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Alcaldes y cazadores del Pirineo piden a la DGA la suspensión del plan del urogallo

El decreto recién aprobado prohíbe batidas a más de 1.600 metros, por lo que
en pueblos situados a mucha altitud, como Gistaín, impide la actividad cinegética.

Más de medio centenar de alcaldes y presidentes de cotos de caza del Pirineo pidieron ayer al Gobierno de Aragón la suspensión del decreto recién aprobado del plan de protección del urogallo, que afecta a 34 términos municipales de las comarcas del Sobrarbe y Ribagorza, principalmente, y a alguno de Jacetania. Este limita la actividad cinegética hasta tal punto que en muchos municipios no se puede practicar, a pesar de que incluso hay necesidad de atajar la proliferación del jabalí. Desde el 15 de diciembre hasta el cierre de la temporada, solo pueden cazar por debajo de los 1.600 metros. En Gistaín, a 1.413 metros de altitud, en cuanto se alejan del casco urbano se sitúan por encima.

Por ello, según explica el presidente de la Federación de Caza, Fernando Tello, se ha pedido una suspensión, mientras se consensúa con los afectados y se modifica de cara a la siguiente temporada. Así lo transmitieron ayer al director general de Gestión Forestal, Caza y Pesca, José Ramón López Pardo, que escuchó las quejas de los afectados en una reunión que se celebró en la sede de la Comarca de Sobrarbe, en Boltaña. Asistieron alcaldes de Plan, San Juan de Plan, Gistaín, Bielsa, Tella-Sin, Benasque, Sahún, Montanuy, Bonansa... así como numerosos presidentes de cotos. Ahora, junto con la directora de Sostenibilidad, Sandra Ortega, de quien depende el plan de protección, analizarán qué medidas se pueden adoptar, según informa el Gobierno de Aragón.

Este decreto (300/2015) se aprobó el 4 de noviembre en Consejo de Gobierno y se publicó el 13 en el Boletín Oficial de Aragón después de una larga tramitación, desde 2010 a 2014. A pesar del tiempo, alcaldes y cazadores denuncian que "no se había consensuado" y que tampoco se respondieron las alegaciones, por lo que "hay un descontento absoluto en el territorio", indica Tello. Además, también se ha pedido que se precise la cartografía, que genera dudas sobre cuáles son los límites del área protegida.

Tello se pregunta qué pasará si dejan de cazar en toda esa extensión en un año en el que "hay más jabalís que nunca", con las afecciones que causan en la agricultura. "En algunos pueblos, casi se ha convertido en una obligación ir cazar", explica. Insiste en que hay una serie de medidas con las que están conformes, como respetar las épocas de celo y de nidificación, porque los cazadores son los primeros que han cuidado la especie. "Pero nos quejamos de la protección invernal. No es necesaria porque la propia naturaleza regula la presencia de cazadores en la alta montaña en invierno. Cuando hay mucha nieve, no vamos, aparte de que ya está prohibido si hay más de 40 cm", comenta. Por ello, piden que se supriman estas limitaciones.

"El urogallo necesita gestión pero no sobreprotección", comenta el alcalde de Bielsa, Miguel Ángel Noguero, quien añade como ejemplo que "el Parque Nacional de Ordesa se ha protegido tanto que no hay". De hecho, resalta que el exceso de cuidado favorece la proliferación de sus predadores como los azores, las martas, el ciervo, el corzo o el jabalí, que se comen los huevos que acostumbra a poner en el suelo. También apunta que el urogallo necesita que le limpien el bosque, mientras que esta norma afecta al aprovechamiento de la madera. "Este decreto no puede funcionar. Más que por el urogallo, es contra el urogallo", concluye Noguero. Por ello, exigen que se adopten medidas urgentes para que se pueda cazar.

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