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Huesca

Cierra el Parque de Ordesa ante el aluvión de excursionistas a la montaña en plena crisis sanitaria

Los agentes de protección de la naturaleza critican la presencia masiva de ciclistas y senderistas, mientras las federaciones de montaña piden quedarse en casa.

Un cartel anuncia el cierre a la entrada de Torla.
Un cartel anuncia el cierre a la entrada de Torla.
Asociación de APN de Aragón-AAPNA 

"No paramos de ver coches con familias, bicicletas, senderistas ... El Moncayo, Pirineos, Ordesa, Guara, Sierras de Teruel ... Da la sensación de que sea un fin de semana cualquiera". Los Agentes de Protección de la Naturaleza (APN) de Aragón se llevaban las manos a la cabeza pensando en que el consejo de quedarse en casa por la crisis sanitaria no parece haber frenado las salidas al monte aprovechado el buen tiempo del fin de semana.  

Antes esta situación, el Gobierno de Aragón, igual que ha hecho con sus sedes administrativas o los centros educativos, ha decidido cerrar el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido. Sobre el mediodía de este sábado se ha colocado un cartel advirtiendo del cierre de la carretera que conduce a la Pradera de Ordesa, en el municipio de Torla, "por la alarma sanitaria". Progresivamente se han ido cerrando el resto de acceso, al valle de Bujaruelo, en el puente de los Navarros, y al valle de Pineta, en Bielsa.  

Según los APN del Gobierno de Aragón, la mañana ha comenzado más o menos tranquila, con un movimiento de coches inferior a cualquier otro fin de semana, "pero conforme ha ido avanzando el día, esto ha cambiado". Según ellos, "da la sensación de que sea un fin de semana cualquiera", y piden sensatez. "No pongamos en peligro a los demás. Siempre recomendamos salir y disfrutar de la magnífica naturaleza que tenemos en Aragón, esta vez no". 

El acceso a la Pradera de Ordesa está cortada desde el puente de los Navarros.
El acceso a la Pradera de Ordesa está cortada desde el puente de los Navarros.
AAPNA

Aragón no es el único sitio afectado. Ha ocurrido lo mismo en La Pedriza, en la sierra madrileña, donde hasta el servicio de emergencias del 112, haciéndose eco del aviso de los agentes forestales de esa Comunidad, ha lanzado el siguiente mensaje: "Así, no Madrid, así no. Es necesario abandonar las áreas recreativas de la sierra", con una imagen de un parquin repleto de coches.

En Aragón también se ha visto hoy mucho movimiento de excursionistas, sobre todo en el Pirineo, pese a la recomendación general de quedarse en casa. La Federación Aragonesa de Montañismo ha pedido aplazar las salidas e incluso ha decretado el cierre de su red de albergues. Lo mismo se ha hecho desde la campaña Montaña Segura. 

Por su parte, el Comité de Seguridad de la Federación Española (Fedme) ha difundido una serie de recomendaciones mientras dure la emergencia por el coronavirus. Pide a los deportistas y aficionados que "limiten o renuncien" a sus actividades: alpinismo, senderismo, escalada, vías ferratas, descenso de barrancos y cualquier tipo de excursión. 

La Fedme justifica que cualquier accidente o incidente "podría aumentar la carga de trabajo de los hospitales y el personal sanitario, que ya de por sí se encuentran fuertemente saturados por la emergencia del coronavirus. Un día de diversión para ti puede significar quitarle atención médica a otro que la necesita más que tú".  Y advierte además de que en la situación de estado de alarma, cualquier accidente deportivo se considera una negligencia y queda fuera de las coberturas de los seguros. 

El buen tiempo ha favorecido que muchos excursionistas hayan hecho caso omiso a las recomendaciones de quedarse en casa. En el parquin cercano al refugio de la Casa de Piedra, en el balneario de Panticosa, había esta mañana unos 30 vehículos, la mitad de ellos autocaravanas y furgonetas. El albergue, como el resto de la red de la FAM, está cerrado, pero allí permanecen los guardas para dar cobijo ante situaciones de emergencia. "Se sigue viendo mucho coche para la que está cayendo", denuncia el guarda José Ángel Sánchez. Este y los otros centros han cancelado todas sus reservas hasta el 1 de abril. 

También desde el refugio de Lizara se veía como la gente salía al monte, algo menos de lo habitual, pero más de lo recomendable en estas circunstancias, comenta el guarda Jorge Ballabriga. "Nosotros nos hemos quedado para recoger los datos meteorológicos, mantener el edificio y atender alguna emergencia", aclara. 

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