Día Internacional de las Familias: "Los hogares son diferentes. Antes sentía que era rara, ya no"

En esta jornada, las familias numerosas y las monoparentales hablan de sus reivindicaciones con la vista puesta en la ley nacional que tiene que afrontar el trámite parlamentario.

Familia numerosa y familia monoparental
Judit Samper y Jesús García, con sus cuatro hijas en Huesca. Pilar Ariza, madre soltera por elección, con su niño Ibai, en Zaragoza 
Javier Navarro/ Guillermo Mestre

En apenas unas décadas se ha pasado de un único modelo de familia, el de pareja heterosexual con hijos, a convivir de múltiples formas. Hay hogares numerosos, monoparentales, adoptivos, reconstituidos, LGTBI, múltiples, de acogida, extensos, sin hijos... No hay una foto o un modelo estándar y la diversidad es cada vez mayor. 

Antes el Día Internacional de las Familias que se celebra el próximo día 15 de mayo, dos familias aragonesas, una numerosa y otra monoparental, comparte su experiencia. A la hora de plantear sus reivindicaciones en esta jornada, ambas las centran en la cuestiones que echan de menos y no les convencen de la ley nacional que, tras aprobarse el pasado 27 de febrero en Consejo de Ministros, tiene que afrontar su vía parlamentaria.

Judit Samper y Jesús García con sus cuatro hijas, la más mayor de 6 años y la benjamina de 11 meses
Judit Samper y Jesús García con sus cuatro hijas, la más mayor de 6 años y la benjamina de 11 meses
Javier Navarro

"Nuestra identidad es el número de niños, no se puede eliminar el término de un plumazo"

Jesús García y Judit Samper tenían claro desde que se casaron que querían ser un hogar superpoblado. Y nada se interpuso en su camino, ni la epilepsia que padece ella y que hace que cada embarazo se convierta en un "combate", como lo definen, porque la medicación que toma puede tener efectos secundarios en el bebé. Hoy tienen cuatro niñas, María (6 años), Marta (4), Ana (3) y Carmen (11 meses). Y no están cerrados "a lo que pueda llegar", coinciden.

"Nuestra identidad es el número de hijos que tenemos, no se puede eliminar el término numerosa de un plumazo. Las personas que toman esta decisión no están en nuestra piel", opina este padre sobre la denominación de ‘familias con mayores necesidades de apoyo a la crianza’ que se contempla en la nueva ley. Cree que todo los tipos de hogares deben ser ayudados, pero no quitándoles su título.

Para que una ‘tribu’ tan grande funcione es clave la organización y la conciliación se convierte en todo un desafío. Y más actualmente, ya que los dos trabajan en Zaragoza y se desplazan diariamente desde Huesca en diferentes horarios, en tren y en vehículos compartidos. Jesús es orientador del área de sanidad en una academia y Judit profesora interina, este curso tutora de 6º de primaria en un colegio público. "Tenemos que tirar de guardería, de mis suegros y de alguna amiga que los lleva al colegio, porque yo puedo hacerlo tres mañanas y la ruta me cuesta 40 minutos, ya que las dos pequeñas van a diferentes centros", cuenta Jesús. No tienen ayuda externa.

"Tenemos que trabajar los dos"

El esfuerzo económico también es importante. "Tienen que entrar dos sueldos en casa para poder llegar a todo. Este curso decidí ponerme a trabajar también porque necesito salir y dedicarme a lo que me gusta", reconoce Judit. Un quebradero de cabeza es que a la hora de acceder a ayudas como las becas de comedor y las de material curricular solo se tiene en cuenta la renta y no el número de hijos. En su caso reciben una ayuda del Ayuntamiento de Huesca de 100 euros mensuales para costear la guardería de la benjamina.

Aunque los dos están empleados en Zaragoza,su apuesta es seguir viviendo en la capital oscense, de donde es Judit. "Es una ciudad muy cómoda y con el tamaño perfecto". Jesús asegura que no se siente "un bicho raro" por ser familia numerosa, sino que lo ve "con naturalidad, no algo extraordinario".

Aragóniza y su hijo Ibai en un parque de Zaragoza
Pilar Ariza y su hijo Ibai en un parque de Zaragoza
Guillermo Mestre

"Eres tú sola contra el mundo, pero no me arrepiento, quiero tener otro hijo"

"Mi modelo de familia no es diferente, las familias son diferentes. Antes sentía que era rara, ya no". Lo dice Pilar Ariza, delegada en Aragón de la Asociación de Madres Solteras por Elección, antes de empezar a contar que no tiene "nada de poético" que cumpliera su sueño de ser madre sola. Se lo planteó después de conseguir plaza fija como auxiliar de educación especial, es psicóloga y educadora infantil,   con 26 años y "hacer un poco de colchón". Recurrió a la reproducción asistida y en 2018, año en el que se asoció e implicó en el colectivo, se quedó embarazada y nació Ibai, que tiene 5 años.

Le ha tocado "pelear mucho". Dio a luz por cesárea y sufrió una hemorragia masiva obstétrica tras la que pidió la ampliación del permiso por maternidad cuando todavía no estaban equiparados para el personal de la Administración autonómica. Se ha avanzado y desde 2021 y 2022 el personal funcionario y laboral de la Administración General de la Comunidad autónoma, de Educación, Universidad de Zaragoza y el Salud cuenta con un permiso adicional de 16 semanas para familias monoparentales en caso de nacimiento, acogimiento y adopción y otro adicional de lactancia por hijo menor de 12 meses. Son las que le corresponderían al segundo progenitor. Critica que no se extienda a los autónomos y la empresa privada. Además, desde marzo del año pasado en la Administración general de la DGA está reconocido el derecho a una reducción de jornada de una hora diaria sin disminución de retribuciones para el cuidado de menores.

"Desamparadas por la ley nacional"

Pilar es consciente de que está inmersa en esta lucha desde la "posición privilegiada" de contar con un puesto fijo en la administración. Denuncia que ahora forma parte de ese 70% de hogares monoparentales que la Ley nacional de familias deja "desamparados", ya que los de dos hijos pasarán a considerarse numerosas, con los beneficios que ello supone.

"En muchos momentos sientes que eres tú sola contra el mundo, pero no solo no me arrepiento, sino que quiero tener otro hijo", asegura tras una maternidad que le resulta "aterradora y maravillosa a la vez". Tenía temor a cómo la diversidad familiar se abordaría en el colegio de su hijo, pero su experiencia ha sido de "total normalidad, en gran parte porque los niños no tienen prejuicios". Lo que sí reclama en el ámbito educativo es que esta realidad se refleje en los libros de texto.

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