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‘Tiktokers’ demasiado jóvenes en la red social más peligrosa

Con apenas 5 años, y con el permiso de sus padres, niños y niñas se exponen a diario en Tik Tok, considerada la red social más peligrosa y adictiva, que arrasa entre los más jóvenes. Pero no todo es negativo...

Todo empieza como un juego, como una diversión, que puede acabar siendo una experiencia bastante frustrante.
Todo empieza como un juego, como una diversión, que puede acabar siendo una experiencia bastante frustrante
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Es divertida, entretenida, sorprendente, incluso para muchos creativa; una vez que estás dentro, no puedes dejar de hacer ‘scrolling’, ese deslizamiento infinito y vertiginoso de las imágenes, impulsado por el dedo en la pantalla del móvil, que hipnotiza y engancha. Es la reina de las redes sociales –800 millones de usuarios y cerca de 2.000 millones de descargas– y la que más adeptos capta entre los más jóvenes; y, según los expertos, es también la peor, la más adictiva y peligrosa: la semana pasada, sin ir más lejos, una niña italiana de 10 años fallecía asfixiada tras participar en uno de sus inquietantes retos, que consistía en bloquear la respiración hasta desmayarse para experimentar fuertes sensaciones.

¿Necesitan más pistas? Por si todavía queda algún despistado, TikTok es una red social, recomendada para mayores de 13 años, donde los usuarios cuelgan sus propios vídeos, con una duración de entre 15 y 60 segundos, que se reproducen de manera automática –¡no hace falta ni hacer clic!– y cuyo algoritmo utiliza el llamado ‘aprendizaje automático’, para conocer qué contenido prefiere cada persona en función de su comportamiento. Demasiado automatismo, ¿no? Y en TikTok no todo son bailes originales, divertidos posados, niños que cantan, tablas de gimnasia o cautivadoras mascotas... Cuesta muy poco –a pesar de los filtros y barreras de seguridad– encontrar vídeos con sugerencias al sexo explícito, de contenido violento, lenguaje soez... y, lo que es peor, que cualquier perturbado dé con el perfil de alguno de nuestros hijos.

Padres confiados y permisivos

El duro confinamiento, provocado por la pandemia, ha tenido y tiene mucho que ver con el crecimiento disparado de esta red social, en la que ya están presentes niños de 5 años, evidentemente, a través de la cuenta del móvil de sus padres. "Y no solo eso, sino que son los propios padres los que cuelgan en TikTok los vídeos que se hacen con sus hijos. De alguna manera, son ellos mismos los que permiten, facilitan y fomentan que los pequeños participen. Sin mi móvil, tú no podrías hacer esto y, sin embargo, ¡yo te lo facilito y, además, salgo contigo!", reflexiona Olga Lázaro Latorre, profesora asociada de la Facultad de Educación de la Universidad de Zaragoza y psicopedagoga clínica.

"La inocencia e ingenuidad les lleva a normalizar todo lo que ven"

En su defensa, Lázaro alega que, en la mayoría de los casos, los padres no son conscientes del peligro que entraña la exposición de sus hijos en las redes y que, curiosamente, "piensan que TikTok es la menos peligrosa, porque, ¿qué hacen estos niños tan pequeños en un vídeo de 15 segundos? Pues, en principio, a esas edades, bailar, cantar y alguna que otra monería". Y confían demasiado en que pueden bloquear el acceso de los pequeños a los contenidos de adultos o en los grupos privados, cuando ya hay denuncias y todo un historial de casos que demuestran que, para algunos depredadores de la red, no hay barreras suficientes. "Los hay que van buscando determinados perfiles de niños y niñas» y, sin querer, les estamos ofreciendo «datos sobre nuestras casa y el contexto en el que se mueven nuestros hijos".

Algunos padres piensan que Tik Tok es, incluso, la red menos peligrosa. Porque, ¿qué puede hacer un niño pequeño en un vídeo de 15 segundos?
Algunos padres piensan que Tik Tok es, incluso, la red menos peligrosa. Porque, ¿qué puede hacer un niño pequeño en un vídeo de 15 segundos?
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Es lo que ven, es lo que creen

"¡Y los contenidos que ven los niños en Tik Tok! –exclama la psicopedagoga–, en su mayoría son memes, auténticas tonterías, situaciones ridículas –por no hablar de los famosos retos, que, en ocasiones, entrañan graves riesgos–, que los niños llegan a normalizar. Es lo que ven, es lo que creen". "Yo siempre digo –continúa– que, a esas edades 5, 6, 7 años, los niños todavía creen en los Reyes Magos y, por lo tanto, creen en todo. Y es esa inocencia, esa ingenuidad e inmadurez, la que les lleva a normalizar, a creer que todo lo que ven es real y normal".

Otro de los aspectos que critica, y sobre el que alerta, es la hipersexualidad, "a edades tan tempranas», sobre todo de las niñas, en determinadas imágenes y poses "consentidas por sus padres". "Y, claro –añade–, luego llegan los comentarios en la red, los celos, las envidias, los adjetivos calificativos, los insultos, el acoso escolar...". Los padres lo tienen muy complicado en estos temas, por eso Lázaro, en su consulta, suele aplicar una máxima con las familias: "Elige la familia que quieres ser, pon filtros y criterio. Los Pérez somos así, ¿raros?, pues que nos llamen raros, pero siempre hay que tener una cobertura de familia y una seguridad de que lo que estás haciendo es lo mejor para tus hijos, si no, luego…".

De las risas a la frustración

En principio, todo en Tik Tok es como un juego, como una diversión, que puede acabar siendo bastante frustrante. "Cuando ellos suben un vídeo –explica–, que recibe buenos comentarios, muchos ‘likes’, tienden a repetirlo, ya que la dopamina –neurotransmisor del placer– se dispara gracias a esa recompensa rápida, y cuando no consiguen sus codiciados ‘likes’, se frustran, se sienten rechazados".

