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Huesca

La acampada ilegal de la Familia Arcoíris crece día a día

¿Quiénes son los integrantes del particular campamento que brota en la Sierra de Guara?

Imagen de un encuentro de la Familia Arcoiris en 1993 en Irlanda
Imagen de un encuentro de la Familia Arcoiris en 1993 en Irlanda
Michael Bee / Rainbow Gatherings

Los han visto haciendo dedo en Huesca y en las inmediaciones del embalse de Arguis, aunque también buscando a pie por los alrededores de Nocito. Algunos más desorientados han pasado por Aineto, Laguarta y Secorún. Proceden de distintos países y cargan grandes mochilas y cajas de cartón. Según las gentes de la zona, son propensos a las largas rastas y amigos de los perros grandes. Algunos cargan instrumentos musicales y todos se orientan con el mismo mapa, uno dibujado a mano con rotuladores de colores. Su destino: el arcoíris esbozado en los alrededores del núcleo abandonado de Abellada.


Mapa para llegar hasta la Familia Arcoíris



Dicen ser miembros de la Familia arcoíris y buscan 'el refugio' en el que está teniendo lugar estos días 'el encuentro' de los hermanos y hermanas de su comunidad: ese campamento ilegal que comenzó a brotar el 4 de julio en torno a una hoguera, en pleno parque de la Sierra de Guara, y que crece día a día ante el asombro de los vecinos y alcaldes del lugar, de los técnicos de la Comarca del Alto Gállego, de los agentes del Seprona de la Guardia Civil y del departamento de Desarrollo Rural y Sostenibilidad del Gobierno de Aragón. Para su tranquilidad, el encuentro tiene fecha de clausura: el 2 de agosto, cuando finalice el ciclo lunar.


A principios de esta semana los acampados superaban las 70 personas pero en su foro los mensajes de hermanos interesados en asistir siguen llegando sin parar desde toda Europa. El servicio provincial de Desarrollo Rural y Sostenibilidad explicó este martes que están cursando un requerimiento de desalojo. No hay ninguna orden firmada todavía y hasta que no se haga efectiva no se abrirá ningún expediente sancionador contra los campistas. "La situación está controlada y se está haciendo con tacto porque no es un colectivo que genere problemas o atente contra el medio ambiente", informan desde el Gobierno de Aragón.


Guardias Civiles junto a una de las tiendas del campamento


En bus, a pie o en autostop

La Familia arcoíris (Rainbow Family en inglés) tranquiliza por su parte a los nómadas que ya han iniciado el viaje hacia allí: "La normativa antincendios española no permite hacer fuego de ninguna manera. Sin embargo, nosotros creemos que el entorno natural es nuestro hogar y el sistema nos lo está quitando. Pertenecemos a la naturaleza, es nuestro hogar y ninguna ley puede regular estos principios. Ya somos más de ochenta personas viviendo en la zona de forma sana y segura, protegiendo muy bien el fuego sagrado y toda la naturaleza que lo rodea. (...) Las autoridades son muy amables con nosotros y no están haciendo presión para que nos vayamos", aseguraba uno de ellos este lunes a través de uno de sus foros.


Algunos van solos y otros en familia pero la mayor parte llegan hasta Huesca en autobús y se buscan la vida durante días para encontrar el lugar de la reunión sin medio de transporte propio. Piluca Ortas da constancia de ello desde el camping de Nocito y confirma que cada día pasan por allí varios de estos 'hermanos' preguntando por Abellada. Lo corroboran Isabel García y Gabriel Pérez, regentes de una casa rural en Laguarta: "Para mucha gente de distintos países y con pintas muy similares para preguntar cómo se llega hasta Abellada, algunos pasadas las doce de la noche y otros llevan perdidos varios días" asegura este matrimonio.


El jueves, sin ir más lejos, acogieron para desayunar un grupo integrado por dos ingleses, una francesa, un nacional y sus respectivos perros. El día anterior se habían perdido intentando llegar a Abellada por Aineto y después de andar cuatro o cinco horas por el bosque, llegaron al núcleo deshabitado de Secorún. Agotados, hicieron noche allí y por la mañana bajaron hacia la carretera, donde los recogió un coche que los dejó en Laguarta. Entraron en casa de Gabriel e Isabel y pidieron algo para comer porque no habían ingerido nada el día anterior. En el momento de abonar la deuda expresaron su disconformidad con el precio y al final, por no discutir, se fueron sin pagar nada y además, según cuenta la pareja, insatisfechos porque querían que les acercaran en coche hasta Abellada. "Me negué -cuenta Gabriel-, les dije que si ese es el estilo de vida que han elegido es su problema, yo no puedo cerrar la casa para llevarlos a ningún sitio".


Imagen de la carretera que lleva hasta Nocito y el campamento de la Familia Arcoíris


Un fuego sagrado y un sombrero mágico

Otro de los nómadas que ha pasado por allí estos días les explicó que la Familia arcoíris se reúne de forma anual para meditar, hacer yoga, tocar música y hacer actividades tipo clown. El alcohol y las drogas están prohibidos, así como los aparatos electrónicos, las cámaras de fotos y los productos químicos, incluidos el jabón y la pasta de dientes. Piden no usar el papel y, en su lugar, utilizar el agua para limpiarse y enterrar con arena o ceniza las deposiciones. Respecto a la logística, dicen que no hay líderes y los voluntarios preparan y sirven comida vegana con las aportaciones de los campistas al 'sombrero mágico'.


Llaman a su hoguera 'el fuego sagrado' y cantan, bailan, hacen yoga y toman decisiones en círculos en torno a ella. Las tiendas de campaña están diseminadas en el entorno. Según varios testigos que han estado estos días por la zona, mantienen el fuego socavado para evitar riesgos, y son "bastante respetuosos" en el aspecto medioambiental, además de "súper educados y tranquilos".


"Dicen que le dan amor a la naturaleza y la naturaleza les de amor a ellos y generan una confluencia de energía, o algo así. Por el camino en coche sobrepasamos a bastantes personas con cajas de cartón y mochilas que iban hacia allí pero es imposible saber cuanta gente puede llegar a reunirse de aquí a final de mes", explica esta misma fuente.


De momento, un particular ya ha denunciado la ocupación de parte de sus terrenos y el patronato del parque Sierra de Guara ha trasladado la denuncia. Mientras, el requerimiento de desalojo sigue su curso. Si llega a hacerse efectivo antes de que culmine el encuentro, se informará a los campistas de que deben abandonar el terreno y, en caso de negarse, se abriría un expediente sancionador y se aplicarían sanciones económicas.

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