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Huesca

GALARDÓN DE LA DIPUTACIÓN 

El movimiento Slow Food recibe el premio Félix de Azara de Huesca por dar valor a los alimentos kilómetro 0 en la pandemia

La Diputación de Huesca busca con este galardón visibilizar el trabajo de agricultores, ganaderos, pequeños comercios, mercados agroecológicos o restauradores que apuestan por los productos de cercanía.

Una imagen de la feria ganadera de Biescas.
Una imagen de la feria ganadera de Biescas.
Diputación de Huesca

La Diputación Provincial de Huesca ha concedido su XXIII Galardón Félix de Azara, la máxima distinción de la institución provincial en materia de sostenibilidad, al movimiento Slow Food por su trabajo para potenciar la producción y distribución de alimentos de proximidad, un esfuerzo que en tiempos de pandemia ha cobrado todavía más valor. Este movimiento buscan desarrollar una red de productores, distribuidores y consumidores de alimentos de cercanía. 

En anteriores edicios el Félix de Azara ha recaído en los guardas de los refugios de montaña, los científicos del Instituto Pirenaico de Ecología (CSIC) y la Universidad de Zaragoza por sus estudios de las cuevas heladas del Pirineo, los colonos de la provincia de Huesca, el Geoparque del Sobrarbe. El primero lo recibió Santiago Pena, último morador de L'Estall, un pequeño pueblo del Montsec a caballo entre las provincias de Huesca y Lérida.

La Diputación ha considerado importante visibilizar y reconocer "el trabajo que vienen realizando en los últimos años agricultores, ganaderos, pequeños comercios de proximidad, mercados agroecológicos, distribuidores, restauradores y consumidores de la provincia de Huesca para potenciar los denominados productos de proximidad, los denominados alimentos kilómetro 0", que cuentan con el movimiento Slow Food para defender "modelos de vida y de actividad económica sostenibles, frente al modelo actual de grandes corporaciones y ganadería y agriculturas intensivas". Un ejemplo claro han sido las tiendas multiservicio de los pueblos, que han abastecido a la población en los meses de confinamiento. 

Miguel Gracia, presidente de la Diputación, ha argumentado que de esta forma se está visibilizando el trabajo de quienes buscan “un modelo económico local, basado en la sostenibilidad ambiental, que preserva la biodiversidad alimentaria, fomenta el asociacionismo, potencia los recursos propios y, sobre todo, supone una forma de generar empleo y asentar población en el medio rural”.

A todos estos elementos se le suma el valor creciente que los consumidores le dan a la seguridad alimentaria, y más cuando desde las grandes ciudades, en momentos como la pandemia, se vuelve la mirada hacia el medio rural como el lugar capaz de propiciar un modelo de vida más saludable, en la producción de alimentos y una cadena de distribución con  menos impacto que hace que lleguen al consumidor "con su sabor más auténtico".

El movimiento Slow Food, impulsado en 1986 por Carlo Petrini bajo la defensa de una nueva gastronomía, extendido en la actualidad por más de 160 países y con implantación significativa en la provinciade Huesca, ha logrado ser pionero en la conformación de una red basada en los productores de alimentos de proximidad y que se ha ido completando con distribuidores y comercializadores de este tipo de producto kilómetro 0.

Gracias a este modelo de trabajo se han ido recuperando variedades autóctonas de diferentes productos alimentarios, de manera que el productor local," no solo genera actividad económica sino que se convierte en guardián de la biodiversidad", destaca la Diputación.

El Slow Food de Huesca fue constituido en el año 2006 y en los últimos cuatro años el crecimiento de la asociación ha sido cuantitativo superando en la actualidad el número de 70 socios, y cualitativo en actividades y difusión de su filosofía y actitud. Ya se han creado otros grupos locales, como el de la Ribagorza, constituido en 2012.

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