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¿Por qué se divorcian las parejas aragonesas?

El desgaste, el desenamoramiento, las infidelidades o las dificultades económicas son algunas de las razones que llevan a los matromonios a su fin.

Imagen de archivo.
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K. U.

El estrés de la crianza, las infidelidades, las dificultades económicas o las diferencias entre los estilos de vida o valores de los cónyuges, son algunas de las razones por las que los matrimonios aragoneses deciden romper su enlace matrimonial que prometieron mantener hasta la muerte.

Desde el año 2005, la separación conyugal o el divorcio en España están basados en un sistema no causal, es decir, para solicitarlo y decretarlo no es necesario alegar ni acreditar causa alguna. “Antes había que referirse al abandono injustificado del hogar, a la infidelidad, al alcoholismo, las toxicomanías o a los trastornos mentales, entre otras causas legalmente previstas”, explica el portavoz de la Asociación Española de Abogados de Familia, Álvaro Iraizoz.

Desde entonces, el matrimonio se puede romper de mutuo acuerdo, después de al menos tres meses de su celebración. Iraizoz explica que de no ser así se trata de un divorcio contencioso, para el que no será necesario esperar el plazo de tres meses para interponer la demanda siempre y "cuando se acredite la existencia de un riesgo para la vida, la integridad física, la libertad, la integridad moral o la libertad e indemnidad sexual del cónyuge demandante o de los hijos de ambos o de cualquiera de los miembros del matrimonio”. 

“A pesar de que ya no se necesite 'justificar' la causa, el cliente que llega a nuestros despachos nos explica de forma explícita o tácita, las causas que le han llevado hasta ese punto de no retorno”, señala Iraizoz.

La más común es la que tiene que ver con el estrés provocado por la crianza de los hijos y el trabajo, haciendo que la pareja se desgaste, se aleje o le falte comunicación. Tras ella le sigue la del desenamoramiento, que a veces, va sujeto al inicio de una relación con una tercera persona, surgiendo las infidelidades que conforman el tercer puesto en este ranquin.

'Cuando el dinero sale por la puerta, el amor salta ventana' explica que las dificultades económicas sean la cuarta causa más habitual de ruptura. Las discrepancias surgidas en la educación de los hijos, así como la presencia excesiva de una de las familias políticas, porque aunque a veces ayuden, otras ahogan.

El darse de cuenta del 'verdadero yo' del cónyuge tras la convivencia y los momentos íntimos, hace que la irritabilidad o el mal carácter se sitúe en este orden. Asimismo, es común que las personalidades incompatibles o irreconciliables supongan una razón de peso para salir de la unión matrimonial. También, es común incluso, que uno de los miembros descubra su verdadera orientación sexual.

Los problemas que surgen en el transcurso de la vida también hacen mella en los matrimonios como, las adicciones, la dificultad para gestionar emociones ante una enfermedad propia o ajena. Sin olvidar, la violencia de género y doméstica, que también es una razón común para salir del matrimonio.

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