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Una zaragozana en París: "No me sorprende el toque de queda, apenas se habían tomado medidas"

La periodista Andrea Pérez apunta que las medidas de control del coronavirus y la concienciación de la gente son más estrictas en España que en Francia.

Andrea Pérez, en la terraza de su centro de trabajo en París.
Andrea Pérez, en la terraza de su centro de trabajo en París.
Heraldo

Este sábado ha entrado en vigor el toque de queda en París y en otras ocho grandes ciudades de Francia. Desde la pasada medianoche, y durante al menos un mes, unos 20 millones de personas tendrán que estar obligatoriamente en casa desde las 21.00 hasta las 6.00. Una de las afectadas es Andrea Pérez, periodista zaragozana que desde hace año y medio vive en París.

“No me extraña que tengan que hacerlo”, comenta una vez vista la experiencia de los últimos meses. Según apunta, hasta hace poco “apenas se habían tomado medidas” y “el confinamiento fue más suave que en España durante el estado de alarma”.

Después, Andrea Pérez vivió parte del desconfinamiento (hasta junio) en Zaragoza y el resto en París, por lo que puede comparar: “Al volver aquí me dio la sensación de que no se estaban tomando medidas. La mascarilla no fue obligatoria hasta agosto. En junio y julio solo era obligatoria en el transporte público, pero por la calle no se llevaba, en el supermercado tampoco... Y la distancia de seguridad en las terrazas nunca se ha respetado”.

Los datos hablan de que la situación en París es grave. La tasa acumulada a 7 días por 100.000 habitantes supera los 400 casos, cuando en Aragón (donde la situación es de “riesgo extremo”) es de 236. En toda Francia se han llegado a registrar esta semana más de 30.000 nuevos casos en un solo día, cuando en España se notifican unos 13.000. Sin embargo, las medidas de control de expansión de la pandemia están siendo laxas. Pérez conoce casos de empresas en las que un trabajador ha dado positivo “y el resto han seguido yendo a trabajar, sin pruebas ni aislamiento ni nada”.

Ahora, con el toque de queda, se limitarán los movimientos por las noches dentro de las ciudades, pero no a lo largo del país: “A partir de este sábado tengo que estar a las 21.00 en mi casa, pero me puedo ir a Marsella, que también está en zona roja, siempre que allí me meta en una casa a esa hora. También puedo salir de Francia sin problemas, sin pruebas ni nada. No entiendo que no se limite la movilidad”.

En su caso, sin tarjeta sanitaria francesa, tiene la posibilidad de hacerse PCR gratuitas en varios puntos de París, aunque “los resultados tardan dos semanas en llegar”, con lo cual pierden toda su eficacia. También existen laboratorios privados donde se pueden hacer esas pruebas. Cerca de su casa hay uno que “siempre tiene una cola enorme de gente por las mañanas”. Según afirma, ni en esas situaciones de riesgo (con gente sospechosa de tener el coronavirus) se respeta la distancia de seguridad.

“Me sorprende que la segunda ola haya tardado tanto en llegar a Francia, porque el desconfinamiento en España era mucho más disciplinado”, insiste la periodista zaragozana. Aún ahora, a las puertas del toque de queda, observa que “la gente aquí no está preocupada por el tema”. “En España hay más histeria”, cree.

El día a día de París no ha variado en algunos aspectos (“la mayoría de los bares y restaurantes siguen abiertos”, afirma), pero sí en otros: “La ciudad está muy cambiada porque se ha vaciado de turistas. Antes veías mucha gente con maletas por la calle, oías mil idiomas... ahora no es así para nada. Se nota hasta que pasan menos aviones por el cielo”, valora. Sobre los bares, Pérez apunta que “todo el mundo pensaba que iba a haber muchos cerrados”, pero según apunta “la mayoría siguen abiertos porque tienen licencia de restaurante”.

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