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Aragón

entrevista 

Luis Granell: "Tardé 40 años en volver al Sáhara, de hacer la ‘mili’ a montar huertos"

El periodista zaragozano, de 72 años, revisa en su libro ‘Regreso a Sáhara’ la historia del lugar que conoció en 1972, cuando era parte de España. 

Luis Granell, en la plaza José Foqué, en Zaragoza.
LUIS GRANELL ( PUBLICA NUEVO LIBRO ) / 02/07/2020 / FOTO : OLIVER DUCH [[[FOTOGRAFOS]]]
Oliver Duch

Escribe ‘Regresa al Sáhara’ en medio de la pandemia, pero su batalla aquí es el Canfranc.

Los ecologistas dicen: piensa en global y actúa en local. La descolonización del Sáhara no está resuelta y en Canfranc –hace 27 años creamos Crefco– es más fácil lograr la reapertura, que es lo local. La visita del ministro Ábalos ha sido muy válida.

¿Cuándo fue por primera vez al Sáhara y por qué volvió?

Tardé 40 años en volver al Sáhara. La primera vez fui a hacer el servicio militar en El Aaiún, en 1972, y no me apetecía nada porque había acabado los estudios de Filosofía y Letras en la Universidad de Zaragoza, que estaba muy inquieta. Era delegado de curso y tuvimos una huelga muy larga, desde Navidad hasta junio. Entrabas en un Ejército diseñado por el franquismo después del 36 muy cerrado y con unos compañeros muy distintos a los de la Universidad. Una sociedad más inculta...

¿Qué hacía un aficionado a la montaña en la mili del desierto?

Las montañas son verticales, verdes y húmedas, pero el desierto es horizontal, amarillo y seco hasta el extremo. Todo el día estabas en el cuartel, yo era oficinista en el Estado mayor, o salías a la calle de militar en El Aaiún, una ciudad de 30.000 habitantes, y un 10% éramos militares. Veíamos a ‘hippies’ franceses que atravesaban el desierto hacia Senegal.

¿Qué balance hizo de aquel primer Sáhara que era español?

Cuando acabé después de quince meses tengo una foto cuando me licencio en el aeropuerto de El Aaiún esperando el avión, con una sonrisa de oreja a oreja. Me dije que no iba a volver nunca. Pero dos años después llegaron los acuerdos de Madrid, el abandono del Sáhara y su ocupación por Marruecos y Mauritania, el estallido de la guerra... Me dije que no era justo haberlos dejado tirados a los saharahuis en contra de toda la legislación internacional.

Y se fue acercando al Sáhara...

Quedaba un rescoldo, me acerqué a Um Draiga, las concentraciones en la plaza de España y a varias manifestaciones en Madrid por la independencia del Sáhara ,que son en noviembre. En una de ellas conocí a Vicente Ugalte, que es un agricultor mayor que yo de Villafeliche, que lleva quince años en un proyecto de cooperación de la UGT montando huertos para proveer alimentación fresca a la población saharahui. Y me fui con él en 2013, unos doce días. a través de un vuelo de Barcelona-Argel, a los campamentos de Tinduf y hasta el Sáhara occidental. La segunda parte del libro es una especie de diario de este viaje.

En Aragón queda una sensación solidaria los veranos cuando vienen los chavales saharahuis...

Este año, los chavales no pueden venir por la pandemia y es una faena porque en verano se superan los 50 grados en los campamentos de Tinduf. Cuando hablas con la gente mayor te enseñan su DNI español porque lo guardan y atesoran. Aunque un tribunal no les reconoce su derecho a la ciudadanía española. Todo quedó enquistado desde la entrada de Marruecos al Sáhara.

¿Marruecos ha sido apoyada en esta decisión unilateral?

Mauritania se retiró del Sáhara y Marruecos, asesorado por Estados Unidos e Israel, instalan aquel muro de tierra con campos de minas para asegurar el triángulo económico de las minas de Bucrá y las ciudades de Esmara y Aaiun. Extiende su muro hasta la situación actual tras firmar un alto el fuego en 1993. La mayoría de la población saharui se ha exiliado a Argelia donde viven.

¿Por qué España no ha sido condescendiente con Marruecos?

