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PERMANECEN INGRESADOS 19 HERIDOS

Investigan el exceso de velocidad como causa de la caída del autobús de GM

El carril obligaba al chófer a girar, pero siguió recto, golpeó a un coche, perdió el control y se precipitó desde 10 metros.Los 38 trabajadores sufrieron lesiones, trece de ellos graves, y siete seguían anoche en la uci.

Los bomberos durante las labores de rescate.
Ocho de los heridos en el accidente del autobús de GM están en la UCI y 21 hospitalizados
JAVIER CEBOLLADA/EFE

Una mala ubicación en la calzada y un exceso de velocidad podrían haber contribuido a que un autobús de General Motors se precipitara ayer desde una altura de diez metros, justo detrás de la estación intermodal de Zaragoza. Por fortuna, el vehículo cayó sobre sus ruedas y no llegó a volcar, lo que no impidió que sus 38 ocupantes -incluido el conductor- resultaran heridos: 13 de ellos de carácter grave. Siete siguen ingresados en la uci, aunque, de no surgir complicaciones, no se teme por sus vidas. En cuanto al resto, algunos recibieron el alta a lo largo del día y otros ingresaron en planta.

Según fuentes vinculadas con la investigación, parece que el autobús circulaba a una velocidad de entre 70 y 80 kilómetros por hora justo antes de que el chófer perdiera el control, cuando el tramo donde se produjo el accidente está limitado a 50 por ser urbano. En cualquier caso, será el atestado oficial de la Policía Local el que determine las causas del siniestro, que se produjo sobre las 6.40 cuando el autocar se dirigía al barrio de La Almozara para dejar a este grupo de empleados del turno de noche de Opel.

Al resultar heridos todos los ocupantes del vehículo, todavía no se ha podido empezar a tomarles declaración. Además, la mayoría de ellos dormía al producirse el percance. Sí ha dado ya su versión de lo ocurrido el conductor del turismo con el que colisionó el autocar antes de arrancar varios semáforos y unos cinco metros de barandilla y precipitarse desde una altura de diez metros. También se practicaron ayer mediciones de todo tipo, que contribuirán a aclarar lo sucedido.

El tramo donde se produjo el accidente -antigua A-68, ahora avenida de Soria- cuenta con cuatro carriles de entrada a la ciudad. Al llegar a la altura de la trasera de la estación intermodal (vestíbulo de llegadas), dos de ellos permiten desviarse hacia la derecha en dirección a la avenida de Navarra. Según las primeras pesquisas, el autocar, perteneciente a la empresa Therpasa, circulaba por el situado más a la derecha, en el que es obligatorio girar en ese sentido. Sin embargo, parece que el chófer continuó recto. Su maniobra sorprendió a un turismo Mitshubisi que también se desviaba hacia la derecha. Tras golpearle en el lateral, el autobús se descontroló, chocó contra dos semáforos, remontó una isleta y terminó cayendo por la barandilla.

Rápida llegada de las urgencias

Según informó ayer la consejera de Sanidad, Luisa María Noeno, la primera llamada alertando del suceso se recibió a las 6.40 en la centralita del 112. A partir de ese momento, el centro coordinador de emergencias del 061 se encargó de activar un dispositivo en el que participaron Policía, Bomberos y 17 ambulancias. Junto al autobús siniestrado, se montó incluso un puesto de socorro avanzado en el que se prestó la primera asistencia a las víctimas, se seleccionaron y se las repartió por los distintos hospitales de la ciudad. Según explicó también la consejera, la mayoría fueron trasladadas al Clínico y al Miguel Servet, aunque también se les asistió en el Royo Villanova, Quirón, Montpellier, Maz y Montecanal. Las heridas que presentan los ocupantes son de todo tipo y abarcan desde traumatismos craneales, lumbares, fracturas costales y de extremidades, lesiones abiertas y policontusiones.

Cuando los primeros equipos de rescate llegaron a la zona ajardinada donde 'aterrizó' el autocar, solo se encontraron fuera a una de las víctimas. Ocupaba uno de los asientos delanteros y el fuerte impacto le hizo salir proyectada hacia el parabrisas. El resto de los trabajadores quedaron atrapados dentro del vehículo, muchos de ellos amontonados, con múltiples fracturas, cortes y policontusiones.

Hasta el lugar del siniestro acudieron mandos policiales y responsables políticos, como el delegado del Gobierno en Aragón, Javier Fernández, el consejero de Interior, Justicia y Política Territorial, Rogelio Silva, o el teniente de alcalde de Zaragoza, Carlos Pérez Anadón. Todos coincidieron en que ha sido una "verdadera suerte" que no se hayan registrado víctimas mortales.

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