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Roberto Miranda, el zaragozano que triunfa con su violonchelo en TikTok versionando la música actual

El músico reside en Los Cabos (México) desde hace ocho años, donde triunfa con su dúo de violín y cello ‘CaboStrings’.

Vivir lejos de casa
Vivir lejos de casa
Oliver Duch

Temas de artistas como Lady Gaga, Justin Bieber, Ed Sheeran o Rauw Alejandro, que suenan cada día en las emisoras de radio de todo el mundo, se entremezclan en sus redes sociales con composiciones de Tchaikovsky o Pachelbel. Y es que para el dúo de violín y cello ‘CaboStrings’, ciertamente, no existen límites. Tras este proyecto se encuentran el zaragozano Roberto Miranda y la madrileña Elena Rollan, y el objetivo es muy claro: romper los estereotipos tradicionales que existen en torno a estos dos instrumentos. Las redes sociales pronto se convirtieron en todo un mundo de posibilidades para ellos que no dudaron en explorar.

A sus 34 años, este vecino “de toda la vida” del barrio de las Delicias, llegó a Los Cabos (Baja California Sur, México) hace ocho por absoluta casualidad. Como explica, durante una breve visita a la capital aragonesa, lo que comenzó como un destino temporal y con fines solidarios, acabó convirtiéndose en su hogar definitivo: “Llegué aquí desde Inglaterra con un grupo de profesores de música españoles para formar parte del proyecto ‘Esperanza azteca’, bajo el lema “Cambia un arma por un instrumento musical’. Ahí conocí a Elena”.

El proyecto terminó, pero ambos músicos vieron en Los Cabos, un lugar dedicado al turismo de lujo, un sinfín de posibilidades. Así, empezaron a ofrecer sus servicios musicales para bodas y eventos privados. “La verdad es que el proyecto ha funcionado muy bien. No hemos parado. Pronto empezamos a hacer versiones -covers- de música actual, la que suena todos los días en la radio, y a la gente le encantó el concepto”, admite. Así, decidieron crear sus canales en redes sociales donde, entre los dos, superan los 250.000 seguidores. Él, en su cuenta personal de Tik Tok, ronda los 95.000 seguidores mientras que Elena supera los 190.000.

De hecho, gracias a la magia de internet, artistas como Black Eye Peas o Dj Tiesto han llegado a compartir algunas versiones de sus temas en sus redes sociales. Quién se lo iba a decir a este zaragozano que, con tan solo 9 años, se enamoró del cello por accidente. “Yo sabía que quería tocar algo, lo que pasa que me empeñé en la guitarra”, rememora, entre risas. Sin embargo, durante la prueba de acceso del Conservatorio Profesional de Música de Zaragoza, vio a un joven interpretar la Suite de Bach con violonchelo: “Todavía lo recuerdo. Me quedé completamente impactado”.

Roberto Miranda, influencer.
Roberto Miranda, influencer.
Oliver Duch

Un hecho que marcó su vida y, también, su camino: “El objetivo que me propongo es el de acercar la música clásica a personas que no conocen mi instrumento, que jamás han oído hablar de él. Algo que en México es mucho más habitual de lo que parece”, afirma. “Queremos popularizar el violonchelo y romper estereotipos y eso, para nosotros, es una responsabilidad brutal”, añade.

Y, para ello, las redes sociales tienen un papel fundamental: “Usar plataformas como Tik Tok, donde se encuentran los jóvenes y nuestro público objetivo, ha sido y sigue siendo algo muy importante para nosotros”. Sin embargo, para hacerse hueco en una red tan visual en la que lo más importante es deslumbrar y lograr captar la atención del usuario, el dúo musical decidió ponerse las pilas y comenzar a rodar videoclips que no tardaron en hacerse virales. Alguno de ellos ha superado el millón de visualizaciones.

La elección de escenarios de ensueño, instrumentos actualizados y electrónicos y mucho ritmo son los ingredientes que contribuyen a ello. “Sería un grave error que la música clásica se mantuviese al margen de la revolución tecnológica”, concluye.

Vivir lejos de casa

“Siempre que vuelvo a casa, mi cabeza automáticamente se remonta a mi pasado como estudiante de conservatorio. Aquí tengo la oportunidad y el tiempo de seguir perfeccionando mi técnica y vuelvo a disfrutar de los clásicos, algo que con el vertiginoso ritmo del día a día no siempre puedo hacer”, afirma el músico, que siempre, siempre, siempre, viaja con su antiguo violonchelo, el mismo que le ha visto crecer.

Por eso, cada vez que regresa a la capital aragonesa, algo que procura hacer una vez al año, aprovecha para volver a ver a la familia y a sus amigos y, sobre todo, para tocar. “La verdad es que suena raro el irte de vacaciones y seguir haciendo lo mismo que haces en tu día a día ¿no? Supongo que es normal. Es mi pasión, mi forma de entender el mundo. Es algo que no tiene solución”, bromea. 

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