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Ingresados en casa: casi mil pacientes son tratados cada año en Aragón sin ir al hospital

El Royo Villanova en Zaragoza y el Comarcal de Alcañiz disponen de una Unidad de Hospitalización Domiciliaria. Para los enfermos resulta más cómodo permanecer en su vivienda y permite liberar camas en los centros sanitarios.

Un médico y una enfermera atienden a Ángela García Bello, que vive en el Actur, en Zaragoza.
Un médico y una enfermera atienden a Ángela García Bello, que vive en el Actur, en Zaragoza.
José Miguel Marco

Ángela García Bello, de 82 años, recibe todas las mañanas en su vivienda en el Actur al personal sanitario del Royo Villanova de Zaragoza. Sus problemas de corazón y de bronquios le obligan a visitar con frecuencia el hospital y, tras su último ingreso, el equipo de la Unidad de Hospitalización Domiciliaria decidió que podía seguir recibiendo la atención en su hogar. Ella es una de las pacientes incluidas en este servicio, que se puso en marcha en el Royo Villanova y en el Hospital Comarcal de Alcañiz en 2015 y que atienden, entre ambos, a casi mil enfermos al año.

"Ya son como de la familia, les he cogido cariño", relata Ángela, que considera que, tras más de 10 operaciones y con una salud tan delicada, esta fórmula le permite seguir recibiendo la asistencia sin tener que estar en el hospital. Una fórmula que beneficia al enfermo, al que le resulta más cómodo estar en su hogar, y que a su vez libera camas de hospital, una opción a tener en cuenta, sobre todo en época de pandemia y con el sistema sanitario muy tensionado. El doctor Juan Carlos Ferrando, jefe de servicio de Medicina Interna del Hospital Royo Villanova, subraya que para que un paciente sea incluido en la unidad de Hospitalización a Domicilio tiene que ser "curable, con una estancia media de unos diez días, que no sea psiquiátricos, que viva acompañado y en el ámbito urbano del hospital por cuestiones de cercanía, aunque se incluye algún pueblo". Los ingresos son de dos tipos: desde Urgencias, que son la mayoría, pero que no tienen excesiva gravedad, y desde el hospital, que han pasado los primeros dos o tres días agudos y pueden continuar su tratamiento y cuidados en su vivienda. El equipo médico estudia el informe y su historia clínica, valora su estado, lo explora y decide si pasa a esta unidad de hospitalización. "El paciente va a su casa con todo el material que precisa, como medicinas o gasas, y cada día se le va a ver", resume el doctor Ferrando. El personal de enfermería acude todos los días, a veces hasta en dos ocasiones, y el de medicina, o todas las jornadas o cada dos, dependiendo de la situación del paciente. Cuando se recupera, se le da de alta y es controlado por su médico de Familia. "Puede estar viendo la televisión con el gotero. Está acompañado, su familia se implica, aprende. El enfermo tiene su comida habitual, su habitación, su entorno... Y claramente mejora más rápido y, sobre todo, las personas mayores no tienen procesos de desorientación", valora: "Todo paciente que ingresa en domiciliaria, quiere volver". Así se refleja –explica– en una encuesta anónima en la que recogen su grado de satisfacción, que roza el 99%.

El Royo Villanova en Zaragoza y el Comarcal de Alcañiz disponen de una Unidad de Hospitalización Domiciliaria. Para los enfermos resulta más cómodo permanecer en su vivienda y permite liberar camas en los centros sanitarios.

Este programa atiende, de media, a unos 400 pacientes cada año. El pasado martes, había en su vivienda 10 enfermos, y estaban pendientes de cuatro ingresos más, aunque la capacidad permite alcanzar los 20. Todos estaban en casa, excepto uno, en residencia. Este número significa casi una planta menos en el hospital, que tiene unas 200 camas. "Se está haciendo un esfuerzo por la situación de la covid", dijo. Este hospital llega a una población de referencia de 200.000 habitantes. En la primera oleada de la crisis, el servicio se interrumpió, porque la presión que soportó el hospital con enfermos de coronavirus era muy elevada y había que destinar todos los recursos a esta lucha. "Entonces todo el hospital era covid, no había casi negativos", recuerda. Este servicio se retomó en verano. En esta nueva oleada de la pandemia, en Medicina Interna hay "tantos positivos como negativos", por lo que "si hay 20 enfermos en sus viviendas no ocupan 20 camas en el centro hospitalario, que necesita todos los recursos, que son limitados".

La Unidad de Hospitalización Domiciliaria del Royo Villanova dispone de tres equipos, formados por tres facultativos –aunque ahora uno ha pasado a apoyar a Medicina Interna por la pandemia– y seis plazas de enfermería. El doctor Ferrando, que se considera un "enamorado" de este modelo asistencial, explicó al mismo tiempo que en hospitalización convencional, para llevar a 20 enfermos, hace falta "el doble de personal". Se desplazan en uno de los tres coches de los que dispone el servicio y, antes de entrar en cada casa, se visten con los equipos de protección, compuestos por batas desechables, mascarilla ffp2 y quirúrgica, pantallas faciales, calzas y doble guante, y a la salida, desecharlos. Salvo la pantalla, que se desinfecta. "Sabemos que el paciente es negativo, pero no si algún conviviente es positivo; o incluso si el personal sanitario está contagiado y es asintomático", concreta.

