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Aragón

FUGA DE CEREBROS

El 60% de los científicos jóvenes quieren ir al extranjero para tener un trabajo mejor

Creen que en otros países hay más estabilidad y mejores sueldos. Los científicos de primer nivel ven muy positivo que salgan fuera, pero insisten en que hay que darles la oportunidad de volver.

Seis de cada diez jóvenes investigadores pretenden irse a trabajar al extranjero porque creen que fuera encontrarán mejores condiciones laborales y que la estancia les servirá para prosperar en sus carreras. Esta es la principal conclusión del informe Innovacef 2010, elaborado por el Centro de Estudios Financieros, la Universidad a Distancia de Madrid (Udima) y la Federación de Jóvenes Investigadores con datos de todas las comunidades autónomas.

Según este estudio, que ha analizado las principales diferencias entre las condiciones laborales en el exterior y en España, las razones por las que los investigadores quieren irse al extranjero son los salarios (para el 50% de los casos), la estabilidad del trabajo (38%), el reconocimiento social (38%), la financiación (37%) y la carrera profesional (30%). De hecho, la mitad de los científicos que ya trabajan fuera aseguran que en otros países se obtienen salarios más elevados, con diversos incentivos y que los periodos de trabajo sin remuneración son prácticamente inexistentes.

Para Pedro Aceituno, profesor de la Udima e investigador principal de este informe, estos datos constatan que España se está quedando atrás en la captación, la retención y motivación de los científicos. "Un desafío en el que naciones como Estados Unidos, Reino Unido, Alemania o Francia, precisamente, los países a los que más acuden nuestros investigadores cuando salen al exterior, se están imponiendo", comenta. Este añade que se debería seguir el ejemplo de países como Finlandia que, en condiciones de dificultad económica en los años 90, optó por mantener elevada la inversión en I+D+i.

¿Hay razones para pensar en una fuga de cerebros? Los investigadores de alto nivel de Aragón coinciden en que las cifras de jóvenes que quieren irse al extranjero no deben tener solo una lectura negativa, ya que trabajar en otros países es esencial para desarrollar una carrera profesional. Matizan, no obstante, que lo importante es que haya recursos para que puedan volver en buenas condiciones. "Es positivo que vayan fuera una temporada porque en los contratos se les exige movilidad. Se les da facilidades para que salgan, el problema es que el regreso no siempre está tan claro", explica José Félix Sáenz Lorenzo, director del Instituto de Biocomputación y Física de Sistemas Complejos (BIFI). Este señala que en ocasiones se impone la actitud conservadora y consigue el puesto el que se ha quedado, en lugar del que ha salido. "Hay que darles la oportunidad de que vuelvan por ejemplo, con más plazas en los programas ARAID o Ramón y Cajal", añade.

Los obstáculos de los inicios

En la misma línea, Manuel Doblaré, catedrático de Ingeniería Mecánica del CPS, comenta que el investigador que empieza se encuentra un camino de obstáculos, porque tiene que hacer un gran esfuerzo para conseguir garantías de continuidad y estabilidad. "Es cierto que en algunos países la definición de la carrera está más clara que en España, pero no puede decirse de forma generalizada que la Ciencia sea mejor en otros lugares", asevera.

Para ilustrar esto, Luis Oro, catedrático de Química Inorgánica, recuerda cómo él tuvo que viajar a la Universidad de Cambridge para formarse cuando terminó la carrera y la tesis y cómo ahora son cada vez más los extranjeros los que vienen a España. "Algo ha cambiado. Estamos a otro nivel. Hay oportunidades fuera, pero aquí, el panorama no es malo", apunta.

Señala, además, que en su grupo prácticamente todos los investigadores se van fuera para continuar con su carrera. "Está claro que existe el sentir general de que no solo es conveniente salir, sino estrictamente necesario. Por eso, me extraña que sea solo el 60% el que quiera irse", afirma. A esto, Ricardo Ibarra, director del Instituto de Nanociencia de Aragón (INA), añade que en España "existen posibilidades y centros tan interesantes como en otros países".

En cuanto a la idea de que es el salario el que mueve a los jóvenes a irse fuera, Ibarra expone: "La mayoría se va con becas o contratos del Ministerio, por lo que trabajan con las condiciones económicas españolas".

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