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El corazón de Mercazaragoza late sin apenas dificultad

Las consecuencias del paro del transporte se sufrieron sobre todo la semana pasada, cuando llegó un 60% menos de pescado y un 40% menos de verduras. Estos últimos días, los mayoristas han encontrado otras alternativas dentro y fuera de España y la actividad comercial se ha desarrollado casi con total normalidad.

La nave de la fruta y la verdura cuenta con decenas de mayoristas y minoristas a diario.
La nave de la fruta y la verdura cuenta con decenas de mayoristas y minoristas a diario.
Guillermo Mestre

El reloj de Mercazaragoza, centro neurálgico del comercio de alimentos de Aragón, marca las 4.00 de la madrugada. Es viernes, día 12 de paro del transporte en España. Dos furgones de la Policía Nacional esperan en las barreras por si los piquetes pudiesen impedir la entrada de alguna mercancía. Sin embargo, ninguna incidencia. Es un día más para decenas de mayoristas y minoristas que acuden casi todas las noches del año a comprar y vender productos. Precisamente, unas horas antes el sector del transporte, a excepción de los convocantes de la huelga, había alcanzado un acuerdo con el Gobierno, circunstancia que no altera la rutina en el mercado de abastos.

En la lonja del pescado, el luminoso indica que son las 4.30 y los empresarios ya han comenzado a negociar el precio de mejillones, lubinas y rapes. A las 5.30, ya tienen todo ‘el pescado vendido’. Y nunca mejor dicho. Sin embargo, no pueden pactar los precios de la sardina, el salmonete y las perlas porque no hay. Pero son las únicas especies que no han llegado. Del resto, hay de (casi) todo. Variedad y cantidad. Lo menos positivo no está en el producto sino en las ventas. La realidad es que no están especialmente animadas. El cliente final se preocupa cada vez más por el dinero que tiene en el bolsillo –con el que cada vez puede adquirir menos cosas– y eso revierte directamente en el consumo de pescado.

«Ahora mismo hay incluso producto de más. La gente no está yendo a la pescadería porque al estar amarrada parte de la flota piensa que no hay producto», explica Félix Escolar, representante de la Asociación de Mayoristas de Pescado. Pero la realidad, asegura, no es esa. «Estamos en un mercado global y recibimos alimentos de muchos sitios», subraya.

Fueron los primeros días de huelga cuando más se pudo percibir la falta de ciertos productos. La primera semana llegó un 60% menos de pescado. Los mayoristas, teléfono en mano, buscaron otras alternativas. Como las lubinas de Canarias no se transportaron hasta Zaragoza, los empresarios compraron esta misma especia en Croacia. Esta semana, la mercancía ha llegado «prácticamente con total normalidad», según señala Alejandra Beortegui, jefa de Desarrollo Corporativo de Mercazaragoza.

En 2021, en esta lonja se comercializó 25.000 toneladas de pescado al año, es decir, más de 95 toneladas al día. Estos días, la media ha bajado. «Hemos estado comprando un 40% menos porque hace unos días no venía con especial alegría y no vendíamos mucho en la tienda», cuenta Ángel Muñoz, de pescados Muñoz. Además de tener una pescadería, reparte género para hostelería y eventos. Es precisamente en los actos relacionados con el ocio donde sí que ha habido «más consumo». «Ha estado la Feria del Mueble y la gente tiene muchas ganas de salir. El problema está en las ventas en la pescadería», afirma. Si habitualmente entran 100 personas al día, a su negocio estas semanas tan solo han acudido 50.

Durante la primera semana de huelga, llegó un 60% menos de pescado y un 40% menos de fruta

Es un problema, dicen, derivado del comportamiento del consumidor debido a la huelga, que por el momento algunos transportistas continuarán secundando. La Plataforma Nacional en Defensa del Transporte se reunió el viernes por la tarde con el Gobierno central y no quedaron satisfechos con las propuestas de la ministra de Raquel Sánchez. Insisten en que «no da respuesta» al sector del transporte. Eso significa que, por el momento, no todas las mercancías llegarán a su destino.

Frutas y verduras

La compra y la venta de frutas y verduras comienza un poco más tarde. A las 5.30 es cuando mayoristas y minoristas trabajan a pleno rendimiento. La mayoría recorren el pasillo de arriba abajo hasta las 7.30 para buscar los mejores productos. Y al mejor precio. El abastecimiento de estos alimentos perecederos ha estado garantizado durante estas dos semanas. Los primeros días entró un 40% menos de lo habitual y esta semana tan solo el 10% se ha quedado por el camino. Los productos más sensibles a la huelga fueron los del sur, especialmente de Almería y Granada, de donde vienen los tomates, las judías y los pimientos. Ahora, aunque algunos llegan «con cuentagotas, no falta de nada». Eso sí, los precios de estos productos han subido «considerablemente». En 2021, Mercazaragoza comercializó 97.000 toneladas de fruta y verdura.

La cifra media ha descendido estos días porque el consumidor final no acude con la misma regularidad a la tienda. «Lo cierto es que ha entrado menos fruta y a un precio superior. Eso ha hecho que la compra estuviese menos animada y por esa misma razón no ha faltado de nada», explica Francisco Fernando Moreno, director comercial de una de las empresas mayoristas de la lonja, Frutas Murillo 2014. De hecho, esta firma no ha podido despachar toda la mercancía al destino final. Moreno considera que si el comprador final hubiese demandado más, «como sucede en otras épocas del año», se hubiesen quedado sin género.

