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seguridad vial

La batalla de un profesor zaragozano contra la eliminación de los 20 km/h ‘extra’ para adelantar

Juanjo Alba, profesor de Ingeniería Mecánica en la Universidad de Zaragoza, alerta de que la medida triplicará el tiempo que cuesta rebasar a un camión en una nacional.

Un vehículo adelanta en la N-330, en Hostal de Ipiés.
Un vehículo adelanta en la N-330, en Hostal de Ipiés.
Rafael Gobantes

Para adelantar a un vehículo en una carretera convencional, actualmente hay un margen de 20 kilómetros por hora sobre el límite fijado. Es decir, si por ejemplo un coche quiere superar a un camión en una carretera nacional, puede llegar a alcanzar los 110 km/h sin temor a ser multado, a pesar de que teóricamente no se pueden rebasar los 90. Esta excepción a la norma está a punto de suprimirse. En su nueva Ley de Tráfico, la DGT planea eliminar este margen extra en los adelantamientos, lo que ha generado opiniones tanto a favor como en contra.

Entre las segundas está la de Juanjo Alba, un profesor de Ingeniería Mecánica de la Universidad de Zaragoza que ha emprendido una auténtica cruzada contra esta modificación. Se ha dirigido en varias ocasiones tanto a la DGT como a los miembros de la Comisión de Interior del Congreso de los Diputados, donde se está negociando actualmente el texto legal. “El margen de 20 kilómetros por hora es muy, muy, muy beneficioso, porque te da un margen de seguridad impresionante”, señala.

Ha elaborado un caso práctico. Un coche está detrás de un camión de 16,5 metros de largo que circula a 80 kilómetros por hora. Si quiere rebasarlo y lo hace a 110 kilómetros por hora, necesitará 2,52 segundos y 77 metros para completar el adelantamiento. Si hace esa misma maniobra a 90 kilómetros por hora, tardará 7,56 segundos (justo el triple) y tendrá que recorrer 189 metros (más del doble). “Los adelantamientos serán más lentos y más peligrosos”, defiende Alba.

Este profesor universitario ha añadido a la ecuación anterior un vehículo que viene de frente a 90 kilómetros por hora, y que se encuentra a 378 metros de distancia en el momento en el que el coche inicia el adelantamiento al camión. En el caso de los 110 kilómetros por hora, la maniobra se puede completar cuando el coche que viene de frente aún está a 238 metros, el equivalente a dos campos de fútbol. Si se hace a 90 km/h, los dos coches chocarían de frente.

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La Dirección General de Tráfico defiende la medida con el argumento de que en las vías convencionales se concentran el 70% de los accidentes mortales en carretera, en muchos casos por impactos frontales. El riesgo de muerte aumenta conforme sube la velocidad, por lo que a su juicio no se deben superar los 90 km/h en ningún caso. Además, la DGT considera que la normativa española es una anomalía en el contexto europeo, por lo que ha impulsado su eliminación.

Juanjo Alba alerta de que, de llevarse a cabo, esta medida obligaría a “repintar todas las carreteras de España”, ya que muchos puntos en los que ahora está permitido adelantar serán muy peligrosos si no se pueden superar los 90 kilómetros por hora. “Si el estado de la carretera o su trazado no permite ir a 110 kilómetros por hora, que directamente no se permita adelantar. Pero si hay buena visibilidad, no se debería eliminar ese margen”, opina.

Si finalmente entra en vigor esta modificación de la ley, habrá “menos zonas para adelantar”, por lo que “en cuanto haya una, habrá siete coches que se tiren a adelantar al camión de turno”, augura, lo cual resulta "muy peligroso". Además, los conductores “tendrán que estar pendientes del velocímetro, cuando lo que tienen que hacer es atender al adelantamiento”. Este ingeniero considera que la medida en la práctica “no se va a cumplir”, porque “la norma actual da seguridad al conductor, que es lo importante en esas situaciones”.

Alba cree que el objetivo de la DGT es “prohibir de facto los adelantamientos en las carreteras convencionales”. “Yo lo que defiendo es que el transporte tiene que ser rápido y seguro”, rebate. Alba, que es especialista en accidentes de tráfico, considera que son un problema “que no hemos sabido arreglar”, y que “la única medida que se les ocurre es ralentizar el tráfico”.

“Un transporte lento es una pérdida de tiempo y dinero, cuando lo que tenemos que intentar es conseguir un transporte rápido, seguro y sostenible”, añade. Alba opina que en otros medios de transporte, como el avión o el tren, “se estudian los accidentes para identificar los problemas”. “Reducir la velocidad es no ver las causas reales de los accidentes. Es como si, tras un accidente de avión, se decidiera que tienen que circular a 10 metros del suelo; o como si se cae un ascensor y se determina que no pueden subir más que la segunda planta”, reflexiona. En el caso del coche, “habrá que revisar algunas normas, claro que sí”, pero también habría que “mejorar mucho la formación de los conductores”, que obtienen el carnet “sin haberse tenido que enfrentar a situaciones de riesgo”.

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