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Marraco, expresidente aragonés y diputado en 1981, temió "acabar en la cárcel y el exilio" con el 23F

El exdiputado socialista recuerda que le escribió una nota a su mujer porque creyó que podían ser rehenes de los golpistas.

Santiago Marraco, ex presidente de la DGA y ex diputado en el Congreso, en Huesca en 2009.
Santiago Marraco, ex presidente de la DGA y ex diputado en el Congreso, en Huesca en 2009.
RAFAEL GOBANTES

El exdiputado del PSOE Santiago Marraco, (Canfranc, 1938) tiene aún marcada a fuego en su memoria una noche de pesadilla que vivó en primera persona. Desde hace 40 años, el expresidente del Gobierno de Aragón (1983-87) recuerda indefectiblemente el 23-F, la jornada en el Congreso de los Diputados que sufrió como «una sesión de república bananera».

No puede sino calificar al exteniente coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero como «un descerebrado», que cometió un golpe de Estado sorprendiendo a los diputados con gritos y disparos a la bóveda del Congreso. Un disparate que resume, también, en la imagen que le quedó grabada del vicepresidente Manuel Gutiérrez Mellado, cuando le hizo frente con honor.

El exdiputado aragonés, elegido por Huesca en las elecciones de 1979 y 1982, antes de tomar posesión como presidente del Gobierno de Aragón (1983-87), relata que en aquellos días estaba leyendo el ‘Ruedo ibérico’ de Ramón María del Valle Inclán, donde curiosamente se mencionan los problemas de un ancestro de Milans del Bosch con Sagasta. Pero en ningún caso pudo nunca imaginar que una sesión de investidura se interrumpiera a tiros, en una tarde noche que vivió en primera persona como el resto de diputados. Llegó a escribir una nota para que pudiera llegar a su mujer en la que le decía que se encontraba bien, pero temía que podían acabar «en la cárcel» y, posteriormente, «en el exilio. Me preocupaba mucho más que mi destino la gente de los pueblos por si se reproducía una guerra civil, ya que nosotros teníamos un valor de rehenes», rememora.

«Estaba en la fila quinta y para ir al baño tenías que pedir permiso y te acompañaban apuntándote con el cetme», recuerda Marraco. De madrugada pudo comprobar que los golpistas habían tomado el bar e incluso uno de los guardias que le acompañó al servicio le preguntó si era posible escaparse del Congreso por la ventana de la habitación de prensa. Uno de los momentos más tensos se produjo cuando Tejero amenazó a los diputados con dispararles si hacían algún intento de abandonar el hemiciclo. «Lo dijo al enterarse de que se controlaba la luz y la telefonía desde un búnker debajo del Congreso al que no podían acceder», indicó. «Yo no tuve miedo, pero nos preocupó mucho cuando se llevaron a Felipe González, Carrillo, Alfonso Guerra, Nicolás Redondo y Marcelino Camacho», indicó. En su opinión el Ejército no se había modernizado de manera general en 1981, «Narcis Serra emprendió esa tarea fundamental como ministro de Defensa a partir de 1982».

La paradoja quiso que Santiago Marraco acudiera ya como presidente del Gobierno de Aragón a la Academia General Militar en 1985. Allí entregó el despacho de cadete al hijo de Tejero.

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