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Refuerzan la mano de obra en la nueva estación de Canfranc para entregarla en septiembre

La UTE Acciona Avintia aplica un protocolo de seguridad por el coronavirus a los 65 trabajadores.

Los trabajadores de la UTE reciben una charla de las medidas en la nueva estación de Canfranc.
Los trabajadores de la UTE reciben una charla de las medidas en la nueva estación de Canfranc.
Heraldo

La UTE Acciona-Avintia ha reforzado la mano de obra en la nueva estación de Canfranc para cumplir los plazos y entregar en septiembre el edificio, que está en un antiguo hangar. Un total de 65 trabajadores (50 en las obras y 15 en las oficinas) están desplegados actualmente, un récord para esta obra donde se están aplicando las nuevas condiciones del protocolo de seguridad para evitar contagios.

El arquitecto Joaquín Madrazo, que trabaja desde su domicilio en Zaragoza, se ha visto sorprendido con la reacción rápida de la UTE ante la situación generada por el virus y la paralización de las obras durante dos semanas por el estado de alarma. "Ahora no hay problemas de tener trabajadores en Canfranc", apunta.

El director general de Urbanismo del Gobierno de Aragón, Carmelo Bosque, confirma que las obras de la rehabilitación de Canfranc "siguen su orden" para recibir en septiembre. Será el primer gran proyecto concluida, de los 27 millones de euros que ha destinado Suelo y Vivienda a la recuperación integral de la explanada y la estación.

A él se suma la rehabilitación del edificio histórico, que está muy adelantada. Aunque su presupuesto total son 13 millones de euros, ocho son para el interior donde se levantará un hotel, que todavía no han empezado, y cinco para el exterior, que sí está avanzado porque parte de su financiación procede del 1,5% cultural del Ministerio de Transportes, que aporta 2.015.000 euros, y debe ejecutarse en 12 meses.

La UTE prepara también para este final de mes el traslado de los 50 vagones que se almacenaron en un túnel anexo de mantenimiento al del ferrocarril de 200 metros, a la entrada de Los Arañones, y en el depósito de locomotoras. Cuando llegue en verano, los visitantes se encontrarán con un espacio muy cambiado.

La singularidad de la obra ha obligado a la UTE a hacer test rápidos a los trabajadores para comprobar que están libres del virus y a medirles con un termómetro para verificar que no tiene fiebre. Además, van protegidos con mascarillas, gafas y guantes y mantienen una distancia adecuada con los compañeros. También deben comunicar si han convivido de manera estrecha con algún enfermo de coronavirus.

Los empleados han recibido varias charlas para asumir el nuevo escenario de riesgos. Tienen que pasar un lavado de manos habitual y facilitar información sobre cualquier síntoma sospechoso, así como reducir su exposición. De hecho, han desaparecido los vestuarios y el comedor en la estación, que ahora se sirve en el edificio histórico para garantizar la distancia de seguridad.

El alcalde de Canfranc, Fernando Sánchez, se felicita de que las obras del haz de vías, de la fachada del edificio histórico y de la nueva estación ferroviaria llevan "buen ritmo" después de haberse suspendido quince días en Semana Santa. Y recuerda que todavía está pendiente el plan de urbanización, para que los edificios no se queden aislados, además del futuro hotel.    

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