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Las piscinas comunitarias se abonan a la cita previa y el control de aforos

Por segundo año consecutivo, los vecinos que viven en comunidades con piscina tienen que reservar turno (mayoritariamente por Whatsapp) para poder darse un chapuzón. La DGA actualizó la normativa en mayo.

La regulación de las piscinas comunitarias hace agua durante la desescalada
La regulación de las piscinas comunitarias obliga a exponer el aforo máximo.
Heraldo

Las reservas 'on line' y control de aforo han regresado en el verano de 2021 a las piscinas de las comunidades de vecinos que, como el resto de este tipo de instalaciones en Aragón, ya pueden disfrutar pero solo al 50% de su capacidad y con la obligatoriedad de llevar la mascarilla en las zonas de césped. El Gobierno de Aragón actualizó el pasado 25 de mayo la ‘Guía para elaborar protocolos de autocontrol de las piscinas tipo 3A’, que se refiere a todas aquellas de uso privado en comunidades de propietarios, casas rurales o de agroturismo, colegios mayores o instalaciones similares. La normativa detalla qué se debe hacer antes y durante la apertura de los vasos de baño, pero subordina todas las restricciones a la evolución de la pandemia (y el régimen jurídico de alerta sanitaria), que puede ir variando a lo largo de las próximas semanas, por ejemplo, en lo referente al uso de las mascarillas en el espacio público.

En cualquier caso, este mes de junio, se dicta que el aforo será el vigente en su momento, que no es otro sino el 50% como sucede también en las piscinas públicas. Insta la normativa a “exponer el aforo máximo en un lugar visible” y detalla que “el titular de la instalación velará por el recuento” y el control del número de bañistas. ¿Qué implica esto? Que muchas comunidades de vecinos tienen que contratar exprofeso a una persona para dedicarse a tal labor o habilitar algún sistema para que no se junten demasiados vecinos ávidos de darse un baño a la misma hora. La primera opción no está siendo muy popular dado que encarece las cuotas sobremanera: para una comunidad de 50 viviendas podría suponer un coste adicional de 6.000 euros. 

En 2020, ante las dudas por la normativa, 
un tercio de piscinas privadas no se llenaron

Las propuestas e iniciativa que han surgido para llevar a cabo la segunda opción, la de hacer un sistema de cita previa, es de lo más diverso: desde grupos de Whatsapp hasta sistemas de pulseras por turnos a inscribirse en un listado en el ascensor, bajar a darse un baño en función de los portales o, incluso, desarrollar una aplicación de teléfono móvil en la que registrarse (‘Comunidad365’ es la más popular). “Bajar a la piscina ha dejado de ser algo impulsivo e improvisado, pero preferimos hacerlo así a quedarnos otro verano sin poder disfrutarla”, explica Vanessa Lahuerta, residente en un bloque de La Romareda.

El año pasado en torno a un tercio de piscinas privadas de la Comunidad no se llegaron a llenar ante la dudas que generaban las normas que regulaban su uso. Este 2021 ha habido algo más de previsión y las “medidas de higiene y prevención frente a la covid” parecen más claras. El texto de la DGA explica cómo se debe hacer la desinfección diaria “con especial atención a espacios cerrados como vestuarios, duchas o baños” y también “las superficies en contacto más frecuente como pomos, pasamanos o barandillas”. 

El Justicia de Aragón tuvo que emitir un informe el verano pasado recogiendo el malestar de muchos administradores de fincas y propietarios, que señalaban que no disponían de personal para controlar aforos y horarios. También el Colegio de Administradores de Fincas de Aragón tuvo que recordar que “las piscinas de las comunidades de propietarios son de uso privado, no para uso público” por lo que las comunidades pueden usar sus piscinas autorregulándose siempre y cuando se cumplan las condiciones higiénico-sanitarias.

La OCU afirma que los inquilinos pueden pedir una rebaja de alquiler si no abre la piscina

Aunque ninguna normativa dice expresamente que en las piscinas de comunitarias deban contar con personal para controlar los aforos (sólo alude al ‘titular’ de las instalaciones), algunas urbanizaciones han decidido que sean los propios vigilantes de seguridad -los que controlan el acceso a las fincas- los que velen también por las normas anticovid y llamen la atención si hay más bañistas de los permitidos en los vasos. En 2020 el uso de las piscinas comunitarias cayó en igual proporción que el aforo permitido (entonces era del 30% por lo que se dio un 70% de usos menos), lo que comprometió el déficit de no pocas comunidades que hubieron de pagar derramas posteriores. 

Este asunto ha sido objeto de debate en algunas reuniones, dado que hay residentes con niños que hacen uso desaforado de las piscinas y otros que apenas se bañan o ni siquiera están en casa en los meses de estío. Estos debates, por cierto, podrán hacerse a partir de ahora de forma telemática, dado que el Gobierno ha aprobado un real decreto que recoge las propuestas de los administradores de fincas colegiados y no obliga a que las reuniones de las comunidades sean presenciales. 

Por otro lado, la Organización de Consumidores y Usuarios considera que los inquilinos cuyas comunidades de vecinos han decidido no abrir la piscina este verano por la covid-19 pueden pedir al arrendatario una reducción de la renta durante los meses de su uso habitual en los que no estará disponible. A modo orientativo, la OCU estima entre un 10% y un 20% la reducción de la renta siempre que el uso de la piscina esté contemplado en el alquiler, ya que se podría considerar un incumplimiento parcial del contrato por parte del propietario.

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