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Huesca

El Pueyo de Araguás: San Victorián, el faro monástico que reluce al pie de la Peña Montañesa

El Pueyo de Araguás consta de once núcleos de población, pelea por recuperar los oficios tradicionales, trabaja bien el turismo sostenible y tiene en la coqueta localidad homónima una hermosa cabeza de municipio.

La iglesia de San Victorián, joya histórica del Monasterio, durante una de las visitas guiadas.
La iglesia de San Victorián, joya histórica del Monasterio, durante una de las visitas guiadas.
Laura Uranga

Si el municipio de El Pueyo de Araguás fuese un cuerpo humano y estuviese dotado de alma, el análisis estético y espiritual de su esencia se detendría en la hermosa cabeza (la pequeña y fantástica localidad homónima, que parece de cuento: tienen que verla) unas delicadas extremidades, cada cual con su belleza peculiar (Oncins, Torrelisa, Los Molinos, Araguás, La Muera, El Plano, San Lorién, El Soto, La Pardina y San Victorián) y el impulso espiritual que proviene de San Victorián, el monasterio más antiguo de España si de vestigios hablamos: el más remoto está bajo el suelo de la actual iglesia. El conjunto municipal es armonioso y, metáforas anatómicas aparte, digno de una visita concienzuda.

Marimar Castillón, concejala de El Pueyo, reside en Torrelisa. A la hora de hablar de su municipio, el monasterio de San Victorián es la primera parada del discurso. "Es fundamental en la comarca y uno de los más importantes de Aragón, además de tener esa huella del monasterio original del siglo VI. A través de los convenios con la comarca del Sobrarbe y la DGA se ha hecho mucho por su restauración, y es un trabajo que tendrá continuidad; está previsto que sea visitable en breve la plaza del monasterio, que el ayuntamiento ya ha desbrozado y hay que acondicionar. El reciente estreno de la iluminación de la torre también fue una gran alegría". La comarca se hace eco de esa luminosa alegría: a lo lejos, la torre San Victorián parece una vela vigilante que guarda el sueño de los sobrarbenses.

El Pueyo de Araguás: un monasterio pionero al pie de la montaña

Miguel Antonio Cabeza es guía turístico profesional y se encarga de mostrar San Victorián. Es licenciado en historia y diplomado en estudios avanzados de la Edad media por la Universidad del País Vasco. "Aquí lleva haciéndose la visita desde 2011, y estoy casi desde el principio. Muestro el patrimonio histórico y cultural de toda la comarca, con hincapié en otros enclaves medievales, como el de la villa de Aínsa. En San Victorián llama mucho la atención al que llega hasta aquí lo aislado que está, y lo impresionante de la edificación que se encuentra en un lugar salvaje, además de la historia que tiene, algo desconocida para el gran público. No se sabe hasta qué punto ha sido importante en la historia de Aragón. Ahora se está recuperando el conjunto arquitectónico y todo el espacio, pero aún queda mucho por hacer. Todavía no se ha estudiado a fondo su historia; se echa en falta una monografía completa".

Resumen ejecutivo de esa importancia que comenta Miguel; según cuenta la leyenda, San Victorián nació en Italia en el año 480 y llegó a los Pirineos para hacer vida ermitaña en la Cueva de la Espelunga. Su carisma y capacidad para obrar prodigios hizo que se le nombrase abad del monasterio, que entonces se llamaba de San Martín de Asán. En el siglo XI el monasterio tomó su nombre actual: San Victorián (o San Beturián). En este monasterio fue donde se reunieron Ramiro el Monje y Ramón Berenguer IV para decidir la unión marital del catalán con doña Petronila, un enlace que posteriormente daría como fruto la formación de la Corona de Aragón.

"La iglesia actual del monasterio –explica Miguel– es del siglo XVIII y fue financiada por Felipe V; hay restos visibles de la iglesia del siglo X al fondo de la nave principal, y vestigios en el suelo del antiguo monasterio de san Martín, datado en 511. Se enterraron dos reyes aquí: Íñigo Arista de Pamplona y el único rey del Sobrarbe-Ribagorza de forma independiente, Gonzalo I. También se albergó el retablo de San Beturián, que se conserva en Barbastro. La cripta, que visitamos con el apoyo de un audiovisual con la voz del aventurero Lucien Briet también resulta muy interesante para quienes nos visitan".

El municipio se dedica a la agricultura y la ganadería, y en los últimos años ha tenido buenas noticias para estos sectores tradicionales, gracias a la llegada de nuevos pobladores que los han reactivado. La Peña Montañesa, compartida con los municipios vecinos, y toda la Sierra Ferrera son grandes retos para montañeros y  paseantes.

Marimar no quiere dejar en el tintero un dato sorprendente que, si bien es conocido en la zona, no ha tenido la repercusión suficiente en otros puntos de la Comunidad. "Dicen los datos, y por lo tanto no ha lugar a exageraciones, que nuestro aire es uno de los más puros del mundo. Hay que mantener eso: estamos volcados en la toma de conciencia medioambiental de nuestros vecinos y visitantes. Por otro lado, el ayuntamiento, con el apoyo de la DPH, ha marcado varias rutas senderistas de manera detallada".

En El Pueyo de Araguás también hay otra ruta de interés etnológico por el municipio, que abarca varios de sus núcleos: se recorren muestras de oficios tradicionales, como un molino harinero visitable en Los Molinos, un antiguo horno de cal en Araguás –con el acceso más complicado– o el lavadero en Torrelisa.

LOS IMPRESCINDIBLES

El aire puro

Un estudio de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en mayo de 2017 entre 3.000 estaciones de control de todo el mundo afirma que El Pueyo de Araguás tiene el aire más limpio de España, y es cuarto en la clasificación mundial.

La bioconstrucción

La ‘baubiologie’ estudia las relaciones del ser humano con su entorno edificado, ya sea residencial o laboral. El Instituto Español de Baubiologie (baubiologie.es) está en Oncins y ofrece desde 2009 un máster ‘online’ que dura dos años.

El turismo rural

Una docena de casas rurales y apartamentos turísticos hace del municipio un enclave bien surtido para atender a los visitantes. Para comer bien, Casa Ambrosio, en Oncins, y el restaurante (con zona de acampada contigua) de El Plano.

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