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Aragón

coronavirus

El "desconfinamiento" universitario tras los exámenes y sus riesgos: fiestas y vuelta a casa

Este fin de semana, la Policía Local de Zaragoza ha impuesto 56 sanciones por botellón y 418 por no cumplir las medidas sanitarias -destacan las multas por el agrupamiento de más personas de lo permitido-.

Operativo especial contra el botellón.
Operativo especial contra el botellón, el pasado verano.
Guillermo Mestre

Con el final de los exámenes ha llegado el "desconfinamiento estudiantil". Los alumnos de la Universidad de Zaragoza terminaron el viernes las tradicionales pruebas del primer cuatrimestre y con ello llegaron las primeras fiestas ilegales -no están permitidas las reuniones de más de cuatro personas-. A eso se sumó la vuelta a casa de algunos jóvenes para hacerse con prendas de entretiempo o para visitar a la familia. A pesar de que la ciudad de Zaragoza está confinada, muchos de los estudiantes continúan empadronados en sus ciudades o pueblos natales, lo que supone un 'justificante' para volver a su hogar. En concreto, en el campus público, más del 15% de los estudiantes son de fuera de las fronteras aragonesas, y en grados como Odontología o Veterinaria el porcentaje asciende al 50%.

Este fin de semana, la Policía Local de Zaragoza ha impuesto 56 sanciones por botellón y 418 por agruparse más personas de lo permitido y por no usar mascarilla. Además, los agentes han sancionado a 164 personas por saltarse el toque de queda y a 80 por no cumplir con el confinamiento perimetral impuesto por el Gobierno de Aragón. En las últimas semanas, se han desmantelado varias fiestas ilegales en la Comunidad. En Valderrobles, la Guardia Civil multó el pasado 30 de enero a 13 personas de edades comprendidas entre los 17 y los 22 que habían organizado una fiesta ilegal en una nave. Quince días antes, la Policía Nacional sancionó a la decena de participantes de una fiesta que se estaba celebrando en el interior de un local en el barrio zaragozano de Santa Isabel.

"Ha habido fiestas a pequeña y gran escala. Los jóvenes estaban autoconfinados para estudiar los exámenes y la semana pasada, que terminaron, se reunieron en casas, porque era el único sitio donde se podían juntar. Esta semana se da el desconfinamiento estudiantil, que puede suponer un aumento de contagios: habrá que ver cómo evolucionan los próximos días. El principal problema es que la mayoría son asintomáticos y no se dan cuenta, así que tienen una fiesta, se van a la casa de sus padres y en los días que están se pueden volver contagiosos e infectar a padres, madres y abuelos", explica el epidemiólogo y profesor de la Universidad de Zaragoza, Nacho de Blas.

En concreto, según el experto, preocupa la situación de la capital oscense, que ahora se encuentra con una incidencia más favorable que sus provincias vecinas. "Puede ser que esta semana veamos más contagios en Huesca por el trasvase de alumnos. Hay muchos zaragozanos que estudian en la provincia altoaragonesa", explica. La tendencia de contagios en Aragón va a la baja -en las últimas 24 horas se han notificado 202 nuevos casos-. Sin embargo, la incidencia desciende más lenta en la franja de edad de 15 a 24 años. "Existe una falsa confianza entre los jóvenes de que no les pasa nada aunque se infecten", señala el epidemiólogo.

"Con la euforia de terminar exámenes, nos juntamos siete personas en una casa para pasarlo bien". Joven universitario.

"Con la euforia de terminar exámenes, nos juntamos siete personas en una casa para pasarlo bien. Estuvimos tomando unas copas, hablando y con juegos hasta las 6 de la mañana, cuando terminó el toque de queda, y nos volvimos a casa", explica un joven zaragozano que prefiere no revelar su identidad. Otra joven desvela que ha estado en una fiesta en un piso de Zaragoza, pero que prefiere no contar detalles porque se siente mal. En otras ciudades españolas, los agentes también han tenido que intervenir en celebraciones ilegales. Es el caso de Madrid, donde la Policía Municipal ha desmantelado este fin de semana 395 fiestas ilegales en locales y domicilios.

Alquiler de apartamentos para fiestas

"Todas las semanas tenemos que cancelar tres o cuatro reservas porque detectamos que son para hacer fiestas. Es verdad que alguna se nos puede pasar pero intentamos filtrar a los clientes para que no suceda. Nos tomamos las medidas de covid a rajatabla, y además, tampoco queremos que molesten a los vecinos", explica Pepe Juste, director de Apartamentos Zaragoza, que cuentan con 22 pisos para alquilar en la capital aragonesa y que todos los fines de semana se suelen ocupar la mitad.

"Nosotros todos los viernes y sábados hacemos de policías y pasamos por los apartamentos para ver si hay ruidos y posibles fiestas"

En concreto, este pasado fin de semana, coincidiendo con el final de los exámenes, esta empresa se encontró con una fiesta ilegal de unas 10 personas y finalmente la Policía propuso para sanción a siete de ellas, que eran las que se encontraban en el apartamento cuando llegaron los agentes. "Nosotros todos los viernes y sábados hacemos de policías y pasamos por los apartamentos para ver si hay ruidos y posibles fiestas. Este fin de semana detectamos una y llamamos a la Policía y enseguida la disolvieron. Estoy gratamente agradecido con ellos porque actúan rápido y con un comportamiento ejemplar", sostiene Juste. Para evitar este tipo de fiestas en apartamentos alquilados, "los clientes están obligados a firmar una autorización donde nos permiten inspeccionarles, les explicamos todas las condiciones y les enseñamos una carta que nos hizo llegar la Policía con las reglas que es necesario cumplir", señala.

"Nos encontramos indefensos con las reservas que vienen de plataformas web porque no controlan a las personas que las hacen"

Javier Pérez, director comercial de Apartamentos Sabinar el Pilar de Zaragoza, asegura que para evitar fiestas en sus apartamentos, han decidido alquilar únicamente los pisos para dos personas. "Como sabemos que turismo familiar no va a haber porque no se puede salir ni entrar de la ciudad, hemos apostado por ofertar solo los apartamentos para dos personas", señala. 

Una de las trabas con las que se encuentran los empresarios de este sector para filtrar a sus clientes y evitar reuniones ilegales, son las reservas por Booking o Airbnb. "Nos encontramos indefensos con las reservas que vienen de plataformas web porque no controlan a las personas que las hacen. Dicen que sí que tienen en cuenta los clientes pero cuando llegan vemos que no. En alguna ocasión hemos podido cancelar alguna porque a priori ya sospechábamos que era para una fiesta, pero a veces se nos escapa", señala Juste.

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