Echando un ojo al producto de este mayorista está Berni Pueyo. Ella acude a Mercazaragoza todos los viernes desde Lérida, donde reside. En concreto, se dedica a comprar la fruta para después vendérsela a los detallistas de los puestos ambulantes de Cataluña. Habitualmente suele adquirir 6.000 kilos. «El cliente se piensa más lo que comprar últimamente porque hay crisis. Sin embargo, nosotros no hemos notado un descenso en ventas. Al fin y al cabo, es comida y es necesaria para vivir», declara.

Mercazaragoza es el corazón del comercio de alimentos de Aragón. El lugar donde se realizan la mayoría de transacciones. El precio final que paga el consumidor depende en gran medida de las negociaciones que se llevan a cabo dentro de las paredes de las diferentes lonjas. Por el momento, late sin apenas dificultad, aunque los más veteranos insisten en que en que han vivido momentos mejores.

Samuel Franco, el viernes, en la lonja de pescado.
Samuel Franco, el viernes, en la lonja de pescado.
Guillermo Mestre
"Esta semana hemos vendido la mitad.
La gente piensa que no hay pescado"

El despertador de Samuel Franco suena cada día a las 3.00 de la madrugada. Tres cuartos de hora después ya está en Mercazaragoza. Después de dos horas buscando el mejor género en cuanto a calidad precio, carga el camión y se dirige a su pequeño negocio, donde trabajan cinco personas. A las 8.30 ya está quitando las raspas del lenguado a los primeros clientes. Hasta las 15.00 no cierra la persiana de su pescadería. Por la tarde, es el momento de hacer repartos a domicilio. Cuando termina, a dormir. Y vuelta a empezar. «El trabajo es muy esclavo, pero es lo que tenemos. El problema es que nos están subiendo todo. Antes pagaba 400 euros al mes de luz, ahora 800. La gasolina, lo mismo. Estamos indignados con la situación», lamenta. Franco es uno de los pescaderos que no falta ni un día a la cita nocturna en el mercado de abastos. Tiene 39 años y es el dueño de una pescadería situada en el centro comercial Delicias. Es la tercera generación de pescaderos. Su abuelo ya se dedicaba a este sector y su padre también. Habitualmente, el último día de la semana compra unos 600 kilos de pescado. El viernes simplemente adquirió 300. «Hemos vendido la mitad esta semana porque la gente piensa que no hay pescado, pero no es así. Hay cantidad y variedad. Son pocas especies las que no se pueden conseguir», señala el empresario. Insiste en que «hay pescado de más». De hecho, explica, «la merluza bajó el viernes un 20%». «Hay que dar salida a los productos y como hay cantidad y no hay compradores, en algunos pescados incluso han bajado los precios», señala. A pesar de que insiste en que lo que falta son clientes, y no pescado, Franco no pudo adquirir marisco vivo, algo que suele hacer habitualmente los viernes. «Ese camión en particular lleva dos semanas sin venir porque no se atreve», subraya.

Pedro Galindo, en la nave de fruta y verdura.
Pedro Galindo, en la nave de fruta y verdura.
Guillermo Mestre
"Los clientes se sorprenden al entrar en la tienda porque tenemos de todo"

Pedro Galindo es el dueño de una frutería, Hermanos Galindo, que está ubicada en el barrio zaragozano de San José. Con él trabajan cuatro personas. El abastecimiento, aclara, ha estado «garantizado en todo momento». «Es verdad que algún día no había algún producto concreto y algunas jornadas los camiones han llegado con cuentagotas, pero la cadena ha funcionado», explica Galindo, que en un primer momento, cuando comenzó la huelga, llegó a pensar que «no iba a llegar género algunos días». Eso sí, añade, los precios de las hortalizas «han subido bastante».

Este empresario zaragozano pasa todos los días, como poco, tres horas en el mercado de abastos para hacerse con las frutas y verduras de mejor calidad para sus clientes del barrio. En su negocio, al igual que en la mayoría de la zona, los usuarios han hecho acopio de algunos productos. «El consumidor final está atacado. No sabe por dónde le viene el aire. Esta semana hemos vendido muchísima más patata de lo habitual. Piensan que con un saco y huevos ya tienen el sustento garantizado», dice Galindo. Piensan, afirma, que no hay variedad ni cantidad. «Cuando entran los clientes se sorprenden. Nos dice, uy, pues si tienes de todo. Quizás un día no he conseguido habas, por ejemplo, pero tengo calabacín», explica. Precisamente, el hecho de que el consumidor final piense que no hay producto ha hecho que las ventas hayan descendido considerablemente. En el caso de la frutería Hermanos Galindo, un 30%. Habitualmente suele, este detallista suele comprar 800 kilos en Mercazaragoza a diario y lleva una semana adquiriendo tan solo 650. «La semana ha sido muy floja, esa es la verdad», insiste. La previsión de este frutero es que la situación mejore en los próximos días y los clientes comiencen a comprar «como lo hacían antes de la huelga del transporte».

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