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Radiografía de la nueva cepa: "Unas pocas mutaciones no suelen hacer que cambie la eficacia de la vacuna"

El investigador de genética de la Universidad de Zaragoza Jesús Gonzalo-Asensio y el experto en Genómica Iñaki Comas coinciden en que las vacunas serán eficaces con la nueva variante.

Jesús Gonzalo (izquierda) e Iñaki Comas.
Jesús Gonzalo (izquierda) e Iñaki Comas.
Heraldo.es

La nueva cepa del coronavirus detectada en el Reino Unido ha levantado todas las alarmas. Esta variante del SARS-CoV-2, en principio más contagiosa, se extiende por las islas y ya ha dado el salto al continente europeo. Es una más de entre los cientos de mutaciones que ha tenido el virus, pero su rápida expansión ha llamado la atención y ha provocado una reacción en cadena a todos los niveles, en un momento en el que las vacunas parecen anticipar el principio del fin del virus. En Aragón y en España la nueva cepa aún no está (o al menos no ha sido detectada), pero se le espera.

Jesús Gonzalo-Asensio, bioquímico del grupo de Genética en Microbacterias de la Universidad de Zaragoza, lanza un mensaje de “tranquilidad y calma”, pero también de “precaución”. Explica que los virus “habitualmente experimentan mutaciones”, ya que estas son “el mecanismo que les permite evolucionar”. Pero esas mutaciones no tienen por qué hacerlos más peligrosos. De hecho, en el caso del SAR-CoV-2, de momento “no se ha demostrado que haya ninguna más letal o más virulenta que otra”. La surgida en el Reino Unido, tampoco.

Jesús Gonzalo, profesor e investigador de la Universidad de Zaragoza.
Jesús Gonzalo, profesor e investigador de la Universidad de Zaragoza.
Francisco Jiménez
“Hay motivos para la preocupación, pero no para el alarmismo”. Iñaki Comas

Iñaki Comas, uno de los mayores expertos en Genómica de España, cuenta a HERALDO que lo que hace diferente a esta variante es “que tiene una combinación de mutaciones que no habíamos visto hasta ahora”. Estas mutaciones afectan “a la parte del virus que interacciona con nosotros”, pero todavía se desconoce “qué hace y qué no hace”. Por lo tanto, pide paciencia hasta que los estudios progresen. “Hay motivos para la preocupación, pero no para el alarmismo”, resume.

Preguntamos a los expertos y lo primero que matizan es que no estamos ante una nueva cepa, es una variante de la covid-19. Una mutación que genera alarma y sobre todo muchas dudas.

Gonzalo-Asensio también advierte de que está por ver que tenga una mayor capacidad de transmisión. “Es posible, pero hay que esperar a que los ensayos lo confirmen, porque su expansión también ha podido deberse a algún episodio de superdispersión en el sur de Inglaterra”, señala. Comas apunta que “la cantidad de mutaciones que tiene nos dan una cierta señal de que probablemente estamos ante una cepa más transmisible”, pero también pide prudencia porque “se está estudiando”.

Estos dos biólogos sí que dan un mensaje firme de confianza en las vacunas. Según apuntan, también serán capaces de hacer frente a esta nueva cepa. Muchas de ellas se dirigen contra la proteína S del virus, por lo “seguirán siendo eficaces salvo que las mutaciones alteren mucho esa proteína”, cuenta Jesús Gonzalo-Asensio. Comas, investigador del Instituto de Biomedicina de Valencia, dice que “unas pocas mutaciones no suelen hacer que cambie la eficacia de la vacuna”, por lo que no espera que la variante ‘inglesa’ tenga efectos sobre la inmunidad que generan. 

“Cuando se empiece a vacunar puede haber variantes del virus que se escapen, pero la ciencia tiene experiencia para reaccionar a estas circunstancias, como ocurre con la vacuna de la gripe, que se cambia todos los años. Las vacunas como Pfizer o Moderna son mecanismos simples que se pueden actualizar, y además hay más vacunas en estado avanzado basadas en otras partes del virus o en el virus completo, por lo que tendremos un arsenal bien preparado para estos cambios”, añade.

Iñaki Comas, durante un trabajo de laboratorio.
Iñaki Comas, durante un trabajo de laboratorio.
Heraldo

A pesar del llamamiento a la tranquilidad que ambos lanzan, entienden que los gobiernos se hayan apresurado a cerrar cualquier contacto con las islas. “Hasta que se tengan datos biológicos van a pasar meses, y no podemos esperar tanto tiempo”, dice Gonzalo, quien señala que “es recomendable la precaución”. “Es una medida lógica que se toma ante el miedo a lo desconocido, y más en vísperas de las vacaciones”, apostilla. Iñaki Comas, por su parte, añade que “cuantos más casos se eviten importar, menos probable es que se expanda la variante”.

No obstante, este investigador advierte de que “para cuando se da la voz de alarma ya ha habido mucho tráfico aéreo” entre España y Reino Unido, por lo que esta cepa “podría dar el salto”. “Es previsible que se extienda”, coincide Gonzalo-Asensio. “Ya hemos visto que otras variantes que se han movido rápido, por lo que si ha habido intercambio de personas...” añade Comas.

Este investigador fue coautor del estudio que fijó entre Aragón y Cataluña el origen de una variante del coronavirus que dominó buena parte de Europa durante la segunda ola. Esta cepa sigue ‘triunfando’, y continúa siendo dominante en países como “España, Holanda y Suiza” e, incluso, en Inglaterra, pese a la reciente competencia que le ha surgido. “La hemos detectado también en Estados Unidos, en Australia y en Nueva Zelanda, donde la introdujo el viajero de un avión”, apunta Comas.

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