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Aragón

Covid-19

El comercio se aferra al 25% de aforo para "resistir" antes de la campaña de Navidad

Los empresarios descartan cierres masivos, pero admiten que la situación es complicada y temen más restricciones.

María Cristóbal, socia de la tienda Can Can, en León XIII, ayer
María Cristóbal, socia de la tienda Can Can, en León XIII, ayer
Guillermo Mestre

El comercio aragonés se aferra al 25% de aforo que permite el nivel 3 de alerta sanitaria para "resistir" antes de la campaña de Navidad, en la que esperan "coger aire" de cara a un 2021 más que incierto. Con las luces ya colgadas en la calle de Alfonso I, muchos se preguntaban ayer qué ocurrirá en las próximas semanas. Sobre todo ahora que comunidades como Cataluña han planteado confinamientos domiciliarios en fines de semana.

Nadie podía imaginar que, a estas alturas, con el Black Friday a la vuelta de la esquina, estarían limitados a una cuarta parte de su capacidad y obligados a cerrar antes de las 23.00. Pero la realidad sanitaria se ha impuesto tras varias semanas de cambios de fase que han terminado desconcertando tanto a empresarios como a clientes. Las nuevas restricciones han cogido al sector en un momento especialmente delicado, ya que a los gastos corrientes, que ahogan ya a muchos de estos negocios, se ha unido, en el caso de las tiendas de moda, el aprovisionamiento de un ‘stock’ de invierno que no termina de venderse.

Los negocios más céntricos han notado especialmente el desplome del turismo, y las tiendas de barrio, un "retraimiento del consumo" que se ha unido a una progresiva pérdida de confianza por parte del cliente, que parece estar primando el ahorro sobre la adquisición de nuevos productos.

Poco ha importado, en consecuencia, que los aforos hayan bajado del 50% al 25%, ya que las tiendas, lamentaron los comerciantes consultados, ni se llenaban entonces ni lo harán ahora.

A la Federación de Empresarios de Comercio y Servicios de Zaragoza y Provincia no le consta que ayer se produjesen cierres temporales como ocurrió con la hostelería. Desde el sector, no obstante, no se descarta que pueda haberlos si la situación empeora.

En Can Can, establecimiento especializado en moda y complementos, "cruzan los dedos" para que no haya otro confinamiento. La tienda, de en torno a 120 metros cuadrados, abrió en mayo en León XIII en pleno estado de alarma, y desde este lunes, y mientras el nivel 3 siga vigente, tendrá que regirse por un aforo máximo de siete personas. "Al principio fue muy bien, pero ahora, parece que la gente tiene un poco de miedo, no se asuma", dijo María Cristóbal, una de las socias del negocio.

Los comerciantes esperan que las nuevas restricciones sean suficientes para frenar el aumento de contagios y garantizar unos meses de noviembre y diciembre de relativa tranquilidad. Piden, en este sentido, que los aforos se relajen en cuanto sea posible.

Donde no ha habido cambios ha sido en panaderías, fruterías, carnicerías y pescaderías. Al tratarse de productos de primera necesidad, las tiendas de alimentación pueden seguir abriendo al 50%.  También las peluquerías afrontan las nuevas medidas con resignación. La situación recuerda mucho a la de las primeras semanas de la desescalada, con salones limitados a un par de clientes o tres y un extra de medidas de protección.

"Somos unos privilegiados"

Las autoescuelas, como las academias, impartieron ayer las clases teóricas al 30% de aforo, tras estar la semana pasada al 50%. "Desde que se supo que entrábamos en el nivel 3 de alarma hemos estado pidiendo a los alumnos que nos confirmen su asistencia a las clases presenciales. En los casos en que ha sido necesario hemos doblado las sesiones teóricas", apuntó Sergio Olivera, presidente de la Asociación Provincial de Autoescuelas de Zaragoza (APAZ). Este colectivo agrupa a 91 establecimientos de los alrededor de 130 que hay en el territorio. 

Olivera no cree que las nuevas medidas disuadan a las personas que estaban decididas a sacarse el carné. En su autoescuela, Grupauto, da dos clases teóricas en ‘streaming’, una por la mañana y otra por la tarde, pero reconoció que la mayoría de los alumnos, sobre todos jóvenes, prefieren la presencialidad.

Ante  la hecatombe que está viviendo el sector de la hostelería, considera que son "unos privilegiados" porque, por lo menos, pueden seguir trabajando. En las clases prácticas no hay cambios, lo cual es un punto a su favor. En cuanto al ritmo de los exámenes de la Dirección General de Tráfico, cree que esta nueva limitación de aforo sí afectará a los teóricos. "Si antes te daban fecha a una semana vista, ahora hay que esperar tres y puede que se produzca un atasco algo mayor, pero es algo comprensible", señaló.

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