Reunión del equipo. De izquierda a derecha, las enfermeras Elena Mozas y Patricia Lorente y los médicos Marcos Díez y Nerea Frías, en el encuentro del martes pasado antes de comenzar la ronda de visitas desde el Hospital Royo Villanova de Zaragoza
Reunión del equipo. De izquierda a derecha, las enfermeras Elena Mozas y Patricia Lorente y los médicos Marcos Díez y Nerea Frías, en el encuentro del martes pasado antes de comenzar la ronda de visitas desde el Hospital Royo Villanova de Zaragoza
José Miguel Palacios

Tal y como apuntó el jefe de Medicina Interna, se valoró la posibilidad de atender con este sistema a pacientes covid, pero resultaba inviable, dado que el coche se considera ‘espacio limpio’ y, además, si hubiera una urgencia por la noche no solo puede ir un enfermero, porque harían falta al menos dos profesionales. El Hospital Clínico puso en marcha hace unos días una unidad para atender 20 camas destinadas a pacientes infectados de coronavirus en el centro covid de Casetas, lo que permite así liberar camas en el edificio sanitario.

Distintos tipos de patologías

El martes iniciaron su ronda por la mañana dos enfermeras, Elena Mozas y Patricia Lorente, y dos médicos, Nerea Frías y Marcos Díez. Tras la reunión inicial del equipo, se distribuyeron los domicilios que iban a visitar. Las patologías que tratan son también de lo más variadas, desde problemas respiratorios, a insuficiencias cardíacas, curas o infecciones de orina. Tienen, por ejemplo, pacientes que requieren tratamientos muy prolongados de antibiótico, en el caso de endocarditis necesitan un mes de medicación intravenosa, indicó el doctor Ferrando, y "estarían ocupando una cama en el hospital durante ese tiempo, solo para ponerle una inyección cada seis horas. Suelen ser pacientes jóvenes que se desesperarían de estar ingresados solo para eso y en su casa están encantados". Si los enfermos requieran una prueba hospitalaria, los trasladan con ambulancia y luego los vuelven a llevar a casa.

Desde el equipo de la Unidad de Hospitalización Domiciliaria coincidieron en que los pacientes "al estar en casa están mucho más cómodos y además se implica mucho la familia en su cuidado. También se evitan complicaciones hospitalarias, como infecciones, desorientaciones...". Y la tercera ventaja, valoraron, es que "se liberan camas de hospital para enfermos más graves".

Primera visita de la mañana. Uno de los equipos comenzó su turno pasando consulta a Ángela García Bello, que vive en el Actur con su hija Encarna, y a la que ese día estaba cuidando su nieto Daniel Vicente.
Primera visita de la mañana. Uno de los equipos comenzó su turno pasando consulta a Ángela García Bello, que vive en el Actur con su hija Encarna, y a la que ese día estaba cuidando su nieto Daniel Vicente.
José Miguel Marco

"Todos nos dicen que como en casa no se está en ningún sitio y muchos nos trasladan su inquietud por estar en el hospital", apuntaron. "Nosotros vamos a verlos todos los días, y si hace falta, volvemos por la tarde –añadió el doctor Díez–. Les administramos la medicación por gotero, oxígeno, les sacamos análisis, hacemos curas". En esta unidad es fundamental el trabajo en equipo, y la labor del personal de enfermería es clave, ya que tiene mucha responsabilidad en el cuidado del paciente. De hecho, los fines de semana estos profesionales están al cargo de las visitas, salvo que surjan complicaciones que requieran la intervención médica.

Alcañiz, un ejemplo de la atención a domicilio en el medio rural

La Unidad de Hospitalización a Domicilio en el sector de Alcañiz se fundó el 23 de marzo de 2015 "con la finalidad de disminuir el índice de ocupación del hospital para evitar las ‘camas cruzadas’ y la desprogramación de intervenciones quirúrgicas, circunstancias frecuentes que no han vuelto a producirse". Así relata el doctor Francisco Marcilla, jefe de servicio de Medicina Interna del Hospital Comarcal de la capital bajoaragonesa el objetivo con el que nació el programa.

