Huesca

El semental del Pirineo, a un paso de su jubilación

Pyros, el oso más longevo de la zona, será sustituido por otro macho llegado de Eslovenia.

Pyros, el semental del Pirineo
Pyros, el semental del Pirineo

Las horas de Pyros están contadas como semental. El monopolio sexual del que ha disfrutado durante más de 17 años este oso pirenaico ha llegado a su fin. A pesar de sus 26 años, y para el asombro de expertos, este anciano plantígrado no ha perdido su vigor, lo que le ha llevado a ser prácticamente el único macho que ha engendrado durante estos años en la zona oriental del Pirineo.

Dentro de unos meses, en la primavera de 2015, Pyros será sustituido por un nuevo ejemplar de oso pardo macho llegado desde Eslovenia. La superioridad de Pyros estaba haciendo muy difícil la reproducción de la especie al ser el único con el que se apareaban las hembras. Y por lo tanto, su genética corre por la mayoría de los ejemplares de la zona, algo que en los últimos años está resultando un problema.

Esta iniciativa está inmersa en el proyecto Life+ que llevará a cabo el Gobierno de Cataluña, encargado de garantizar la conservación de esta especie en peligro de extinción, junto con el Consejo de Arán, la Fundación Oso Pardo, Forestal Catalana y la Universidad de Lérida. El proyecto Life+ cuenta con 2,43 millones de euros de los cuales un 75% ha sido aportado por la Unión Europea.

 De este modo, se aseguraría la variabilidad genética y la viabilidad de la población de este animal, ya que Pyros es el padre de los 28 osos que forman parte de la población del Pirineo central. El 75% de los cachorros nacidos en libertad son hijos suyos y hace poco volvió a ser padre y bisabuelo.

Este dominio está suponiendo un grave inconveniente para otros machos y por lo tanto para la supervivencia de la colonia. Un asunto que puede hacer peligrar a la propia especie.

Por el momento se están estudiando las vías para apartar a este ejemplar del resto. Medidas como la esterilización o la introducción en un ecosistema en cautividad.

Hoy en día, existen dos grandes focos de osos pardos en la península: en la cordillera Cantábrica y los Pirineos. Este último, a su vez, se divide en dos colonias separadas, una en el Pirineo occidental y la otra en el Pirineo central y oriental, en las zonas de Cataluña, Aragón y Navarra. Además de Pyros, por las montañas pirenaicas conviven alrededor de seis machos, cuatro en la parte occidental, pero ninguno de ellos ha conseguido todavía reproducirse. La mayoría proviene del Programa de Reintroducción del oso pirenaico promovido por el Gobierno francés en 1997.

En la parte aragonesa conviven dos ejemplares machos. Padre e hijo cuentan con una gran ventaja y es que no tienen parentesco con Pyros. El problema es que en la zona no hay hembras para poder reporducirse.  Estos ejemplares pueden pesar entre 90 y 250 kilos.

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