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La red de voluntarios de Huesca supera diez veces el número de usuarios que piden ayuda

Un total de 526 personas ya se han inscrito en la web de ‘Huesca Ayuda’ para atender a 53 beneficiarios. Los colaboradores han atendido también más de 250 llamadas para resolver dudas, solicitar ayudas puntuales...

Voluntarios de Cruz Roja en Huesca repartiendo comida.
Voluntarios de Cruz Roja en Huesca repartiendo comida.
Rafael Gobantes

La sociedad oscense, una vez más, ha vuelto a dar muestras de su enorme solidaridad con la crisis del coronavirus. Y aunque en estas tres últimas semanas hay muchísimos ejemplos, uno de los más claros sin duda es la respuesta que ha tenido la plataforma ‘Huesca Ayuda’ donde hay apuntadas ya 526 personas para atender las demandas de las 53 que se han inscrito pidiendo ayuda para que les lleven a casa la compra o los medicamentos, les bajen la basura o les saquen a pasear a un perro. Además, estos colaboradores han dado respuesta también más de 250 llamadas para resolver dudas, solicitudes puntuales de ayuda...

"No nos ha sorprendido esta demostración de solidaridad porque ya estamos acostumbrados a que cuando hay una crisis, hay mucha gente que se desvive por los demás", afirma Oli Hervera, vicepresidenta de Cruz Roja Huesca, una de las entidades que participan en el proyecto junto con Cruz Blanca y Cáritas, coordinadas por el Ayuntamiento.

Entre la lista de posibles necesidades está llevar la compra, comida u otros productos de primera necesidad a domicilio, ayuda con el ordenador o con otro aparato tecnológico o simplemente hablar con alguien por teléfono que le pueda hacer compañía. Todas las peticiones se canalizan a través de la web www.huescaayuda.com o de los teléfonos 974 292 188 (asistencia social) y 974 292 189 (información general).

El perfil de los demandantes corresponde a colectivos de riesgo como personas mayores o que por algún motivo no pueden salir de casa. Y entre los voluntarios, Oli Hervera asegura que mayoritariamente están en la franja de edad de entre 20 y 40 años "que trabajaban o estudiaban y al quedarse en casa ahora sin ocupación, se ofrecen a ayudar". En Cruz Roja cuentan con una lista de más de 250 colaboradores.

Al final de cada jornada se distribuyen todas las demandas de ayuda a través de cada una de las tres entidades sociales para atenderlas al día siguiente. Cruz Blanca tiene asignada la zona correspondiente al centro de salud Santo Grial; Cáritas, la del Perpetuo Socorro; y Cruz Roja, la de Pirineos. Y entre ellas se reparten también los ocho barrios rurales. También el Banco de Alimentos aporta los lotes de comida.

"Tenemos contacto lejano con la gente pero siempre te devuelven una sonrisa"
Marta Corredera, voluntaria de Cruz Roja, repartiendo comida.
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Después de haber sido voluntaria en las Olimpiadas de Barcelona hace casi 30 años y de haber colaborado también dentro de la asociación de vecinos de su barrio, Marta Corredera ha vuelto a prestar su ayuda altruistamente. Y lo ha hecho tras sufrir un ERTE en su empresa. "Al mandarme a casa, pensé en qué podía hacer a partir de entonces y entonces alguien me habló de que el Ayuntamiento había creado una plataforma para buscar voluntarios y me apunté porque tenía total disponibilidad", recuerda. La derivaron hacia Cruz Roja, donde le encargaron primero ir a llevar la compra a una mujer de avanzada edad que vivía sola y, después, ayudar a repartir comida a personas vulnerables. "Es muy gratificante porque te sientes útil", afirma. No obstante, se resta mérito "porque lo puede hacer cualquiera, solo hay que querer", recalca. En su labor diaria tienen contacto "de lejos" con los beneficiarios para mantener las distancias y medidas de seguridad "pero siempre te devuelven una sonrisa o un agradecimiento", valora. Confía en que esta grave crisis sanitaria y social "sirva de aprendizaje y nos quede algo de ese sentimiento de comunidad que ha surgido".  

"Pensé que era el momento de ayudar y que había que remar todos juntos en esto"
Blanca Calvo, voluntaria de Cruz Roja, recogiendo a un perro para sacarlo a pasear.
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A raíz de la crisis del coronavirus, Blanca Calvo comenzó a teletrabajar desde casa pero tenía las tardes libres, además de los fines de semana, por lo que decidió reactivarse como voluntaria en Cruz Roja. "Pensé que era el momento de salir de nuestro individualismo habitual y de ayudar, cada uno en la medida de sus posibilidades. Porque o remamos todos en el mismo sentido o este barco de hunde", señala. Al principio puso su pequeño granito de arena ayudando a repartir comida, llevar la compra o los medicamentos o bajar la basura a personas mayores, además de sacar algún perro. Pero además, también ha estado colaborando para atender el centro telefónico que tiene operativo la entidad cada día de 9.00 a 21.00. "Llamamos a personas que están en sus domicilios para saber cómo se encuentra, si se sienten solos, si necesitan algún tipo de ayuda", explica Blanca, quien reconoce que al hablar con estos mayores le da "mucho coraje ver que están muy solos, indefensos y atemorizados porque a lo mejor no conversan con nadie en todo el día, además de que a veces están enfermos". Además, en su caso, afirma no tener "miedo" a un contagio.    

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