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La autovía Huesca-Lérida encara por fin el último año de obras tras colocar la primera piedra en 2005

El tramo entre la capital oscense y Siétamo, el único que queda pendiente de todo el trazado de 108 km, se abrirá el próximo verano.

Una de las ocho nuevas estructuras en las que se está trabajando entre Huesca y Siétamo.
Una de las ocho nuevas estructuras en las que se está trabajando entre Huesca y Siétamo.
Rafael Gobantes

La autovía A-22 entre Huesca y Lérida, con 108 kilómetros de longitud, encara por fin el último año de obras. Si los plazos se cumplen, el próximo verano entrará en servicio el tramo entre la capital oscense y Siétamo, de 12,8 km y 46,8 millones de euros de presupuesto, el único que está pendiente en todo el trazado.

Habrán pasado entonces más de 15 años desde que se puso la primera piedra de la variante de Monzón (marzo de 2005), el primer tramo que se abrió al tráfico de este reivindicado desdoblamiento que en más de un 80% atraviesa la provincia de Huesca.

El parón de algunas grandes infraestructuras durante el estado de alarma no afectó a estas obras, según el Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, por lo que se mantiene la fecha prevista de entrega de septiembre de 2021, teniendo en cuenta que arrancaron oficialmente el 28 de agosto de 2018 y que el plazo de ejecución es de 36 meses.

Según informan fuentes del Ministerio, los operarios de la UTE formada por la constructora aragonesa Vidal y la catalana Copcisa, cuya oferta resultó adjudicataria, están trabajando entre los puntos kilométricos 10 y 12 del tramo y entre el 0 y el 2,5, en el movimiento de tierras y en las obras de drenaje.

Asimismo, están avanzando en el levantamiento de ocho estructuras, entre ellas la finalización del viaducto sobre el río Botella y la cimentación del que sobrevuela el río Flumen, donde se trabaja ya en las pilas y en los estribos (apoyos externos).

Una vez que se ponga en servicio este tramo, que estuvo bloqueado durante cinco años, se pondrá fin al cuello de botella, con el punto peligro de Estrecho Quinto incluido, por el que transitan 12.000 vehículos diarios, lo que le convierte en uno de los tramos con mayor intensidad de tráfico de toda la provincia. 

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