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Huesca

Las empresas de transporte de viajeros alertan del peligro de cierre por el plan de la DGA

La concentración de las concesiones en tres grandes áreas dejaría fuera a los operadores locales. Calculan que de las 18 compañías, que emplean a unas 300 personas, quedarían tres como máximo.

La Asociación de Transporte de Viajeros por Carretera de Huesca alerta del peligro de desaparición de casi todas las empresas de la provincia por el plan del Gobierno de Aragónque pretende unificar las líneas regulares de autobús y las rutas escolares del medio rural y dividir el mapa de Aragón en nueve zonas para que cada una sea gestionada por un solo adjudicatario a partir de 2018. Por ello, calculan que los 18 operadores actuales se quedarían en un máximo de tres. Además, casi ninguna de las 18 empresas de la provincia tendría capacidad para concursar a una zona, ni siquiera a través de una UTE (Unión Temporal de Empresas), resalta el presidente de la asociación, Javier Aventín.

La mayoría son empresas familiares, incluso de varias generaciones, que en estos momentos emplean a unos 300 trabajadores en la provincia. A juicio de Aventín, este plan derivará en un "monopolio" que repercutirá en la calidad del servicio y al tratarse de la primera comunidad en tomar una decisión de este tipo podría provocar la llegada de grandes empresas de fuera.

La Asociación de Transporte de Viajeros de Huesca apuesta por desarrollar el programa ya existente de utilizar la capacidad residual de los vehículos de transporte escolar para otros usuarios o bien la reserva para escolares en las líneas regulares, pero rechazan la unificación de las líneas con la concesión de estas grandes zonas "porque no tienen en cuenta las peculiaridades del territorio", indica Aventín. ¿Qué pasa si una línea regular se diseña con un recorrido en función de unos escolares pero a mitad de curso se trasladan? o ¿Habría que modificar una línea para recoger a un alumno recién llegado? En su opinión, estas adaptaciones son las que pueden realizar las empresas pegadas al territorio, que son la mayoría de las que operan en la provincia.

Son algunos de los argumentos que esgrimió la asociación en la reunión que mantuvo el miércoles con el consejero de Vertebración del Territorio, Movilidad y Vivienda del Gobierno de Aragón, José Luis Soro, al que le pidieron que los servicios que se liciten permitan la concurrencia de la mayoría de las empresas de transporte de viajeros altoaragonesas, que en estos momentos cuentan con una flota de 298 vehículos.

Alosa es la más grande con líneas de transporte regular así como rutas escolares en muchos puntos y prácticamente la única que podría asumir una gran zona como se plantea, ya que la provincia se dividiría en tres y dos de ellas con parte del territorio de Zaragoza. Con todo, "ni siquiera Alosa tiene garantizada su continuidad porque si se abre una tarta de este tipo, puede interesar a muchas de fuera", insiste Aventín.

Su empresa, radicada en Monzón, la creó su abuelo en 1937 con la concesión de la línea desde Estada, pero ahora ya no tiene rutas regulares. En estos momentos, cuanta con ocho trabajadores y tiene cinco contratos de trayectos escolares, además de otros trabajos puntuales. La mayoría de las 18 empresas de la provincia cuentan con concesiones de rutas escolares que se quedarían en el aire, a pesar de que este año Educación las concedió para cuatro años prorrogables a dos más. "Nuestro valor añadido es estar en el territorio y con este planteamiento no tenemos ninguna posibilidad", indica.

En su caso opera en el Cinca Medio, pero la mayoría tienen características similares como Pirineos 3000, de Villanova, en el valle de Benasque; Autocares Bergua, de Aínsa, en la comarca de Sobrarbe; Escartín en Jaca, Sisqués en Binéfar, Irigoyen en Ayerbe, Piquer y Pulido en Fonz o Lax en Tamarite de Litera, entre otras.

En opinión de la asociación, la unificación "no garantiza en absoluto los principios de calidad en el servicio" y apuesta por que el transporte regular de uso general y el regular de uso especial (escolar) han de programarse y licitarse de forma diferenciada. En este caso, también defiende que los ámbitos de actuación tendrían que ser reducidos a la zona de influencia de cada centro educativo.

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