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Heraldo del Campo

De Madrid a Torremocha para dar trabajo a unos pequeños gusanos

Agustín López y su hermano Raúl regentan Lombricus, proporcionando una alternativa ecológica dentro del mundo de los fertilizantres a través de las lombrices.

Alfonso López, socio junto con su hermano Raúl de AISP Lombricus, en las instalaciones de Torremocha del Jiloca (Teruel).
Agustín López, socio junto con su hermano Raúl de AISP Lombricus, en las instalaciones de Torremocha del Jiloca (Teruel).
A.L.

Agustín López y su hermano Raúl, dos ingenieros instalados en Madrid, decidieron hace dos años, en plena pandemia, dar una nueva vida a parte de la finca familiar de Torremocha del Jiloca (Teruel). Sus padres, dedicados a la agricultura, estaban a punto de jubilarse por lo que las tierras familiares iban a quedar abandonadas, algo que han conseguido evitar y que les ha permitido generar nuevos ingresos.

Los hermanos López lanzaron en 2020 AISP Lombricus con la finalidad de proporcionar una alternativa ecológica dentro del extenso mundo de los fertilizantes y contribuir así a reducir el uso de abonos químicos. Para ello utilizan lombrices, concretamente la denominada roja californiana (Eisenia Foetida) que son las encargadas de transformar los estiércoles de ganados en humus de lombriz a través de la excreción de los mismos.

Estos productos permiten deshacerse de los residuos de origen animal evitando el vertido sobre los campos de cultivo y mantener así limpio el entorno. También posibilita el prescindir de parte de los elementos tóxicos tanto para el medio ambiente como para el ser humano.

Para la producción utilizan la lombriz roja californiana.
Para la producción utilizan la lombriz roja californiana.
A.L.

Fue hace cuatro años cuando los hermanos López crearon la empresa Agroindustrial Sierra Palomera, que integra el proyecto, y que ahora cuenta con dos líneas de trabajo, por un lado, una parte dedicada a la agricultura más tradicional con el cultivo de cereal y por otro al humus de lombriz.

Agustín es el único trabajador de la empresa, aunque ambos hermanos son socios de la misma. Los dos se mudaron a Madrid a continuar con sus estudios y terminaron creando su proyecto familiar en la capital. Hasta ahora. Porque Agustín, dedicado al sector de la construcción, decidió dejar su trabajo en aquella ciudad para volver al lugar donde había pasado parte de su vida. "Mi familia sigue estando en Madrid. Me organizo según la producción. A veces me quedó 15 días en Torremocha trabajando y vuelvo con ellos una semana", cuenta. Mientras, su hermano, por el momento, continúa con su trabajo como ingeniero en la capital española.

La producción de este fertilizante es un proceso lento -entre 6 y 8 semanas- que comienza con la compra de estiércol animal, principalmente de ganado vacuno, que tratan de adquirir a los ganaderos de la zona, fomentando así la economía turolense. Después, los invertebrados pasan unas semanas en estos residuos, colocados en caballones, generando nuevas excreciones y resultando así un nuevo fertilizante de forma natural. También suministran lombrices para el inicio de otras explotaciones de lombricultura a nivel profesional o para aficionados, explican. El humus de lombriz puede utilizarse en numerosos cultivos, como frutales, frutos secos, verduras, hortalizas, tubérculos, frutos rojos, vid, flores decorativas o para la producción de esencias.

No fue hasta 2020 cuando comenzaron con esta nueva actividad en la finca familiar, poco antes de la irrupción de la covid-19 en España, algo que confiesan, no les ha "afectado excesivamente en la producción". "En la línea del cereal el trabajo ha sido como siempre. En la de la lombriz si es cierto que hemos sufrido la subida de los precios, de los carburantes, pocas ventas y materiales...pero como en todos los sectores", explica Agustín López.

De la distribución también se encarga él mismo, principalmente, a los agricultores de la zona. En su primer año comercializaron dos toneladas de este producto, mientras en el primer semestre de 2022 ya han conseguido producir y sacar a la venta 30 toneladas. López prevé que en 2024 habrán conseguido posicionarse en el mercado y tener una cartera de clientes más amplia, planteando como objetivo la comercialización de 2.000 toneladas, el máximo permitido por ley. 

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