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Tecnología al servicio de los mayores: "Este proyecto me ha dado la vida, me permite cuidar a mi marido en casa"

Rosa Mª Torres y su esposo, al que le diagnosticaron párkinson desde hace seis años, son usuarios del programa 'Apoyos conectados' desde principios de este año.

Adriana Scotto, técnico de promoción de autonomía, enseña a Rosa Mª Torres el funcionamiento del tensiómetro que usan en casa
Adriana Scotto, técnico de promoción de autonomía, enseña a Rosa Mª Torres el funcionamiento del tensiómetro que usan en casa
Oliver Duch

Rosa Mª Torres, de 78 años, tiene alma de trabajadora social. Estudió graduado social, aunque luego su trayectoria profesional la desarrolló durante dos décadas en la administración de la Facultad de Medicina de la Universidad de Zaragoza, con excedencia incluida para cuidar de sus tres hijos. Es una de las primeras usuarias en Zaragoza del proyecto de la DGA 'Apoyos conectados', que facilita a los mayores soluciones tecnológicas que les permiten seguir viviendo independientes en sus hogares y que desarrolla la Fundación Dfa, entidad centrada en la atención integral a las personas con discapacidad f`ísica. 

"Este proyecto me ha dado la vida, me permite cuidar a mi marido en casa y yo misma me siento más segura cuando salgo a la calle", resume entusiasmada Rosa.

Cuando su hija mayor le planteó participar en el proyecto no lo dudó. El pasado 5 de enero, la trabajadora social Pilar Aladrén, gestora de apoyos de la Fundación Dfa que hace el seguimiento de cerca de 40 usuarios, le hizo la valoración para determinar los servicios que se adaptaban al matrimonio. A su esposo, Tirso Redondo, de 80 años, le diagnosticaron hace seis años párkinson, sufre una demencia provocada por la enfermedad y tiene reconocida una dependencia de grado 3 (la máxima). 

La mayor preocupación de Rosa era poder seguir atendiéndole en el que es su hogar desde hace 40 años y que, en la medida de lo posible, él pudiera seguir "su rutina, pasar ratos en la habitación que le gusta y se relaja, y pasear por el barrio y acercarse a la parroquia".

El funcionamiento de los aparatos que usa para medirse las constantes vitales (termómetro de oído, tensiómetro, pulsímetro, báscula...) le resulta "bastante sencillo y de utilidad". El auténtico descubrimiento ha sido la aplicación que lleva en el móvil, por la que está geolocalizada dentro y fuera de la vivienda y con la que puede contactar en cualquier momento con la centralita de Dfa. 

Ella sufre una artrosis que le afecta a la cadera: "Ya me he caído alguna vez en la calle y también tengo miedo de desorientarme, por eso me siento ahora más segura y tranquila". No obstante, dice que no quiere "abusar" de esta facilidad y que solo la utilizará "cuando me encuentre de verdad en un apuro".

Además, su marido cuenta con un servicio de acompañamiento (compatible con el de ayuda a domicilio que se pueda tener) cuatro horas el fin de semana. Adriana Scotto, que es la técnico de promoción de autonomía, acude los sábados y aprovecha cuando Tirso se encuentra bien para "salir a pasear, ir a misa y a ver a la Virgen y escuchar música, sobre todo clásica". Son ratos que Rosa tiene para ella misma. Espera que en el futuro, una vez que concluya la financiación europea, este programa tenga una continuidad, aunque sea con el copago de alguna cantidad por parte de los beneficiarios.

 

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