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Huesca

Ángel Pérez: "El Museo pone las trabas pero el obispo de Lérida consiente"

Al cumplirse 25 años de la creación de la diócesis, el obispo de Barbastro-Monzón recuerda el histórico anhelo por recuperar las parroquias aragonesas.

Ángel Pérez, al frente de la diócesis Barbastro-Monzón, ha celebrado el 25 aniversario de la creación de la diócesis con otra sentencia favorable a los bienes.
Ángel Pérez, al frente de la diócesis Barbastro-Monzón, ha celebrado el 25 aniversario de la creación de la diócesis con otra sentencia favorable a los bienes.
Rafael Gobantes

El 17 de septiembre se cumplieron 25 años de la ceremonia de ejecución del decreto ‘Ilerdensis-Barbastrensis de finium mutatione’ que integró las parroquias de la parte oriental de la provincia de Huesca en un nuevo obispado, el de Barbastro-Monzón. Fue en la concatedral de Monzón, donde el Nuncio del Vaticano celebra este domingo el aniversario presidiendo una misa junto a Ángel Pérez, obispo de la diócesis. Este recuerda el anhelo de los curas por conseguir el cambio del mapa eclesial y el largo conflicto, aún por resolver, de las obras de arte que siguen en Cataluña. 

Barbastro era una de las diócesis más pequeñas de España antes de 1995, pero al transferir un centenar de parroquias aragonesas que estaban en el obispado de Lérida se convirtió en la segunda de la Comunidad garantizando la pervivencia del obispado barbastrense. ¿Cómo valora este cambio?

Por entonces estaba en Roma, viví el tema como aragonés pero nunca pensé que tuviera que lidiar con él. No es una cuestión numérica sino de identidad. El anhelo sentido por toda la comunidad cristiana era de tiempos inmemoriales. Hacía mucho que los obispos hablaban de hacer coincidir los límites geográficos con los eclesiales, y fue algo muy reivindicado por los sacerdotes, especialmente por los de la zona oriental que pertenecían a la Iglesia de Cataluña.

Un cuarto de siglo después ¿qué momento vive la diócesis Barbastro-Monzón?

Don Ambrosio (obispo en 1995) hablaba de una diócesis envejecida, despoblada, extensa… Hoy en la terminología del Papa Francisco hablaríamos de una diócesis periférica, alejada del centro, más «frágil y necesitada». Yo añadiría que somos una Iglesia ‘sandwich’, apetecida en muchos tiempos y lugares. Nos han anexionado desde Huesca y Lérida. La radiografía de entonces es igual, algo más agravada por el envejecimiento y la despoblación. Pero aunque puedan morir cien pueblos de los 254, todavía tendríamos 150 con suficiente potencia, dinamismo, desarrollo económico, cultural y religioso.

¿Qué retos afronta en este momento?

Lo que el Papa Francisco nos dice: la evangelización. En este momento del siglo XXI, cuando la gente se ha subido al Olimpo y se ha creído Dios, ha llegado la pandemia y nos pegamos un batacazo. Nos preguntamos ¿dónde están esos científicos y hombres sabios que dominaban el mundo y pasaban de Dios? La evangelización es la humanización, volver a pone a Dios en el centro y en el corazón, redescubrir el sentido de la vida.

El decreto de 1995 supuso la adhesión de parroquias y fieles pero no de sus bienes. Ahí comenzaba un largo litigio por la recuperación de las obras de arte. ¿Es un aniversario agridulce?

Toda celebración es dulce, lo que pasa es que no es completa. La razón de ser de esta ceremonia (se oficia hoy una misa por el 25 aniversario en la concatedral de Monzón) no es porque vengan los bienes sino porque en Roma entendieron que aquella iglesia inicial en Roda, que tuvo tantos avatares, anexiones y aniquilaciones, a través de este decreto, volvía a reunir todas las comunidades cristianas que formábamos parte de ese embrión.

¿Qué le motivó a acudir a un juzgado civil contra otro obispado? ¿Fue la decisión más difícil de su vida como clérigo?

Agotamos todos los cartuchos, llamando a las puertas de la Iglesia. El Papa ya habló a través de la Signatura Apostólica y las sentencias fueron favorables pero no se ejecutaron, porque una de las partes no cumple. La Iglesia no tiene mediaciones para hacer ejecutar como la justicia civil. Visto que el asunto no iba a prosperar, empecé a consultar a gente relevante de la Iglesia española y de Roma. Todos decían que lo ideal era no llegar a la confrontación, y eso nos llevó a buscar la conciliación en el inicio de la vía civil. En el acto de conciliación (el obispo de Lérida, Salvador Giménez) dijo que las piezas eran nuestras, lo mismo que sus antecesores, pero luego cambió la declaración porque ya había otros condicionantes de tipo político.

