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Regresa a Tarazona, procedente de la frontera de Ucrania, un autobús con asientos vacíos

Los ucranianos que se encuentran en el campo de refugiados de Varsovia tienen la esperanza de regresar pronto a su país y prefieren viajar a países vecinos. 

El autobús en el que viajaron 27 ucranianos y 5 voluntarios tenía espacio para 18 personas más
El autobús en el que viajaron 27 ucranianos y 5 voluntarios tenía espacio para 18 personas más
M. T.

Cuando los rusos pusieron el primer pie en territorio ucraniano, miles de civiles hicieron las maletas para huir del país lo antes posible. La ayuda humanitaria comenzó a llegar desde todos los puntos del mundo y fueron muchos los voluntarios que hicieron miles de kilómetros para plantarse en la frontera y ofrecer un viaje sin billete de vuelta a los refugiados que dejaban atrás sus hogares y parte de su familia. En es ese momento, toda ayuda era poca, pero ahora, la situación es distinta. Desde Tarazona, un grupo de voluntarios viajó hace unos días hasta la frontera polaca para traer desplazados a España. Y no es la primera vez. Sin embargo, en esta ocasión el autobús volvió con algunos asientos vacíos.

"Ahora mismo, la gente que está allí, no se quiere mover de la frontera porque tienen la esperanzas de que volverán pronto a su país. Como mucho quieren ir a países cercanos como Alemania. El sur de Europa consideran que es lejano para ellos", explica Miguel Taus, uno de los voluntarios que realizó 6.000 kilómetros hasta llegar al campo de refugiados de Varsovia. "La primera vez que estuvimos estaba a más del 100% de ocupación, ahora estaba al 25%", sostiene.

En esta ocasión –la anterior consiguieron que 60 desplazados viajasen hasta Aragón–, el objetivo era que regresasen con ellos a Tarazona un total de 45 personas, pero finalmente solo llegaron 27.

Después de más de dos meses de guerra, subraya Taus, las personas que abandonan ahora Ucrania han tenido que resguardarse en lugares recónditos para esquivar los misiles. "Necesitan apoyo psicológico porque han visto en primera persona como destruían sus casas. Ellos se resguardaban en pequeños búnkeres y cuando salían veían la ciudad devastada", cuenta Taus.

Después de un largo viaje, el autobús finalizó la travesía en el Seminario de Tarazona, donde ya hay instalados un total de 69 refugiados. El vehículo se puso en carretera de nuevo con destino Varsovia con ayuda humanitaria procedente de empresas y particulares de la localidad zaragozana. También viaja una niña ucraniana y su madre, que estaban instaladas en Zaragoza desde hace unas semanas. La menor recibió, según el voluntario, una llamada del hospital de Kiev para someterse a una operación de oído y la madre decidió regresar a su país.

Camas libres para ucranianos

El centro de acogida temporal de Cáritas Diocesana de Huesca ha acogido hasta el momento a 25 personas ucranianas. Las seis familias que quedaban hace dos semanas fueron trasladadas a la residencia de Alcalá de Gurrea que ha habilitado Cruz Roja, por lo que las instalaciones han quedado vacías, a la espera de nuevas peticiones o necesidades que puedan surgir

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