Este proyecto cuenta con ocho enfermeros y tres médicos, que gestionan 20 camas distribuidas en dos áreas sanitarias (este y oeste), que reparten el 50% de la población a atender y ofrecen asistencia continuada 24 horas los 365 días del año. Para su puesta en marcha y mantenimiento ha sido fundamental el apoyo del director médico, el doctor Pedro Bono, y del enfermero supervisor, José Ángel Delgado. La unidad dispone de tres vehículos y, en total, recorre en torno a 100.000 kilómetros al año para llegar a una media de entre 400 y 500 pacientes cada año. El sector de Alcañiz engloba a cerca de 80.000 habitantes, con un alto grado de dispersión. El centro dispone de 135 camas de agudos, con un índice de ocupación superior al 85%, lo que evidencia que "es relativamente pequeño para las necesidades": "La Hospitalización Domiciliaria ha permitido reducir la estancia media, mejorando el funcionamiento global del hospital y la satisfacción del personal sanitario". Inicialmente, atendían a pacientes a 30 o 40 minutos de distancia del hospital: "Cuando confirmamos que el modelo era seguro y que la mortalidad no era mayor entre los pacientes ingresados a una isócrona mayor de 30 minutos, decidimos en 2018 universalizar el recurso entre todas las poblaciones dependientes de nuestro sector, algunas a más de hora y cuarto". Las infecciones suponen un 81% de los problemas clínicos de los pacientes, siendo las respiratorias las más frecuentes (69%).

Primera visita de la mañana. Uno de los equipos comenzó su turno pasando consulta a Ángela García Bello, que vive en el Actur con su hija Encarna, y a la que ese día estaba cuidando su nieto Daniel Vicente.
Primera visita de la mañana. Uno de los equipos comenzó su turno pasando consulta a Ángela García Bello, que vive en el Actur con su hija Encarna, y a la que ese día estaba cuidando su nieto Daniel Vicente.
José Miguel Marco

Durante los meses de pandemia, los problemas de espacio del hospital se han visto agravados, superando niveles de ocupación del 100%. Por ello, esta unidad "ha sido clave en la gestión de espacios y recursos humanos para externalizar pacientes que precisaban ingreso hospitalario, dejando las camas para los más graves". En la primera oleada, entre marzo y abril, el centro estaba ocupado fundamentalmente por pacientes covid positivos. En virtud de esas necesidades, desde el 27 de marzo hasta el 4 de mayo el Hotel Ciudad de Alcañiz pasó a ser un edificio sanitario, donde se trasladaron pacientes infectados, y la asistencia sanitaria se prestó por esta unidad, formada por médicos y enfermeros del hospital. "Para facilitar nuestra labor, y por razones filantrópicas, permitimos la presencia de un familiar en la habitación, adecuadamente protegido y con el confort mínimo necesario", recuerda Francisco Marcilla: "En 24 horas se transformó un hotel de 4 estrellas en una planta de hospitalización, con todo el material necesario, farmacia, gestión de residuos, conectividad informática...". En una segunda fase, en agosto, desbordados por un brote en el Hogar Santo Ángel de Alcañiz, se optó por medicalizar el centro mediante la Hospitalización Domiciliaria. En la actualidad, se ha modificado la distribución de camas del hospital, dejando un área mayor para pacientes covid (cerca de 60 plazas), ante la previsión de ingresos tras el análisis de la prevalencia actual del sector, siendo las canas para patología no covid las deficitarias. Por ello, se ha establecido un acuerdo de colaboración con el Hogar Santo Ángel para ingresar allí a pacientes no covid si fuera necesario. Y en el futuro, si el hospital supera la cifra de 60 enfermos covid ingresados, está preparando un plan de contención basado en medicalizar las residencias más grandes del sector –Alcañiz, Caspe, Andorra o Mas de las Matas, entre otras–, quedando los pacientes ingresados en las residencias de origen a cargo de Hospitalización a Domicilio con apoyo de la Atención Primaria.

Piden unificar esta modalidad asistencial a nivel estatal

La Sociedad Española de Hospitalización a Domicilio (Sehad) lleva años reclamando al Ministerio de Sanidad un marco regulatorio común a nivel nacional para esta modalidad asistencial ya que, "al no haber una referencia estatal, son los servicios de salud autonómicos, unas veces, o los gerentes de cada hospital, otras, los que deben tomar la iniciativa de crear y dotar este servicio bajo sus criterios regionales o locales, con la asignación de materiales y recursos humanos que estimen oportunos". Para la doctora Beatriz Massa, presidenta de la Sehad, esta situación "crea inequidades entre los diferentes territorios e inseguridad para los profesionales que trabajan en estas unidades".

"Desde la Sehad –dijo– entendemos que la situación sanitaria por la que ha atravesado España ha obligado a redoblar los esfuerzos del personal sanitario, pero estamos seguros de que con una norma de referencia nacional la Hospitalización a Domicilio podría haber contribuido aún más, y de una forma más efectiva, a la lucha contra el coronavirus". Un modelo asistencial, afirmó Massa, con buenos resultados. De hecho, "la satisfacción de los pacientes es la mejor justificación". "Unos argumentos que se han visto reforzados con la capacidad de reacción y adaptación a entornos cambiantes que ha demostrado este servicio durante la pandemia, ayudando a mejorar la capacidad del sistema", añadió.

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