Tercer Milenio

Un reto de premio para el Servet: evitar transfusiones de sangre para reducir las infecciones y el riesgo de mortalidad

El hospital aragonés ha sido galardonado con el premio nacional por la mejor gestión en transfusiones de sangre en el índice MAPBM.

Pilar Herranz y Jorge Vallés, a las puertas de la consulta PBM del Hospital Miguel Servet de Zaragoza.
Pilar Herranz y Jorge Vallés, a las puertas de la consulta PBM del Hospital Miguel Servet de Zaragoza.
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Evitar las transfusiones de sangre que no son necesarias en pacientes que van a pasar por quirófano. ¿Cómo? Reduciendo la anemia antes de la operación. Ese es el objetivo con el que trabajan cada día los anestesistas y otros profesionales sanitarios en hospital Miguel Servet de Zaragoza. Fruto de los importantes resultados, han sido reconocidos con  el primer premio nacional por la mejor gestión en transfusiones de sangre en el índice MAPBM (Maturity Assessment Model no in Patient Blood Management).

Empezaron en el área de Traumatología, posteriormente se implementó en Cardiología y ahora, desde no hace mucho, en Oncología, Cirugía General y Ginecología. "El paciente que tiene la hemoglobina por debajo de 13,5 -se considera que existe un déficit de hierro por debajo de 13- es con el que se pretende optimizar la anemia preoperatoria. Si el paciente está por debajo del nivel y se va a someter a una cirugía, se le envía al hospital de día para realizarse un tratamiento", subraya la anestesióloga de la Unidad de Traumatología en Cirugía y responsable del equipo PBM (Patient Blood Management) del Servet, Pilar Herranz.

El tratamiento consiste, explica el también anestesiólogo Jorge Vallés, en este caso de la Unidad Cardiotorácica, en aumentar los glóbulos rojos mediante diferentes métodos. Entre ellos, destaca "suministrar hierro intravenoso, vitamina b-12 o acido fólico o la inyección subcutánea de eritropoyetina". "La dosis es distinta dependiendo de cada paciente y del tipo de anemia. Hacemos seguimiento rutinario por si hace falta repetir o ajustarlo de alguna manera", subraya el especialista. 

De esta manera, se reducen "significativamente" las transfusiones que suelen conllevar "las cirugías sangrientas". En prótesis de cadera, por ejemplo, hace 15 años, el 25% de los pacientes necesitaba sangre después de una operación y a día de hoy, el porcentaje se sitúa en 2,5% -según datos recogidos por los especialistas del Servet-. "Es un descenso brutal. Tiene muchos beneficios. Eso sí, hay en pacientes que no funciona el tratamiento y tienen que ser igualmente trasfundidos. También sucede si surge alguna complicación quirúrgica durante el procedimiento", subraya la anestesióloga. 

En cardiología, las cifras son también halagüeñas. "Actualmente la tasa de transfusión el cirugía valvular cardiaca es del 28% cuando en otros hospitales del país está en 50%. La anemia preoperatoria la hemos conseguido reducir hasta una incidencia del 9% cuando en otros centros está al 27%", sostiene Vallés. 

¿Y por qué es necesario reducir las transfusiones de sangre? "Es un bien escaso, no podemos producirlo en una fabrica. No hay disponibilidad infinita. Además, una transfusión sanguínea, no deja de ser un tejido que es extraño para cada persona por lo que el propio organismo va a intentar defenderse y puede alterar la inmunidad. Eso se traduce en que la tasa de infección es más alta, la estancia hospitalaria es más larga e incluso hay un estudio que lo relaciona con una mayor tasa de cáncer", sostiene la anestesióloga.

Así, con cada pacientes buscan "subir la cifra de hemoglobina, que es la que permite el trasporte de oxígeno a los tejidos. Eso asegura que la intervención quirúrgica se haga de forma segura y la recuperación postoperatoria también", destaca el anestesiólogo. De hecho, añaden los dos especialista, "si se consigue reducir la anemia preoperatoria y las transfusiones, se disminuye también la mortalidad y la morbilidad".

Pilar Herranz y Jorge Vallés, en el Hospital Miguel Servet de Zaragoza.
Pilar Herranz y Jorge Vallés, en el Hospital Miguel Servet de Zaragoza.
HA

En ocasiones, subrayan, es difícil alcanzar el nivel óptimo de hemoglobina en un mes, que es el tiempo estimado para conseguirlo, por lo que -si es posible- "se habla con el cirujano para retrasar la intervención". "Hay veces que no se consigue reducir al completo, pero sí se logra utilizar solo una bolsa de sangre en vez de tres", apunta Vallés. 

En total, en el último año, han tratado a 510 pacientes oncológicos, 265 de ginecología y 240 de cardiaca. "En traumatología todos son susceptibles de ser tratados. De las fracturas de cadera, en el 97% de los casos se ha optimizado la anemia preoperatoria", subraya Herranz.

En todo caso, defienden, "la transfusión en necesaria en alguna circunstancia, pero hay que intentar  administrarla solo cuando esté indicada. Si existe el tiempo suficiente, es cirugía programada y se puede evitar, mejor. Pero hay situaciones que no queda otra, como accidentes de tráfico o en algunos pacientes oncológicos ya que no tienen demora para operarse". 

Sobre el premio

El MAPBM se diseñó en 2014 con el objetivo de ayudar a los hospitales a implementar sus programas de PBM (Patient Blood Management). 

El PBM se asienta en tres pilares: "mejorar las condiciones del paciente antes de la cirugía, controlar que no sangre demasiado durante la operación y evitar la transfusión después intentando mejorar la tolerancia de la anemia", explican. 

"Nosotros empezamos ese año con Traumatología, centramos en prótesis de cadera y de rodilla y artrosis lumbares. Pronto nos incorporamos al programa MAPBM. Mide una serie de procesos y ahí descubrimos nuestros puntos débiles. 

"En algunas áreas progresábamos, pero necesitábamos mejorar en otras como en Cardiología. Hace cinco años, se empezó a hacer este tratamiento en esta unidad", sostienen. Las cirugías cardiacas, argumenta Vallés, "era necesario porque puede haber una perdida de sangre muy importante y la incidencia de anemia preoperatoria en estos pacientes es alta, incluso del 25%".

En Oncología también se ha avanzado significativamente en los úlitmos años. En 2018 se realizaron analíticas de hierro a un 21% de los pacientes quirúrgicos de cáncer de colon. En 2021 este porcentaje subió al 80% y ahora ronda el 100%. En cuanto a las transfusiones, en 2018 recibió sangre el 21 % de los operados de cáncer de colon. El año pasado este porcentaje bajó al 13,5%.

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