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RAMADÁN

Comienza el mes sagrado para los 42.000 musulmanes en Aragón

Durante el mes del Ramadán, no podrán comer ni beber hasta la puesta del sol.

Los 42.000 musulmanes que residen en Aragón pasaron toda la tarde de ayer pendientes de la aparición de la luna.

Y es que este astro iba a determinar si empezaba el Ramadán o todavía tenían que esperar un día más para celebrarlo. Al final, se vislumbró la luna nueva, y con ella, el comienzo de este mes de ayuno y oración.

A lo largo de este periodo, que finalizará el próximo 10 de septiembre con la festividad religiosa del fin del ayuno -Eid al Fitr-, todo musulmán debe abstenerse de comer, beber, fumar y mantener relaciones sexuales desde que sale el sol hasta su ocaso. “Más que un acto de sacrificio, es un periodo de educación para el autocontrol”, asegura Fawaz Nahhas, presidente de la comunidad islámica de Zaragoza. “Durante este mes, los musulmanes practican el ayuno sin que les obligue ninguna autoridad. Es un deber moral, pues cuando entran en sus casas nadie puede controlar si comen o beben”, explica Nahhas, que reconoce la dureza de esta prueba, todavía mayor durante el caluroso mes de agosto. “Lo más importante es que si durante este periodo consigues abstenerte de tus necesidades, luego parece más sencillo privarse de los lujos y lo accesorio”, explica.

Las diez mezquitas de Zaragoza -tres en Las Delicias, dos en el Casco Viejo, una en Oliver, una en Las Fuentes, una en La Almozara, una en Torrero y otra en el Arrabal-, igual que las que hay repartidas por toda la geografía aragonesa -en localidades como Huesca, Teruel, Barbastro, La Almunia, Fraga o Alcañiz- se convierten estos días en punto de peregrinación para todos los que profesan esta religión. Ayer, los musulmanes acudieron masivamente a estos centros para rezar las dos últimas oraciones del día -que se celebran sobre las 21.30 y las 23.00, respectivamente- y de paso informarse de si debían comenzar o no con el esperado ayuno al amanecer. Sin embargo, algunos prefirieron quedarse en casa junto a su familia y se enteraron de la noticia a través de canales de televisión árabes o llamando a las mezquitas aragonesas, donde los teléfonos no paraban de sonar. Más curioso es el caso de la comunidad islámica de Zaragoza, que cada año deja un mensaje en el contestador de su teléfono informando a los fieles de cuándo comienza el mes sagrado.

Aunque pueda parecer extraño, esta “obligación divina” es una fecha que la comunidad islámica recibe como una bendición. “El ayuno es un sacrificio que los musulmanes sentimos con gusto”, continúa Nahhas. “Es una fecha especial, ya que todo el mundo acude a las mezquitas y nos encontramos con gente a la que no podemos ver durante el resto del año”, afirma el presidente de la comunidad islámica de Zaragoza.

La ruptura del ayuno

Durante el mes de Ramadán, cada noche se rompe el ayuno con la puesta del sol. Entonces, la mayoría de los musulmanes come algo antes de acudir a la mezquita para rezar la última oración, que puede durar más de una hora. Después llega el momento de los reencuentros y las cenas con amigos y familiares. Además, en muchos de los centros de reunión de la comunidad islámica se celebran comidas multitudinarias en las que se invita a los más desfavorecidos. “Todos los días celebramos una ruptura colectiva del ayuno a la que pueden acudir todos los musulmanes. Los más necesitados también se pueden llevar la comida que necesiten para desayunar antes de que salga el sol”, afirma Nahhas.

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