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Huesca

Una de las capillas de Sijena incendiada en la guerra se restaurará tras llevar 50 años tapiada

La DGA ultima la licitación de la obra, en la que invertirá 280.000 euros. De estilo barroco, se encuentra muy deteriorada

La capilla lleva años cerrada debido a su estado
La capilla lleva años cerrada debido a su estado
Heraldo.es

El Gobierno de Aragón sigue avanzando en sus planes de mejora del monasterio de Sijena, donde invertirá otros 280.000 euros destinados a la restauración de la capilla de la Inmaculada. El espacio, que lleva casi 50 años cerrado al público, está situado en un lugar privilegiado, al encontrarse entre la iglesia, muy cerca del Panteón Real, y la sala capitular.

La capilla, de estilo barroco, se encuentra muy deteriorada, despojada de todo tipo de mobiliario, sin pavimento y con sus fábricas tal y como quedaron después del devastador incendio declarado en el monumento en el año 1936. A pesar de ello, conserva su estructura original, ya que su cúpula y su bóveda lograron sobrevivir a la acción de las llamas.

La actuación, que ya está en proceso de licitación, se desarrollará en un plazo de cinco meses. Dentro de las obras previstas, se incluye el acondicionamiento integral del espacio interior, reponiendo o restaurando los materiales deteriorados "hasta conseguir un acabado tal que permita entender y apreciar este espacio en todo su valor", según se detalla en la memoria del proyecto.

De este modo, está previsto reparar el pavimento, los revestimientos y decoraciones en yeso así como sustituir las carpinterías. Asimismo, se actuará en la parte exterior del muro norte de la capilla y además se dotará de un nuevo sistema de iluminación. También está previsto actuar en las humedades del arranque de los muros de piedra de la zona del Panteón Real. La estancia es un cubo casi perfecto. De hecho, la planta básica es un cuadrado de siete metros de lado y el arranque de los arcos se produce a siete metros de altura.

Primera acción del plan

Al finalizar las obras previstas, la capilla se podrá visitar como espacio monumental, acabando con un largo periodo de abandono y olvido. De hecho, fue tapiada en el año 1970 y desde entonces permanece fuera del alcance de los visitantes. A excepción de las labores de desescombro realizadas tras el incendio, no ha sido objeto de ninguna mejora.

La restauración de la capilla de la Inmaculada, que fue construida en el siglo XVIII, es la primera de las grandes actuaciones incluidas en el nuevo plan director del monasterio de Sijena, que lleva la firma del estudio de arquitectos Pemán y Franco. De acuerdo al mismo, la siguiente fase, que será redactada a lo largo de este año, será la más ambiciosa, ya que incluye la rehabilitación del palacio de doña Sancha, donde se ubicará la nueva zona expositiva con las obras recuperadas. En este caso, la inversión superará los 3 millones de euros.

El futuro espacio, que necesitará de varias fases, supondrá multiplicar por tres la actual superficie dedicada a la exhibición de las piezas. De hecho, constará de 610 metros cuadrados frente a los 230 de los antiguos dormitorios, lugar en el que ahora se muestran parte de los 95 bienes recuperados, 51 procedentes del Museo Nacional de Arte de Cataluña y 44 del Museo de Lérida. Al finalizar esta primera actuación, las actuales visitas se ampliarán a toda la semana, a excepción de los lunes, como cualquier otro centro de la red de museos de Aragón.

La creación del nuevo espacio museístico conlleva una importante intervención monumental sobre las antiguas dependencias de doña Sancha, muy deterioradas, donde deberá añadirse una cubierta, respetando muros y arcos. De hecho, el objetivo es combinar arquitectura y arqueología, conservando al máximo las características del antiguo monasterio.

Acceso directo al exterior

Las dependencias de doña Sancha están situadas en un espacio contiguo al ala norte de los antiguos dormitorios y en la actualidad se encuentran sin cubrir. La ubicación del espacio permite crear un acceso directo desde el exterior.

El antiguo palacio se dividirán en dos partes y dos alturas, unidas por una rampa y un montacargas. Además de las propias estancias dedicadas a la exhibición de las piezas, habrá otros con usos diferentes, como vestíbulo, almacén, zona de restauración o aseos.

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