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El Canal de Bardenas roza la emergencia en el año más seco de su historia

La situación de sequía prolongada persiste no solo en el río Aragón sino en toda la margen izquierda del Ebro, aunque comunidades como Riegos del Alto Aragón y el Canal de Aragón y Cataluña acabarán la campaña sin restricciones. 

El descenso del nivel del embalse de Yesa permite bañarse estos días en las antiguas termas romanas de Tiermas.
El descenso del nivel del embalse de Yesa permite bañarse estos días en las antiguas termas romanas de Tiermas.
Veronica Lacasa

El de 2021 no solo está siendo un mal verano para los agricultores de Bardenas, víctimas de una sequía estructural. Se ha convertido en el peor de su historia. El río Aragón, que abastece a esta comunidad de regantes, estuvo en julio en nivel de alerta, pasó en agosto al de emergencia y en este inicio de septiembre roza de nuevo el color rojo en el mapa de los índices de escasez de la Confederación Hidrográfica del Ebro, que mide la evolución de las reservas en los embalses y su capacidad de atender las demandas.

Su situación es la menos favorable de las tres grandes comunidades de regantes. A diferencia de Riegos del Alto Aragón y el Canal de Aragón y Cataluña, con agua disponible a demanda, Bardenas estrenó la campaña con prorrateos. Están acostumbrados a los cupos, pero este año se adelantaron dos o tres meses. Su único gran pantano, el de Yesa, está al 26% de su capacidad (el 13% si se resta el embalse muerto, no aprovechable), un 30% menos que en 2020, y además debe garantizar agua a 60 poblaciones, entre ellas Zaragoza.

Según los datos de la Comunidad de Regantes de Bardenas, que atiende a 92.000 hectáreas, está siendo el año más seco en aportaciones de toda la serie histórica (Yesa y el canal se inauguraron en 1959), con un 20% menos que el segundo peor periodo. Los cultivos se planificaron teniendo en cuenta la sequía, pero habrá alfalfas y praderas forrajeras que se dejarán de regar o se espaciará el abastecimiento.

"La campaña ha sido muy ajustado y desde el inicio hemos regado con cupos. Las restricciones se han adelantado esta vez tres meses. El río Aragón ha recibido pocas aportaciones y ha habido poca nieve", lamenta su presidente, José María Vinué. Dice que ejercicios como este justifican el recrecimiento de Yesa (el embalse pasará de tener una capacidad de 446 hectómetros cúbicos a 1.076) y augura pérdidas en las semanas previas al final del año hidrológico, en octubre, por la falta de suministro. "Al final, será la solidaridad entre los regantes y su esfuerzo lo que nos permitirá acabar. Los agricultores solo han dejado para el verano un porcentaje de cultivos que saben que podrán salvar".   

Las lluvias torrenciales de la semana pasada aliviaron la sed de los regantes por unos días pero apenas aportaron agua a los embalses. Prácticamente toda la margen izquierda del Ebro, incluyendo las cuencas de los ríos Aragón, Gállego, Cinca, Ésera y Noguera-Ribagorzana, permanecen en situación de sequía prolongada

Sin embargo, Riegos del Alto Aragón (130.000 hectáreas) dispone de un volumen suficiente para garantizar la finalización de una campaña sin restricciones en la que algunos días se han batido récords de consumo, indica el vicepresidente y coordinador de Uso de las Aguas, Francisco Orús. Y ello, precisa, pese a que ha sido "un verano muy seco y con pocas lluvias en primavera". Mediano está al 16% de su capacidad, pero se explota junto a El Grado, con un 80% de reservas.

Orús explica que la campaña de riego empezó en marzo con los embalses llenos y en primavera llovió en abundancia, lo que evitó tener que echar agua a los campos, aunque en los meses del deshielo hubo pocas aportaciones de la nieve. Su temor, como siempre, es que las presas queden vacías al final del verano, en el inicio del nuevo año hidrológico, y a expensas de la pluviometría del otoño. "Dependemos de que salgan del invierno con buenas reservas y del comportamiento de la nieve", aclara.

​Sin embalses vacíos por el precio de la luz

En el sistema Cinca-Gállego no ha habido alarma por el vaciado de los embalses para producir energía eléctrica aprovechando el aumento del precio de la luz. Según el vicepresidente de la mayor comunidad del Ebro, "las curvas de explotación marcan que se deje de turbinar en cuando el conjunto Mediano-El Grado se queda con 500 hectómetros cúbicos". De hecho, se dejó de producir kilovatios al llegar a esta situación a principios de agosto. "Hemos estado vigilantes, nuestra responsabilidad es salvaguardar el interés del regante", asegura Francisco Orús. 

El Canal de Aragón y Cataluña (104.000 hectáreas) empezó campaña con una buena reserva en los embalses y ha llegado al final del verano en una situación "que ya firmaríamos todos los años", comenta su presidente, José Luis Pérez. Así lo refleja el embalse de Barasona, al 46%, un porcentaje inusual en estas fechas. La presa de San Salvador, incorporada al sistema en 2015, ha vuelto a ser providencial para los cultivos.

Pérez dice que han sido unos meses con "sorpresas", porque la pluviometría era "normal tirando a baja", pero dio un vuelco en julio. "Cuando esperábamos el estiaje tuvimos una sucesión del tormentas en nuestras cuencas". San Salvador, añade, es "la pieza que nos da confianza, ya que ha permitido que miles de hectáreas dejaran de depender de Barasona y no se sacaran tantos recursos de este embalse", de solo 84 hectómetros cúbicos.

Según los mapas de sequía de la Confederación, las cuencas de las tres grandes comunidades del regantes aragonesas, en la margen izquierda del Ebro, sufren una situación de sequía prolongada. Lo estaban ya en el mes de julio y en agosto seguían igual. En cuanto al índice de escasez, referido a las reservas embalsadas, la del Aragón pasó del nivel de alerta en julio al de emergencia en agosto, mientras las cuencas del Gállego y el  Cinca se encontraban en prealerta y las del Ésera y el Noguera-Ribagorzana, en normalidad.     

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