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Heraldo del Campo

Bodas de plata en una botella

Grandes Vinos y Viñedos celebra su 25 aniversario. Lo hace el 30 de junio, el mismo día que en 1997 cinco cooperativas de la comarca de Cariñena unían fuerzas para llegar más lejos y con productos de más calidad.

Instalaciones de la bodega Grandes Vinos y Viñedos en la localidad zaragozana de Cariñena.
Instalaciones de la bodega Grandes Vinos y Viñedos en la localidad zaragozana de Cariñena.
H. A.

Grandes Vinos y Viñedos está de celebración. La bodega cariñense cumple ahora 25 años desde que en 1997 cinco cooperativas situadas en la comarca vinícola por excelencia decidieran ganar fuerza en los mercados uniendo su buen hacer en el viñedo. El resultado de aquella colaboración -a la que se sumó el Gobierno de Aragón, a través del IAF- y las entonces tres cajas aragonesas (Ibercaja, CAI y Multicaja, ahora Ibercaja y Caja Rural de Aragón), es ahora es una potente empresa, la mayor bodega de la denominación de origen más grande y antigua de la Comunidad, que aglutina a 700 viticultores cuyos viñedos se extienden por los 14 municipios que integran la D. O. Cariñena en los que ocupa una superficie de 4.359 hectáreas.

"No ha sido un camino fácil, pero estamos muy orgullosos de haber llegado hasta donde estamos", reconoce su director general, José Antonio Briz. Porque aunque a lo largo de este cuarto siglo Grandes Vinos y Viñedos ha tenido que sortear no pocas dificultades, aunque el momento actual es más complicado de lo que se esperaba y el futuro resulta demasiado borroso por las incertidumbres, Briz asegura que hay mucho por lo que brindar porque son numerosos los logros alcanzados. Por eso y, aunque se han programado actividades a lo largo de todo el año, el acto central de este aniversario tendrá como escenario el próximo día 30 de junio las flamantes instalaciones que se levantaron en el año 2000 en Cariñena, que, tras las últimas inversiones realizadas ocupa 27.000 metros cuadrados que se levantan sobre una superficie de 72.000 metros cuadrados.

Libres ya de las restricciones de la pandemia que durante más de dos años ha impendido la normal celebración de actos multitudinarios, el cumpleaños de Grandes Vinos y Viñedos reunirá el próximo jueves a autoridades y representantes del sector, pero, sobre todo, a los principales protagonistas de la trayectoria de la bodega, las 700 familias de viticultores socios de la bodega que "han hecho posible que estemos celebrando este 25 aniversario", señala Briz.

Todos ellos brindarán por el crecimiento continuo de la producción, que suma ahora más de 25 millones de kilos de uva y 15 millones de botellas anuales y por el reconocimiento obtenido en los mercados de los más de 45 países de todo el mundo hacia los que se dirige el 65% de su producción. Levantarán la copa por el trabajo realizado por todo aquellos agricultores que mantienen la tradición de unos viñedos (algunos centenarios) agarrados a una tierra pedregosa que da sobrenombre a sus vinos, pero también por aquellos más jóvenes que a pesar de las dificultades que supone el relevo generacional en el sector agrario continuan el legado de sus antepasados y evitan el retroceso del cultivo en la zona.

Y a buen seguro, en cada sorbo mirarán al complicado futuro convencidos de que ahora, como hace 25 años, la unión hace la fuerza.

El acto central para celebrar el 25 aniversario de Grandes Vinos y Viñedos será el 30 de junio. No es una fecha elegida al azar. Fue ese mismo día de 1997 cuando cinco cooperativas de la comarca de Cariñena -Nuestra Señora del Pilar de Villanueva de Huerva, San Roque de Alfamén, San José de Aguarón, San Bernabe de Cosuenda y la Sociedad Agraria de Transformación nº75 Cariñena Vitícola- estampaban su firma en el acta de constitución de una nueva sociedad para impulsar la comercialización de los vinos. "Cariñena ha iniciado su camino hacia el siglo XXI. Partiendo de su calidad, dichas bodegas se han unido en una empresa motor que servirá para salvar la que ha sido su asignatura pendiente: la comercialización". Así explicaba Heraldo aquel acto, avalado por el entonces presidente del Gobierno aragonés, Santiago Lanzuela, con el que comenzó a andar esta empresa, auspiciada por la DGA a través del Instituto Aragonés de Empleo, y que reunió además en su accionariado a Ibercaja, la CAI y la Caja Rural Provincial de Zaragoza (ahora Ibercaja y Caja Rural de Aragón).

