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Huesca

turismo

‘Le Monde’ se enamora de la provincia de Huesca


El rotativo francés recomienda una “escapada de agua y de rocas” por Aragón con una ruta entre Alquézar y Aínsa que ofrece “paisajes espléndidos y manjares”

Artículo que 'Le Monde' dedica a una ruta entre Alquézar y Laspuña.
Artículo que 'Le Monde' dedica a una ruta entre Alquézar y Aínsa.
Heraldo.es

“Cañones, acantilados ocres, cuencas de agua color esmeralda, iglesias románicas y pinturas rupestres...” Así comienza el prestigioso rotativo galo ‘Le Monde’ un artículo sobre la provincia de Huesca que constituye casi declaración de amor. Sí, sí, como lo leen. El diario ha dedicado un reportaje a una ruta que comienza en la villa medieval de Alquézar y termina con un “refrescante descanso” en Laspuña. Entre un lugar y otro, asegura, se puede disfrutar de “paisajes espléndidos y manjares”. No es la primera vez que este periódico del país vecino se siente fascinado por el territorio oscense y en agosto se fijó en el Cañón de Añisclo, que llegó a calificar como el “Gran Cañón” español.

De la villa medieval de Alquézar recomienda el Hotel Villa de Alquézar, construido sobre un promontorio rocoso y "famoso" por su desayuno a base de “magdalenas caseras crujientes y dulces, pan con tomate y finas lonchas de jamón serrano”. Aquí, quizás, le faltaría precisar si el jamón era o no de Teruel. Destaca las vistas sobre la colegiata de Santa María la Mayor, de la que se incluye una fotografía.

La siguiente propuesta es un viaje al centro de arte rupestre de Colungo y seguir los senderos marcados hasta descubrir las pinturas neolíticas del Río Vero. “Entre estas sesenta cavidades (catalogadas como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco desde 1998), el refugio de Chimiachas, con sus ciervos, es una joya”, asegura.

El diario francés también aconseja los descenso de cañones por el río Vero. Eso sí, para los “más contemplativos” asegura que bastará con admirar “la belleza de los acantilados que dominan estos desfiladeros de piedra caliza”.

Otra parada obligada para ‘Le Monde’ es Santa María de Buil con la iglesia románica de San Martín y el “suntuoso” panorama que ofrece el macizo de Monte Perdido. Pasear hace gana y el siguiente lugar a visitar es Aínsa y el restaurante La Carrasca para tapear “en abundancia” con, por supuesto, una copa de vino del Somontano. De la Peña Montañesa y sus 2.295 metros asegura que su “cresta alargada evoca a un gigante dormido”.

Para terminar la jornada, recomienda ver el atardecer en Laspuña con un buen libro y algunos tomates rosas de Barbastro, la "especialidad local". 

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