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Aragón

Zaragoza, punto negro de envenenamiento de la fauna en España

WWF y SEO/BirdLife presentan el estudio ‘El veneno en España 2020’, el cual recoge la evolución del envenenamiento de fauna silvestre en nuestro país durante las últimas décadas.

Una forma de envenenamiento es la utilización de grandes carroñas que causan mortalidades masivas
Una forma de envenenamiento es la utilización de grandes carroñas que causan mortalidades masivas
©J. Larrosa

Según el informe recientemente publicado por WWF y SEO/BirdLife, titulado ‘El veneno en España’, Aragón entraría a formar parte de uno de los denominados puntos negros del veneno en nuestro país. Dicho estudio recoge la evolución y los efectos en la fauna silvestre del uso ilegal del veneno para perseguir depredadores a lo largo de más de dos décadas en nuestro país. Según recoge la publicación, el uso de cebos envenenados es el método más utilizado para matar depredadores a nivel mundial. Se trata, explican, de un envenenamiento intencionado en el que el autor pretende dar muerte a una serie de animales que considera dañinos para el ganado o para las especies de caza y que, en muchas ocasiones, termina afectando a otras especies a las que no iba dirigido.

Precisamente, una de las novedades es esta lista de ‘puntos negros del veneno’, es decir, los municipios españoles con más casos de veneno en el periodo comprendido entre 1992 y 2017. Estos son Tudela, Zaragoza, Bunyola y Albacete. En este mismo periodo se han recopilado datos de 21.260 animales envenenados en el medio natural en 9.700 episodios de envenenamiento. De ellos, 1.056 se han producido en Aragón, comunidad que se sitúa en quinto lugar en el ranquin por detrás de Andalucía, Castilla y León, Castilla-La Mancha y Cataluña.

Sin embargo, desde SEO/BirdLife Aragón aseguran que estos datos tan solo son la punta del iceberg ya que, según recoge el informe, estas cifras podrían suponer entre el 10 y el 15% de un dato real que podría superar los 200.000 animales. “Este hecho guarda relación con la dificultad a la hora de determinar cuándo se ha producido un envenenamiento. O bien porque muchos animales son retirados por otros carroñeros o especies depredadoras o ni siquiera llegan a descubrirse”, explica Luis Tirado Blázquez, delegado de SEO/BirdLife en Aragón.

"Nos encontramos en el tercio norte peninsular donde se practica un tipo de caza social que, como norma general, goza de un mayor respeto por la naturaleza"

Por otro lado, Tirado admite que la casuística en Aragón es muy distinta a la del resto de España: “Nos encontramos en el tercio norte peninsular donde se practica un tipo de caza social que, como norma general, goza de un mayor respeto por la naturaleza”. No obstante, la Comunidad Autónoma destaca en el uso de plaguicidas, como rodenticidas o topicidas. “En la gran mayoría de los casos el envenenamiento no se corresponde con una mala praxis de quien hace uso de esta sustancia sino, más bien, debido a un desconocimiento o a un mal uso”, resume Tirado.

Como afirma el experto, este uso ilegal de veneno genera un impacto muy grave en la biodiversidad española, siendo las rapaces el grupo de animales más afectado (35%), seguido de los domésticos (21%) y de los carnívoros terrestres (9%). En cuanto a las especies más afectadas en nuestro país son el buitre negro, el buitre leonado, el alimoche, el quebrantahuesos o el milano real. También algunos mamíferos como el oso pardo, el lobo ibérico, el lince ibérico o el zorro. Un problema que, advierte, también afecta a un gran número de mascotas en entornos urbanos como perros y gatos.

En la imagen, un quebrantahuesos envenenado
En la imagen, un quebrantahuesos envenenado
EAV

“En el caso de las rapaces, estas suelen intoxicarse al cazar o comer los restos de un roedor que ha sido previamente envenenado. Sin ir más lejos, la población de alimoche común -una especie carroñera- en el valle del Ebro ha caído en un 70% en los últimos 15 años por este motivo, a pesar de haber repuntado en el resto de España”, añade Tirado.

Por otro lado, cabe destacar que cada uno de estos episodios ha podido dar lugar a la muerte de varios animales y que cada uno de ellos se corresponde con un delito contra la fauna recogido en el artículo 336 del Código Penal. “De hecho, la reincidencia puede conllevar incluso pena de prisión para el infractor”, añade el delegado de SEO /Birdlife que asegura que el recrudecimiento de las penas o de las medidas cautelares adoptadas durante la investigación de estos casos contribuiría notablemente a un mayor control de estas conductas negligentes.

En cuanto al veneno más utilizado en España, se trata del carbamato aldicarb, una sustancia prohibida desde el año 2007 y que aparece en el 40% de los episodios registrados seguida del carbofurano (24% de casos), un plaguicida sistémico utilizado como insecticida, acaricida y nematicida de amplio espectro, cuyo uso está prohibido desde el año 2007.

Luis Tirado Blázquez, delegado de SEO/BirdLife en Aragón
Luis Tirado Blázquez, delegado de SEO/BirdLife en Aragón
HA

Programa antídoto: el poder de la gente

Como explica el delegado aragonés, la concienciación ciudadana y la información son fundamentales a la hora de adoptar medidas para corregir esta realidad ya que, a pesar de que se observa un descenso progresivo en los casos detectados de envenenamiento de fauna en España con respecto al anterior informe publicado en el año 2016, todavía queda un largo camino por recorrer. Precisamente por eso tanto SEO/BirdLife como WWF España ponían en marcha el Programa Antídoto, cuyo objetivo es la sensibilización sobre el impacto del uso de veneno y la erradicación de esta práctica masiva y no selectiva para el control de depredadores.

“De esta manera, cualquier persona que se tope con un cadáver de una rapaz, por ejemplo, puede avisar a través de una aplicación para que puedan personarse las autoridades oportunas y realizar un seguimiento del caso”, resume. Del mismo modo, desde SEO/BirdLife ofrecen un servicio de asesoramiento a la hora de aplicar correctamente este tipo de plaguicidas, por ejemplo, en una explotación. “En muchos casos el problema se solucionaría retirando el cadáver del roedor evitando que llegarse a otro animal carroñero”, explica.

Se trata, afirma, de una forma de hacer a la población partícipe de esta protección de la fauna. “De esta manera el ciudadano se convierte en nuestros ojos para poder realizar un seguimiento férreo de cada uno de estos casos y podamos llevar la investigación hasta el final”, explica. Por otro lado, Tirado recuerda que Aragón fue una de las primeras Comunidades Autónomas en regular la lucha contra el veneno por medio de la erradicación del uso ilegal venenos en el medio rural de Aragón de la mano de la Orden publicada el 8 de mayo de 2007.

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