El entonces presidente aragonés, Santiago Lanzuela, presidió la constitución de la empresa en 1997.
El entonces presidente aragonés, Santiago Lanzuela, presidió la constitución de la empresa en 1997.
S.C.

Como narraba entonces este diario, la sociedad nacía con un objetivo simple: mejorar la rentabilidad de estas empresas y conseguir unos mayores ingresos por parte de sus socios. Y para lograrlo, relataba, se apostaba por lograr una mayor presencia en el mercado de vino embotellado.

Comenzó su andadura esta sociedad con la estrategia de eliminar de la cartera de productos el envase de un litro y los graneles, quedando solamente las botellas de 3/4 de litro con denominación de origen. Porque en esos últimos coletazos de los años noventa el 62% de los vinos se comercializaba a granel, un porcentaje al que había que sumar un 9% del vino que se vendía en botella de un litro o en cajas de tetra brick, que no llevaban entonces el sello de calidad de la denominación de origen, un distintivo que apenas lucía el 30% restante.

Los objetivos se han cumplido con creces. Aquella bodega que encaró el siglo XXI con la pretensión de vender seis millones de litros con denominación de origen, produce una media de 15 millones de botellas (en 42 tipos de envase diferente) que han conquistado paladares de todo el mundo.

"Unos valientes visionarios"

Cuando el director general de Grandes Vinos, José Antonio Briz, echa la vista atrás para recordar los hitos que han hecho grandes los vinos y viñedos de esta bodega cariñenense se detiene primero en "aquellos valientes visionarios" que en 1997 apostaron por colaborar para llegar a mercados de más calidad y más lejanos. Y recuerda que aunque 25 años puedan parecer pocos, los cimientos sobre los que se construyó esta sociedad tienen mucho de historia. "Cuando nosotros contamos la trayectoria de Grandes Vinos recordamos que aquellas pioneras bodegas ya habían montando sus estructuras comerciales en los años 40 y 50", señala Briz.

Fue el año 2000 el que marcó un antes y un después. Hasta entonces, Grandes Vinos se había alojado en las instalaciones de la cooperativa de Aguarón que era la que contaba con una embotelladora. Pero había llegado el momento de disponer de una nueva infraestructura, centro neurálgico que aglutinara la producción, el embotellado y la comercialización y sirviera de carta de presentación para la iniciativa.

Se eligió de Cariñena, donde se inició la construcción de una moderna bodega dotada de la más avanzada tecnología, inaugurada en 2002 tras una inversión de 12 millones de euros y cuyas cifras no han dejado de crecer en las dos últimas décadas. Unas instalaciones que, en plena pandemia y pese a las dificultades que ha impuesto la crisis sanitaria, han vuelto a recibir una inyección de cuatro millones de euros, que han servido para sumar a la bodega una nueva nave de 3.000 metros cuadrados equipada con 16 depósitos de acero inoxidable de 100.000 litros, seis de 200.000 y 25 de 50.000 litros y con capacidad total para ocho millones de litros de vino y una edificación de otros 4.000 metros cuadrados en la que pueden reposar hasta cuatro millones de botellas de vino "durmientes". Con ellas, la empresa elaboradora y comercializadora, que emplea ahora a 62 trabajadores, ocupa ya 27.000 metros cuadrados que se levantan sobre una superficie total de 72.000 m2. Su crecimiento incluso ha traspasado las fronteras de la denominación de origen Cariñena. Ahora esta compañía está también presente en Somontano donde adquirió Bodegas Sierra de Guara (Idrias) con la que quiere responder a una creciente demanda: la ecológica.

