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En el epicentro del desastre: "La psicología es clave. Sufren estrés postraumático por no poder rescatar a su familia de los escombros"

Marta Guarch-Rubio, doctora en Psicología y especializada en trauma, viajó a una de las zonas más devastadas por el terremoto de Turquía y Siria. 

La aragonesa Marta Guarch-Rubio, durante una actividad psicosocial con niños en Turquía.
La aragonesa Marta Guarch-Rubio, durante una actividad psicosocial con niños en Turquía.
HA

Hace más de una década, la aragonesa Marta Guarch-Rubio, conoció una historia que marcó su vida. Fue la razón por la que comenzó a especializarse en el estrés postraumático, especialmente tras episodios de violencia política y catástrofes. Así, en los últimos años ha recorrido diferentes puntos del mundo afectados por crisis humanitarias para investigar y colaborar en la atención psicosocial. Conforme avanzan los años, asegura, la psicología gana peso en estos escenarios.

"Poco después de terminar la carrera de Psicología, un amigo, Mohammed, que había conocido en Francia, me contó un episodio que me tocó. En una manifestación pacífica por las calles de Damasco, su hermano fue carbonizado. Mi amigo sufrió trastorno de estrés postraumático: tenía pesadillas, 'flash-back', ataques de rabia, exaltación ante estímulos, necesidad de olvidar y al mismo tiempo nombrarlo como reconocimiento,...", relata la también profesora y vicedecanadel grado de Psicología de la Universidad San Jorge

"Es una sensación de trauma colectivo, de falta de esperanza. Hay quienes quieren volver a su casa derruida y vivir ahí, en una tienda de campaña"

Todo ello le impulsó a investigar acerca de este trastorno, que lo sufre el 30% de la población en situaciones de desastres y violencia. "Para realizar mi Trabajo de Fin de Máster fui a los campamentos saharauis, en concreto a la frontera con Mauritania y Marruecos. Allí comencé a trabajar en Salud Mental", sostiene. Poco después inició su doctorado, 'Memoria, trauma y resiliencia en refugiados y solicitantes de asilo' en la Universidad Complutense de Madrid y la Universidad de Limerick en Irlanda, que le llevó a diferentes "puntos calientes". 

LA aragonesa Marta Guarch-Rubio.
LA aragonesa Marta Guarch-Rubio.
HA

Entre otros lugares donde sufren crisis migratorias, ha colaborado e investigado en la frontera de Grecia con Macedonia y en la de Bosnia con Croacia. Hace unos días regresó de la zona de Antioquía, uno de los lugares más devastados por el terremoto que sufrió Siria y Turquía en febrero. "La psicología es clave y tras varias experiencias, puedo decir que cada vez tiene más peso en este tipo de situaciones. Ese es el camino que se debe seguir. Es la salud que menos atención recibe y es importante que también se priorice", defiende la profesional. 

"En el Sahara llevaban décadas sin tener una sección de salud mental. Hasta 2010 no había nadie que se dedicase a eso. Cuando estuve en Bosnia, yo era la única psicóloga que había. Sin embargo, en Turquía, la atención psicosocial está siendo una prioridad", desvela

En Turquía

La cifra es devastadora: 200.000 fallecidos. "Un millón de personas necesitan asistencia y solo el 10%, 100.000, la ha recibido. Existen muchas lagunas y la ayuda ha llegado de manera desigual a los diferentes territorios", subraya. 

La imagen es desgarradora: "Algunos sufren estrés postraumático por no poder rescatar a su familia de los escombros. Han estado con ellos hasta su último suspiro esperando a que llegase ayuda para levantar los escombros... Y con la frustración de no haber podido hacer nada". 

"Hay familias enteras rotas. Aquí era habitual que un matrimonio se construyese una casa y encima hiciesen el piso del hijo y luego el del nieto. En algunas familias han fallecido todos y en otras han quedado uno o dos miembros. Es una sensación de trauma colectivo, de falta de esperanza. Hay quienes quieren volver a su casa derruida y vivir ahí, en una tienda de campaña", relata.

A pesar de que la ayuda recibida no está siendo suficiente, la asistencia psicológica tiene más presencia que en otros desastres ya que desde el propio Gobierno se fomentó una política de intervención psicosocial. "Desastres así son mordiscos en la identidad de cada uno. Es una herida que debe cicatrizar. Nunca olvidar, pero sí integrar en cada uno. Para eso la psicología es fundamental", argumenta. 

Imagen tomada por Marta Guarch-Rubio durante su estancia en Turquía.
Imagen tomada por Marta Guarch-Rubio durante su estancia en Turquía.
HA

En concreto, allí están trabajando en tres líneas y Guarch-Rubio pudo vivirlo en primera persona. "Está la atención psicosocial a niños y menores (ir a su residencia y ser la figura de referencia para detectar necesidades), la psicoeducación a adultos (enseñarles la sintomatología del trauma para identificar posibles trastornos) y la atención directa individualizada (tratar a las personas que lo requieren)", especifica la especialista. 

"Este desastre lo están superando principalmente con ayuda local. De los 60 profesionales que estábamos en el campo base, todos eran de la zona, a excepción de dos europeos y un brasileño", subraya la zaragozana. 

Sin duda, asegura, "me quedo con la capacidad de superación del ser humano y la solidaridad", sentencia. 

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