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Detenidas seis personas en Jaca por hurtar material ferroviario

La Policía Nacional ha desmantelado un grupo especializado en el hurto de material ferroviario que después vendían a través de internet.

La Policía Nacional ha detenido a seis individuos, integrantes de un grupo especializado en el hurto de material ferroviario, que almacenaban en una zona próxima al muelle de la estación de Renfe en Jaca, para su posterior venta en una finca privada. La investigación se inició gracias a la colaboración ciudadana.

Entre junio y agosto, Adif ha denunciado en Zaragoza la desaparición de más de 700 traviesas de vía férrea y 1.896 tirafondos. El material está valorado en 10.000 euros, el cual vendían a través de anuncios publicados en Internet, ha informado la dirección general de Policía, que ha precisado que las traviesas embreadas son muy demandadas en jardinería.

De los seis detenidos, todos mayores de edad, cinco son españoles y uno de origen rumano, y fueron puestos a disposición del Juzgado de Instrucción número 1 de Jaca el pasado 16 de octubre, quedando en libertad con cargos.

Por lo que se refiere al 'modus operandi', el grupo de delincuentes vigilaba los espacios de almacenamiento de Renfe para aprovechar cualquier descuido en la vigilancia o custodia y en varios viajes llevarse los objetos.

Uno de los integrantes del mismo, que fue detenido en Alagón, anunciaba a través de una página de anuncios de Internet el material para su posterior venta.

Maquinaria pesada

El grupo no dudaba en usar maquinaria industrial, como camiones de doble eje de 36 toneladas o toros mecánicos de gran capacidad alquilados en empresas de la zona, para realizar el hurto, el traslado y almacenaje del material, han apuntado las mismas fuentes.

Las traviesas de madera se almacenaban inicialmente en la estación de ferrocarril de Jaca, perteneciente al Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (ADIF), y, posteriormente, para su venta, en una finca privada rústica, situada a las afueras de citada ciudad, donde gozaban de discreción para guardar las traviesas.

La finca estaba legalmente arrendada por un "testaferro" que no participa en el hurto de las traviesas y que no levantaba sospechas ante los compradores.

En una de las operaciones de venta, la Policía Nacional pudo retener un envio de traviesas, que iba destino de Lérida, a una empresa de jardinería que las había comprado por Internet.

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