Sodeto.
Ttres de las nuevas familias, junto a varios responsables municipales, en la plaza de la localidad de Sodeto.
Patricia Puértolas

El duro confinamiento ha traído otro inesperado y feliz premio al municipio de Alberuela de Tubo-Sodeto, célebre dentro y fuera de Aragón, después de que la práctica totalidad de sus vecinos resultasen agraciados con el Gordo ‘más gordo’ de la Lotería de Navidad en 2011, que el próximo martes volverá a ser recordado en el sorteo. Paqui, Alejandro, Patricia, Tomás o Paula... ponen nombre a su nueva fortuna, la de sumar nuevos pobladores, gracias al atractivo que tras el largo encierro suponen sus amplías viviendas o sus calles tranquilas. Toda una suerte.

Después de décadas viendo descender el padrón, las localidades de Alberuela de Tubo y Sodeto, que forman un único municipio con unos 300 censados, disfrutan de un feliz resurgir. Y lo hacen en plena comarca de Los Monegros, una de las más despobladas de Aragón, con tan solo 7 habitantes por kilómetro cuadrado. En total, han dado la bienvenida a 19 nuevos vecinos, 8 en Alberuela de Tubo y 11 en Sodeto. "Ha sido una grata sorpresa", señala el alcalde del municipio, José Manuel Penella, curtido en dar batalla a la despoblación desde diferentes cargos en la política local, el sindicato Uaga o el Ceder Monegros. El edil reconoce haber encontrado en la actual pandemia un inesperado aliado contra el éxodo de vecinos hacia la ciudad.

La situación sanitaria y en particular el confinamiento vivido han permitido que el medio rural gane en atractivo, al ofrecer espacios abiertos, calidad de vida y menor riesgo de contagio. La mayoría de los nuevos pobladores pasó el encierro en pequeños pisos. Y no quieren repetir experiencia.

"El confinamiento se nos hizo muy duro"

Paqui García y su marido, Alejandro Benedí, natural de Zaragoza, lo hicieron junto a sus dos hijas, Adara y Cloe, de 7 y 5 años, en un apartamento de Yéqueda, muy cerca de Huesca, donde ambos tienen su puesto de trabajo. Ahora, asentados ya en Alberuela de Tubo, el desplazamiento es mayor, pero "merece la pena", señalan. "El confinamiento nos sentó fatal. Se nos hizo muy duro y solitario. Aquí nos sentimos más arropados y además, las niñas son muy felices, saliendo y entrando con total libertad", subraya su madre, cuyos orígenes familiares están en Alberuela de Tubo. 

Allí residen sus padres, que han cedido otra vivienda sin coste alguno a otro matrimonio de recién llegados, y muy cerca, su hermana, lo que les permite "tener un contacto diario", señala García. Al matrimonio, la idea de vivir en este municipio ya les rondaba la cabeza desde hace tiempo. Y el confinamiento les dio el último empujón. Su decisión es definitiva. De hecho, están ultimando la venta de su piso en Yéqueda.

"Buscábamos una casa más grande"

También de una población rural y cercana llegó Patricia Da Silva y su pareja, Jonathan, con dos niños, Yasir, de 9 años, y Tomás, de 6, después de haber pasado el confinamiento en un pequeño piso de Sariñena. "Buscábamos una casa más grande y surgió la oportunidad de instalarnos en Sodeto", explica esta hostelera, que al poco tiempo resultó ser además la adjudicataria del bar social. "La gente es muy amable y los niños son felices, con la bicicleta de aquí para allá. Ahora mismo, no lo cambio por nada", subraya.

De su buena mano en la cocina, dan fe Laura Sipán y su pareja, Renzo, que también se cuentan entre los recién llegados a la localidad de Sodeto. La pareja ha dado este paso en un dulce momento, ya que están esperando a su primera hija. Ambos vivían en el barrio madrileño de Vallecas. Durante cuatro años, ella visitaba con frecuencia la localidad por motivos de trabajo, ya que formaba parte del equipo creativo del proyecto audiovisual ‘Cuando tocó’, centrado en la llegada del célebre 58.268, que dejó en la zona una lluvia de 120 millones de euros. 

Aunque la pareja pasó el confinamiento en una pequeña aldea gallega, ya llevaba tiempo con ganas de pueblo. Ambos buscaban "una mayor paz vital y laboral, y espacio para crear", dicen, lejos del trajín, el ruido y la contaminación de la ciudad. Y eligieron Sodeto por varias razones, entre ellas, la relación que ya mantenían con varios vecinos así como su cercanía con Huesca y Zaragoza, donde reside parte de la familia de la realizadora aragonesa y donde pueden saciar sus ocasionales ganas de ciudad. También se encontraron más de lo que esperaban. "Aquí todo es más sencillo. Hay una gran red de apoyo vecinal y la acogida ha sido estupenda, desde los vecinos a la propia casera", señala Sipán, enamorada de la luz y singularidad de Los Monegros, donde rodó su primer cortometraje ‘El talento de las moscas’ en 2017.

Desde Lima

Ambos trabajan desde casa. Y no son los únicos. También es el caso de otros dos nuevos vecinos, Chus Laguna y su marido, Eduardo Planas, que junto a sus dos hijos, Candela, de 9 años, y Alejandro, de 4, llegaron durante el pasado mes de julio desde la ciudad de Lima (Perú). El cambio ha sido radical. "Hemos pasado de una ciudad de 9 millones de habitantes a un pueblo de algo más de 200", señala Laguna, que regresó al fallecer su padre, con el fin de "estar cerca de mi madre y del resto de la familia". De momento, su idea es mantenerse en la localidad, ya que las restricciones por la covid-19 todavía son muy estrictas en Perú. A largo plazo, todavía no han tomado una decisión, aunque reconocen haber descubierto "que podemos mantener a distancia nuestra empresa y eso nos abre nuevas opciones".

Para ello, es fundamental contar con una buena conexión a internet, uno de los aspectos en los que tiene previsto invertir el consistorio. Otro fundamental es disponer de viviendas. A través de la Diputación Provincial, están rehabilitando un inmueble de propiedad municipal y además, han creado un inventario de casas vacías, con el fin de "poner en contacto a propietarios y nuevos vecinos", explica la concejala Nazaret Sánchez. "Hay que aprovechar esta inesperada oportunidad y fijar población", insiste Penella, que pide un mayor esfuerzo a las administraciones para que ofrezcan "verdaderas ventajas fiscales" y "sea más económico vivir en un pueblo que en una ciudad". Así, considera el primer edil, "habrá más personas como Paqui, Alejandro, Patricia o Paula dispuestas a cambiar la suerte del medio rural".

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