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Aragón

covid-19 

Los cofrades del peor calvario ya tienen protección

Medio centenar de miembros de la Hermandad de la Sangre de Cristo, que han recogido cadáveres de fallecidos por covid, reciben la primera dosis de la vacuna

Varios miembros de la Hermandad de la Sangre de Cristo reciben la vacuna contra la pandemia en el centro Inocencio Jiménez, en Delicias.
Varios miembros de la Hermandad de la Sangre de Cristo reciben la vacuna contra la pandemia en el centro Inocencio Jiménez, en Delicias.
Francisco Jiménez

El 061 del centro de especialidades Inocencio Jiménez recibe cada día a 160 personas que se pueden vacunar al tener, por su trabajo, relación con el coronavirus. «Recibimos gente del Banco de Sangre, del transporte sanitario, bomberos y hoy (por ayer), a los de la Hermandad de la Sangre de Cristo», explicó Fernando Torres, del 061. Ayer les pusieron la vacuna Pfizer a 47 miembros de la Hermandad (los cinco trabajadores incluidos). La mayoría no se había vacunado desde la ‘mili’ y algunos, desde el cólera.

Esta semana, la Sangre de Cristo ya ha recogido tres fallecidos por la pandemia. La mortandad no se detiene y en Aragón llega a 3.236 muertos, a tres semanas de cumplirse un año del brote. Cumplen el protocolo de protección con trajes especiales que les recomendaron los forenses de la Institución de Medicina Legal de Aragón (IMLA) y ahora, con la vacuna, los riesgos se minimizarán.

«Tenemos que esperar unos quince minutos después de la vacuna que nos ponen en el brazo no dominante. Nos llamarán hacia el 11 de marzo para la segunda», explicó Nacho Navarro, uno de los miembros más jóvenes de la Hermandad (los hay desde los 25 a los 67 años), que inmortalizó con una foto ese momento.

«Algunos no nos vacunamos desde que fuimos a la ‘mili’, y eso que soy de 1973», señaló el hermano mayordomo vicepresidente, Fernando Cortés. A su lado, Antonio Pérez, que nació en 1958 en el barrio de San José, recordó el día que le vacunaron por el cólera en el colegio del Buen Pastor cuando se decretó el brote en julio 1971, en una campaña de prevención que llegó a más de 600.000 zaragozanos.

Los vacunados relatan que reciben una inmunidad con un 67% con la primera dosis, y alcanza hasta el 95% con la segunda. Ningún inoculado se queja, y hasta defienden que ni siquiera se han enterado. «Tenemos un grupo en whasapp para comunicarnos lo que nos pasa, y de momento solo ha habido bromas», detalla Nacho Navarro, quien dice que en las redes ofrecen hasta 47.000 euros por la segunda vacuna Pfizer.

Junto al grupo de la Hermandad de la Sangre de Cristo citaron a una enfermera que trabaja en las ambulancias de la empresa Transalud, que traslada a enfermeros de coronavirus de los hospitales a los domicilios.

En el descanso del pinchazo, los cofrades de la Hermandad, nacida en 1256 para recoger fallecidos en Zaragoza, dicen que afrontaron la pandemia protegidos y la vacuna es el escudo definitivo. Pero en su memoria reviven los riesgos que pasaron en los 80 y 90 con las crisis de las sobredosis y el sida en zonas como La Magdalena y San Pablo, con la única protección de guantes de plástico para recoger fallecidos.

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