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Entreno de altura a 13.000 kilómetros de la Antártida

Benasque vuelve a ser campo de pruebas para los militares de la base antártica, entre ellos una capitana aragonesa.

Clase teórica sobre el manejo de cuerdas este lunes en la Escuela Militar de Jaca.
Clase teórica sobre el manejo de cuerdas este lunes en la Escuela Militar de Jaca.
Ejército de tierra

Qué mejor lugar que el glaciar del Aneto como campo de pruebas para sobrevivir en la Antártida. El Ejército de Tierra ha regresado un año más al valle de Benasque para realizar la fase de montaña de su campaña de adiestramiento antes de partir con destino al continente blanco, a 13.000 kilómetros, donde prestará apoyo al proyecto científico de la base Gabriel de Castilla.

Los 13 militares de la Campaña Antártica han sido elegidos entre casi 200 voluntarios y como condición debían tener en su currículo tres misiones internacionales y un buen nivel de inglés. Este lunes llegaron a Jaca para recoger el material necesario en la Escuela Militar de Montaña y Operaciones Especiales: elementos de escalada, raquetas, Arva (para rescate de víctimas en avalanchas), cuerdas, palas de nieve... Luego viajaron a Benasque para iniciar el programa de actividades, que incluye formación teórica y práctica sobre seguridad, primeros auxilios, conducción de quads, uso del GPS, nudos, empleo de raquetas, piolets o crampones, anclajes en nieve, recuperación en grietas y montaje de tiendas.

Su destino es la isla Decepción, a 100 km del continente antártico y 1.000 de la zona poblada más próximo, un lugar legendario por donde pasaron el corsario inglés Francis Drake y balleneros y cazadores de focas. Allí encontrarán glaciares (cubren el 60% del territorio), temperaturas de 20 grados bajo cero y vientos de 70 kilómetros por hora.

La misión más antigua

Entre los 13 profesionales que participarán en la 33 edición de la campaña, la operación en el exterior más antigua del Ejército, hay una aragonesa, la capitana veterinaria Marina Cinca, responsable de la gestión medioambiental de la base y de mantener la certificación Aenor. Otros son especialistas en comunicaciones por satélite, mantenimiento, navegación, alimentación, movilidad en nieve o medicina.

Al frente del grupo está el comandante Joaquín Núñez, quien explica que la fase de preparación empieza ahora y se prolongará, aunque no de forma continuada, hasta noviembre. "Los movimientos por la isla para acompañar a los científicos se hacen por nieve, por el glaciar, o por el mar". De ahí que la preparación en montaña de Benasque sea la más importante junto a la de navegación con barcas.

Los integrantes de la misión tienen orígenes totalmente distintos. Proceden de Aragón, Madrid, Andalucía, Comunidad Valenciana y Castilla-La Mancha. "Cada uno tiene una especialidad concreta: el médico, el veterinario o los cocineros, pero se trata de que sean capaces de acompañar a los científicos caminando con raquetas de nieve o crampones, y que lo hagan con seguridad", comenta el comandante. Entre los escenarios que recorrerán en el valle de Benasque están el refugio de la Renclusa, el glaciar del Aneto y alguno de sus múltiples tresmiles.

Las temperaturas en la zona ya no son de condiciones totalmente invernales, pero sí se encontrarán con nieve reciente. Precisamente la elección de este valle para la preparación, que repiten cada año, tiene que ver con la facilidad de encontrar terrenos nevados. Otra razón es la presencia de una empresa que los entrena en la conducción de quads, vehículos utilizados para el transporte del material desde el barco a la base. "El valle reúne todas las condiciones", resume el jefe de la expedición.

Sin impacto humano

La zaragozana Marina Cinca, una de las tres mujeres del equipo, es la encargada de que la presencia humana en la base no tenga un impacto negativo en la reserva de la Antártida. Su papel pasa "por velar por el cumplimiento de la legislación y que se cumpla la norma de calidad". Para ella, "representa un gran reto profesional, sobre todo como veterinario, por el tema del medio ambiente y la espectacular vida salvaje. Es una oportunidad que no podía rechazar".

Marina Cinca y sus compañeros llegarán a la base antártica en noviembre, coincidiendo con el verano austral, y estarán allí hasta marzo. Solo en estos meses se mantiene la actividad, debido a las rigurosas condiciones invernales. Para llegar allí cruzarán el paso de Drake, entre el extremo más meridional de América del Sur y la Antártida, a bordo del Buque de Investigación Oceanográfico ‘Hespérides’ de la Armada Española.

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