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"Hubo que convencer a varios ocupantes de la casa en llamas para que no se lanzaran al vacío"

La Policía, que escaló el edificio incendiado en Jaca para socorrer a las víctimas, relata los momentos más dramáticos.

Bomberos y agentes de la Policía Científica acceden al edificio para la investigación.
Bomberos y agentes de la Policía Científica acceden al edificio para la investigación.
Laura Zamboraín

La Policía Nacional fue la primera en llegar al incendio ocurrido la madrugada del lunes en un edificio del casco antiguo de Jaca, que se saldó con 19 heridos. Dos de ellos, que se arrojaron al vacío, permanecen ingresados en hospitales de Huesca y Zaragoza. Los agentes actuaron con rapidez. No dudaron en encaramarse por la fachada para subir a rescatarlos e intentaron que mantuvieran la calma, algo que evitó que hubiera más heridos graves. “Hubo que convencer a algunos de los que estaban asomados a las ventanas para que no saltaran”, relata Manuel Aldaz, inspector jefe de la Policía Nacional en la comisaría de Jaca, que acudió al lugar de los hechos.

Fue alrededor de las 2.12 cuando se recibió una llamada en la comisaría informando de un incendio en un inmueble de la plaza Hospital. Justo en ese momento, antes de difundir el comunicado, un vehículo con dos agentes, que se encontraba en las inmediaciones, informó que acababa de localizar a una mujer medio desnuda, sucia de hollín y llevando un bebé en brazos y a otro menor de la mano. Pedía ayuda para sacar a familiares y vecinos de un inmueble que estaba ardiendo. “Uno de los agentes trasladó a la mujer y los menores al hospital y el resto –a continuación llegó otra dotación- se quedó para desalojar el edificio", explica el inspector jefe.

Al llegar oyeron gritos y pudieron saber por los vecinos que había varios atrapados. Asomados a una ventana del tercer piso, cuenta, “un varón y dos menores gritaban pidiendo ayuda”. Los agentes accedieron por el portal con un extintor. “Tan solo pudieron subir el tramo hasta la primera planta. De la puerta de un piso salían unas llamas enormes”, relata. Pese al humo, el ambiente irrespirable y el calor sofocante, intentaron extinguirlas para poder continuar subiendo por las escaleras, pero fue imposible.

Un policía nacional y una agente de la Policía Local subieron por la fachada, escalando por un canalón, ya que un vecino les informó de la presencia de un menor atrapado en una habitación. Al final, tras dos intentos, comprobaron que no era así.

El inspector jefe de la comisaría de Jaca recuerda uno de los momentos más dramáticos, cuando se tiraron los dos heridos más graves. “De repente se escuchó un fuerte golpe al precipitarse desde el tercer piso un joven de 16 años, y casi sin tiempo a reaccionar, cayó una segunda persona”. A partir de aquí tuvieron que convencer al resto de los asomados a las ventanas de que no se lanzaran al vacío, “de que conservaran la calma”.

Personal del centro de salud atendió a los heridos, y a los pocos minutos llegaron las ambulancias, los bomberos de Jaca y Sabiñánigo. “Los efectivos de la Policía Nacional y Local colaboramos en lo que pudimos, colocando escaleras, sacando mangueras…”, recuerda Aldaz.

En un brasero

La Policía Científica realizó este martes una inspección ocular junto a los bomberos de Jaca, para elaborar el informe que enviarán al juzgado. Todo apunta a que el fuego se originó en un brasero de la primera planta.

Mientras tanto, se sigue buscando una solución para realojar a las cuatro familias afectadas, de momento en casas de allegados. Este martes se mantuvo una reunión entre el Ayuntamiento, la Fundación Thomas de Saba, Servicios Sociales de la Jacetania, Cáritas y Asociación Mistós. Se acordó que Thomás de Saba dará asesoramiento técnico y jurídico, a las familias propietarias que tienen seguro, y mientras tanto se reubicarán temporalmente en otros espacios cuyo coste asumirá la propia Fundación. Esta trabaja igualmente para conseguir un alquiler para la familia que estaba en régimen de arrendamiento.

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