"En ocasiones son los propios padres los que facilitan y fomentan la participación de sus hijos en esta red"

Precisamente, la exclusión entre sus iguales –el consabido y temido: "Papá, es que todos mis amigos lo tienen..."– es uno de los argumentos esgrimidos por los padres a la hora de justificar la presencia de sus hijos en las redes. No se dan cuenta de que van a tener que aprender a excluirse ellos solos, a decir que ‘no’, porque "ahora toca Tik Tok, pero luego, a los 12 o 13 años, llegará el botellón, y si no tienen capacidad ni criterio para decidir...", dice Lozano, que insiste en la incongruencia de muchos padres: "¿Tú le das una copa de vino a tu hijo pequeño? ¿No, verdad? ¿Pues, entonces, por qué le dejas TikTok, si entraña los mismos riesgos". "Los padres tenemos que aprender a decir ‘no’ a los hijos; y, a determinadas edades, sin demasiadas contemplaciones". Y que los hijos aprendan a decir que ‘no’, no es fácil. «Hace falta mucha madurez –puntualiza Lozano–. ¿Por qué me voy a alejar de algo que me gusta, que me proporciona placer inmediato y sin esfuerzo? ¿Por qué voy a estudiar, por ejemplo?".

Gratificación sin esfuerzo

La psicopedagoga destaca que son ya muchas las investigaciones que inciden en el efecto negativo de las pantallas, en general, en las familias, en el desarrollo cognitivo, en el estudio, en la atención y en las actitudes de los pequeños: "Se acostumbran a no esforzarse para tener una gratificación, por lo tanto, de más mayores, no van a tener voluntad. Lo veo muchas veces en la consulta: solo con limitarles las pantallas entre semana, su actitud cambia a mejor, hay menos conflictos, menos situaciones de estrés, menos broncas en casa, y mejor ambiente". Sin olvidar otro grave problema añadido, "Tik Tok es muy adictivo –afirma Lozano–, incluso par los adultos". Y, aquí, los adultos también tenemos mucho que decir y dejar de hacer: "sé de padres que durante el confinamiento han estado 18 horas seguidas jugando a los videojuegos. Y no solo un día. ¿Cómo le vas a decir a tu hijo: ‘apaga’, si tú estás enganchado? No podemos abrir las puertas a las adicciones".

"Muchas niñas muestran una hipersexualidad excesiva a edades muy tempranas"

El perfil de los contenidos de los vídeos que se cuelgan en Tik Tok es muy bajo, "en vez de intentar hacemos mejores a todos por arriba, buscando la excelencia, se enrasa por abajo", continúa la psicóloga, que no puede pasar por alto la peligrosidad de algunos de los retos sugeridos en esta red. Pero, ¿por qué? ¿Qué lleva a una niña de 10 años a atarse un cinturón al cuello y ‘jugar’ a asfixiarse? "Los pequeños aceptan estos retos porque desconocen el riesgo que corren; hay personas muy frágiles, con dificultades, que necesitan ‘engancharse’ a algo y luego decir que lo han hecho; es una manera de identificarse con algo. Los niños necesitan un modelo, y yo siempre les digo a los padres: sé tú el modelo de tu hijo, no dejes que nadie, que ningún ‘tiktoker’ o ‘youtuber’ te usurpe ese papel".

Creatividad y motivación

Pero no todo iba a ser malo. Y cada vez son más los docentes que recurren al uso didáctico que les brinda la tecnología de los ‘smartphones’, mediante la aplicación Tik Tok. "Esta aplicación permite editar imágenes y vídeos; retocarlas mediante filtros y efectos; y, además, se puede añadir la música que más les gusta", afirma Patricia Gómez, profesora de Educación Plástica, Visual y Audiovisual, en la sección del IES Benjamín Jarnés de Belchite (Zaragoza).

La docente empezó a utilizar Tik Tok con sus alumnos, como una herramienta más de aprendizaje, con una finalidad docente, durante el confinamiento. "Les propuse el reto de editar un vídeo, que reflejara todo el proceso de realización de un ejercicio hecho en lámina –dibujar, pintar, repasar...–. Y, en lugar de usar cualquier otra ‘app’, utilizamos Tik Tok, para poder difundir nuestro trabajo, nuestra obra, para llenar las redes de arte, de lo que hacemos en nuestras clases, y para que los alumnos se dieran cuenta de la cantidad de posibilidades que les ofrece esta asignatura", explica.

"Es sacar el móvil en clase y les cambia el 'chip’ por completo, prestan mucha más atención"

El 90% de los alumnos de Patricia Gómez utilizan Tik Tok, forma parte de su modelo de ocio y entretenimiento. "Les motiva muchísimo –añade la profesora–. Es sacar el móvil en clase y les cambia el ‘chip’ por completo, prestan mucha más atención". Por eso, muchos docentes apuestan por sacarle todo el partido a las nuevas tecnologías, por enseñarles a utilizarlas bien y de manera responsable, y por que, en este caso, el móvil deje de ser el gran enemigo para convertirse en un aliado en las aulas. Además de incrementar el factor motivación, Patricia Gómez también ha conseguido que sus alumnos "se den cuenta de que en Tik Tok también tienen cabida otros contenidos –no solo bailes, canciones en ‘playback’ y memes– diferentes, más creativos y educativos". "El resultado les gusta mucho a mis alumnos –concluye la docente–, aunque todavía les da vergüenza compartirlo con sus amigos. Cuesta mucho hacer algo distinto de lo que hacen los demás".

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