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Agroalimentación

La agroindustria aplaude que Biden suspenda los aranceles y pide que la decisión sea definitiva

El acuerdo alcanzado por Estados Unidos y la UE beneficia a productores aragoneses de aceite de oliva y de vino. El sector exigía la supresión porque «la medida era totalmente injusta»

El vino es uno de los productos que se verá beneficiado por la supresión de los aranceles.
El vino es uno de los productos que se verá beneficiado por la supresión de los aranceles.
Heraldo

Será, en principio, durante cuatro meses, pero el acuerdo alcanzado entre Estados Unidos y la UE para terminar con los aranceles que gravan en ambos bloques la entrada de productos agroalimentarios ha supuesto un alivio para la agroindustria, en especial la del vino y el aceite de oliva. «Evidentemente es una buena noticia», señaló ayer el gerente de la Asociación de Industrias de la Alimentación de Aragón (AIAA), José Ignacio Domingo, que insistió en que el sector llevaba tiempo reclamando un cambio de actitud a Washington porque estos aranceles «eran totalmente injustos».

Domingo se mostró confiado en que la decisión, ahora provisional, se convierta en definitiva, como así lo desean también las bodegas y almazaras con ventas en este mercado y las denominaciones de origen en las que se enmarcan. «Es un alivio», destacó Claudio Herrero, secretario del consejo regulador de la D. O. Cariñena, que afirmó, sin embargo, que el impacto de estos aranceles no ha sido muy importante porque los caldos que se exportan a este país superan los 14 grados y no estaban sujetos a estos aranceles.

En cualquier caso, añadió que «lo bueno es que no existan, ni para unos ni para otros y lo mejor es que desaparezcan de manera definitiva». Herrero explicó que la comercialización de los vinos de Cariñena en EE. UU. se ha mantenido en unos 1,9 millones de botellas, unas 100.000 menos, pero en este descenso ha tenido mucho que ver el impacto de la covid.

«Es una buena noticia, nos alegra, aunque lo cierto es que no nos afectaba especialmente», recuerda Miguel Arenas, presidente de la D. O. Calatayud, que exporta el 80% de su producción. De este porcentaje, el 35% tiene como destino el mercado estadounidense.

Arenas insiste en que los caldos que llegan a aquel país tienen más de 14 grados, pero esta suspensión «tranquiliza a las bodegas» que vivían con la amenaza constante de que los aranceles terminarán por afectar a todo tipo de vinos. «Tenemos la esperanza de que esto se quede como una mera anécdota de las ocurrencias de Trump», señaló Arenas, que insistió en que «no se entendería que tras cuatro meses de suspensión, Biden decidiera volver a imponer aranceles de nuevo.

Campo de Borja tiene en Estados Unidos a uno de sus principales clientes. Por eso, bodegas como Borsao celebran «que desaparezcan las trabas al comercio internacional». Su director de Exportación, Íñigo Alberto, se mostró convencido de que los aranceles terminarán por desaparecer en un mercado que calificó de «muy consolidado y con un cierto valor añadido», al que la bodega exporta desde hace unos 30 años y al que destina el 25% de sus exportaciones.

El sector del aceite también aplaude el acuerdo entre Estados Unidos y la UE. Desde la D. O. Aceite del Bajo Aragón, su presidente, Alfredo Caldú, señaló que aunque las ventas en este mercado no eran especialmente significativas, la existencia de aranceles «siempre afecta». Caldú recordó que había inquietud entre algunas almazaras que comenzaban a hacer negocio en aquel país, por lo que la suspensión ha sido recibida con «alivio». Eso sí, insistió en la importancia de que la supresión de estos gravámenes sea pronto una realidad definitiva.

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