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Aragón

Ganadería

La exportación y el consumo disparan el precio del ovino tras el desplome sufrido en marzo

Con el estado de alarma se paralizaron las ventas y se hundieron las cotizaciones. Ahora lo que falta son corderos.

Corderos integrados en el sistema de producción de la cooperativa Casa de Ganaderos
Corderos integrados en el sistema de producción de la cooperativa Casa de Ganaderos
Casa de Ganaderos

No parecía posible cuando tras decretarse el estado de alarma el sector ovino vivía sus momentos más angustiosos. Pero tras la desescalada y el fin del confinamiento, los ganaderos han visto cómo la situación daba un vuelco total y los precios de esta carne se disparaban hasta los 80 euros por animal, una cifra "que no se alcanzó ni en los momentos mejores del año pasado", señala Carmelo Heras, gerente de Casa de Ganaderos, la cooperativa aragonesa de ovino que aglutina a 270 socios y es uno de los principales productores de Ternasco de Aragón.

El escenario actual poco tiene que ver con aquellos días en los que se declaraba la pandemia, la población tenía que recluirse en sus casas y se echaba la persiana a bares, hoteles y restaurantes. Heras recuerda que nada más decretarse el estado de alarma, las ventas se paralizaron "de golpe" entre los días 17 y 18 de marzo. "Y se pararon en todo, tanto en carnicerías, en supermercados, como la venta en vivo y las salida en barcos", destaca. Un momento, además, que coincidió con el aumento de la producción, lo que provocó el desplome de los precios y "una auténtica situación de pánico", explica el gerente de esta cooperativa con más de 800 años de historia, que insiste en que el mazazo fue mayúsculo para un sector que tras un 2019 complicado había comenzado el año con precios bastante altos. "En apenas una semana se pasa de un precio medio de 75 euros por cordero a tan solo los 40. Una locura", detalla Heras, que reconoce el esfuerzo realizado por las cooperativas para garantizar no solo la recogida de los corderos sino el pago de los mismos a los socios a un precio superior al de mercado.

La situación era tan complicada que, con los cebaderos a rebosar, esta cooperativa incluso comenzó a buscar infraestructuras para poder albergar más animales hasta que pudieran sacarlos al mercado. No hizo falta, porque el mercado volvió a dar otro giro. Ayudaron las exportaciones, sobre todo, a Arabia Saudí, un mercado que en plena pandemia –y tras las insistentes esfuerzos del sector– abrió sus puertas a esta producción aliviando así la presión en el mercado interno. "Se calcula que han llegado a salir entre 40.000 o 50.000 animales al mes a estos países terceros”. Y además volvieron a recuperarse las ventas en Francia e Italia, grandes clientes que habían ralentizado sus compras tras verse golpeados por la covid.

Ha contribuido también el ligero repunte de las ventas que se observó durante el confinamiento y que todavía se mantiene. A ello hay que sumar el descenso de alrededor de un 8% menos de producción. "Si antes nos sobraban los corderos, ahora no tenemos suficiente producción. Hemos pasado de no haber demanda a casi no haber género", puntualiza Heras.

Alivio y preocupación

El gerente de Casa de Ganaderos reconoce que esta nueva situación ha supuesto un respiro. "Al menos al principio fue un alivio tremendo", destaca Heras, que explica que para el ganadero la situación es positiva porque "el cordero de 24 kilos se está pagando a 80 euros". No resulta tan buena para el mercado en general, advierte, porque "estos vaivenes de precios no benefician a nadie", señala el gerente de la cooperativa de ovino, que asegura que el sector prefería una mayor estabilidad y un "precio razonable" a lo largo de todo el año.

Preocupan también ahora los brotes de covid-19 y las consecuencias que podría tener una nueva restricción de movimientos. No tanto por los efectos en el canal horeca, sino porque "la incertidumbre siempre es mala para los negocios", señala, mientras reconoce que "así no es posible saber qué puede pasar y qué será lo bueno o lo malo".

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