Inauguración de las nuevas instalaciones de Cariñena en 2002.
Inauguración de las nuevas instalaciones de Cariñena en 2002.
O. Duch

Crisis y oportunidad

Aunque parezca paradójico fue ron los años de la crisis económica provocada por el estallido de la burbuja inmobiliaria los que marcaron el rumbo (para bien) de esta bodega. Lo cuenta José Antonio Briz. "Esos años de crisis en la que todo el mundo lo pasó tan mal, para nosotros supusieron el relanzamiento de la empresa", destaca el director general de Grandes Vinos y Viñedos, que asegura que desde 2007 hasta 2018 la bodega vivió sus años dorados. "Supimos convertir un problema en una virtud, la crisis fue un revulsivo", añade. Lo consiguieron mirando al exterior, compitiendo en los más exigentes mercados internacionales con productos que se adaptaban a las necesidades de los consumidores. "Lo que hicimos fue leer el mercado y buscar todos aquellos lugares en los que podían comercializar nuestros vinos", detalla. Para ello, la mayor bodega de Cariñena cuenta con una variada e innovadora oferta. Ahí está su Corona de Aragón, Monasterio de las Viñas y 3C "todos ellos enfocados a un mercado más tradicional; su Beso de Vino, El Circo y Hoy, que tienen un carácter "más moderno"; y sobre todo su marca Anayón, la gama más premium con ediciones limitadas y numeradas, que cuenta con una versión, Anayón Terracota, en la que el vino envejece durante un año en ánforas de barro.

A ellos se suma el 49 millions, un trago burbujeante y fresco para conquistar los paladares más jóvenes, que este verano estará disponible en lata, "un envase fácil de transportar y de reciclar", detalla Briz. La última innovación ha sido su CDA, que puede presumir de ser el primer monovarietal elaborado con sauvignon blanc, una variedad aceptada por la D. O. Cariñena en febrero de 2020. Y otros muchos que llegarán porque Grandes Vinos "tiene muchos proyectos en mente", señala. Entre ellos destaca la apuesta por la cariñena blanca, una variedad autóctona (como su nombre indica) que "supondría un nuevo espaldarazo para la bodega". Pero Briz reconoce que esa iniciativa llevará tiempo porque "hay que plantar, cultivar y elaborar".

Una de las últimas inversiones realizadas en Grandes Vinos ha sido una nueva sala de depósitos.
Una de las últimas inversiones realizadas en Grandes Vinos ha sido una nueva sala de depósitos.
H. A.

Hacia un "incierto" futuro

Grandes Vinos y Viñedos conmemora su pasado plantando cara a un presente "muy complicado" por la pandemia y sus restricciones, la crisis de materias primas, la guerra de Ucrania, los disparados precios de la energía y los elevados costes de producción que dibujan además un futuro "más que incierto".

"Están siendo años muy difíciles", reconoce Briz, que destaca que en 2020 pudieron plantar cara a las dificultades que imponía la expansión de la covid por su buen posicionamiento. El pasado ejercicio "fue crítico", porque los mercados seguían cerrados y "la gente perdió esa euforia de consumir vino en los hogares que se había producido especialmente durante el confinamiento y las restricciones en el canal horeca. Y en este 2022, cuando parecía que la crisis sanitaria comenzaba a dar un respiro, la crisis de suministros y la guerra de Ucrania han teñido el panorama de incertidumbre.

"El primer trimestre ha sido francamente malo, pero soy optimista y creo que el verano va a ser bueno. Vamos a pensar que este 2022 va a ser mejor que el año anterior", asegura Briz, que reconoce, sin embargo, que en estos momento es "incapaz" de prever qué va a pasar en un futuro que, eso sí, esta empresa afronta con "trabajo e ilusión". "No nos queda otra", afirma, aunque reconoce que la situación tiene que cambiar "porque así no se puede seguir". "No tenemos ni cristal para embotellar en muchas de las referencias y ¿cómo vamos a poder crecer? -se pregunta- si los suministradores nos han hecho unos incrementos de precio estratosféricos y nos sirven con cuentagotas", advierte. 

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