La imagen de dos obispos litigando entre ellos es inusual y no sé si inédita en España. ¿Desde más altas instancias le frenaron para evitarla?

Presión, ninguna. En la Iglesia se habla de obediencia cordial no servil, como podría ser la disciplina de partido en la política. A nosotros se nos obliga a acatar en conciencia los dogmas pero el funcionamiento interno es cuestión propia. Si en una casa dos pugnan por un coche, tiene que haber una tercera persona que dirima. Esta es mi casa y tengo que defender lo que es mío. Mientras sea pastor de esta Iglesia lo defenderé porque es defender a las 49 parroquias que en aquel momento depositaron sus bienes en el Museo de Lérida, porque entonces pertenecían a la Diócesis de Lérida. En el momento en que pasan a Barbastro-Monzón deberían haber pasado esos bienes, y de ahí este tira y afloja.

El Tribunal de Conflictos de Jurisdicción ha vuelto a darles la razón esta semana, pero son previsibles nuevos recursos por parte de Cataluña. ¿Teme que haya que esperar otros 25 años?

De no haber tenido la certeza de que estaba en la verdad, no me hubiera metido. Se lo pusimos al obispo de Lérida en bandeja. Simplemente tenía que haber dicho que efectivamente esos bienes son nuestros pero que no los tiene porque están en el Museo. Con que se hubiera abajado, nosotros hubiéramos ido contra la parte que pone las trabas. Las trabas las pone el Consorcio aunque el obispo de Lérida consiente. Yo entiendo y disculpo su postura. Pero lo que pedimos es de ley y apelamos a la ley para que nos defienda. Humanamente y moralmente hemos ganado. Yo creo que tendremos las piezas, aunque son muy hábiles y nos pueden revolver este tema hasta que podamos perderlo por cualquier falta de procedimiento. Si están poniendo en jaque al Estado, qué no pueden hacer con esta pequeña diócesis. Lo que vamos a pedir es que se ejecute provisionalmente la sentencia que ordenó la devolución inmediata.

¿Siente que el litigio con Lérida ha consumido buena parte de sus energías y ensombrece otras actuaciones?

Cuando yo llegué a la diócesis solo se hablaba del litigio en los medios de comunicación. A mí me llamaban al teléfono únicamente por eso. En los últimos meses hemos saltado a la prensa por una docena de cuestiones: por responder siendo una diócesis pequeña al desafío que nos pone el Papa para ser evangelizadores; por ser una diócesis martirial por excelencia, el 90% de los curas murieron mártires y hace poco fui a Roma a presentar los 250 curas diocesanos y seglares que quedan por beatificar; somos la Diócesis Itiner-Arte; por ser muy sensibles a la situación de los ancianos, jóvenes, familias e inmigrantes... La labor de Cáritas es impagable y ha saltado a la prensa nacional. Los bienes es una parte de muchísimas cosas.

Usted es el impulsor de un ambicioso proyecto que pretende poner el foco en el arte milenario que se conserva en sus iglesias como un medio de desarrollo de un territorio despoblado. ¿Un proyecto que también podría ser compartido con Cataluña y ayudar a acercar posturas?

Ese proyecto lo trasladé en el Consorcio de Lérida y les encantó, pero no querían aceptar que la propiedad era nuestra. Todas las diócesis de la antigua Marca Hispánica (Solsona, Seo d’ Urgell, Barbastro, Navarra, ….) tienen un sentido histórico de contención y la marca artística del románico que responde a la manera de vivir en el Medievo. Teniendo esto ¿por qué no hacer un elemento de comunión? En Aragón tenemos un patrimonio religioso extraordinario recuperado gracias a la DGA, en la etapa del presidente Marcelino Iglesias. Todos esos monumentos ya son en sí mismo un museo que es toda la diócesis, no un espacio físico. La idea es hacer circular a la gente con 'packs' y que puedan degustar todo ese patrimonio. De entrada ya hemos activado las pulseras para visitar todos los monumentos de Barbastro. También tenemos cuatro rutas: la del Románico (Roda, Obarra, Montaña, Alaón y Luzás), la Mariana, la de los Mártires y la de los Santos Fundadores. Gracias a la ilusión y a la competencia del delegado de Patrimonio y del equipo del Museo me siento muy feliz y orgulloso. Todo eso contribuirá para fijar población y crear patria.

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