P rimero es un motivo económico porque hay muchas empresas españolas invirtiendo en Marruecos e influyeron a firmar el acuerdo de 1975, y montaron la ‘Marcha verde’ hasta la frontera del Sáhara y se volvieron a casa. El motivo estratégico por la Guerra Fría y EE.UU. se alió con Hassan II, como Francia.  Los ministros españoles Antonio Carro Matrtínez. de Presidencia,  José Solis Ruiz, secretario general del Movimiento, fueron los adalides del acuerdo con Marruecos y dejaron totalmente descolocado al de Asuntos Exteriores, Pedro Cortina (padre de los conocidos empresarios Alfonso y Alberto Cortina) y al embqjador español en la ONU, el aragonés Vicente Piniés, por el papelón que le hicieron jugar.  

¿Es decir, que había intereses económicos para abandonar el Sáhara? 

Económico y estratégico porque en esos momentos está en marcha la Guerra Fría y Estados Unidos concibe a Marruecos como un régimen tapón en el Magreb hacia el socialismo implantado en Argelia, el nacionalismo de Naser en Egipto y luego Libia. Quería pararlo y se alía con la monarquía marroquí, que es de lo más sibilino en política internacional. Marruecos utiliza la inmigración, la pesca y la droga, más que el terrorismo, para presionar a España. Si está más descontenta, llegan más pateras a las costas españolas, y produce el hachís que se consume en toda Europa. Provincias como Cadiz y Huelva parecen ahora la Galicia de hace veinte años.    

¿Cómo ha afectado la pandemia al libro?

Ibamos a presentarlo en marzo y ahora la asociación Um Draiga (Amigos del Pueblo Saharahui en Aragón) a la que pertenezco me han propuesto hacerlo en septiembre. Ahora optamos por actos de 15 o 20 personas interesadas directamente en el tema.

Aun así, España dejó de ser el administrados del Sáhara...

Hablé con un profesor de Derecho Internacional y me dijo que España sigue siendo la potencia administradora del Sáhara, encargada por la ONU, pero abandonó su papel en 1975 y nunca ha cuestionado lo que ha hecho Marruecos. 

¿Aspirar a la independencia en el Sáhara es un sueño?

Sí, los saharauis lo desean, pero la mayor parte de su población está en los campamentos (en Argelia) no en el Sáhara ocupado por Marruecos porque los trabajos que salen no son para ellos, sino para los colonos marrquíes, como el control judicial. Dos abogadios de Zaragoza van a los juicios y ni sqiuiera les dejan bajar de los aviones. Es una situación muy parecida a lo que pasa en Palestina. Cuando yo nací, empezó el estado israelí desplazando a los palestinos de su tierra a campos de refugiados, y 72 años después ese proceso tan erróneo los seguidores de aquellos palestinos viven en el mismo sitio.

¿España olvidó su pasado con el Sáhara?

En el Sáhara recuerdan a Felipe Gionzález en 1976 defendiendo la causa saharahui en los campamentos y se vistió con el traje de ellos, peor al llegar al Gobierno (1982) no hizo nada porque la real política se impuso de manera vergonzosa. Lo digo como español que conoció la colonia y eso me lleva a embarcarme de escribir el libro, porque les debemos una deuda con los saharahuis. 

¿Qué recuerda de aquel Ejército español? 

Trato también los militares españoles que estuvieron en el Sáhara y los conocí porque estuve en el Estado Mayor, y pasaban por mismas manos documentos de Información, ue procedía de Marruecos. Nos correspondía el protocolo y la trayectoria de aquellos militares, salvo el gobernador militar que fue Fernando de Santiago y Díaz de Mendivil, que estuvo con Arias Salgado, todos los demás jefes fueron hombers de confianza de Gutiérrez Mellado y jugaron un papel fundamental en la transformación del Ejército en un país democrático como José Borugón, que fue jefe de Ingenieros y el creador del Cesid. O Aramburu Topete, el del 23-F, ïñiguez del Moral, que fue capitán general, o Agustín Muñoz Grandes, hijo del general que mandó la División Azul y mandó allí una brigada de helicópteros, pero fue ayudante del Rey en el golpe de Estado, de los que llamaron a las capitanías para pararlo. 

¿La experiencia del Sáhara sirvió para democratización en España?     

Aquellos militares tenían una formación franquista, pero al ver como actuó con deshonor con el Sáhara y habían vigilado mucho a Marruecos, pero luego tienen que entregar cada puesto a los militares marroquíes y fue un trago muy malo. Eso les hizo meditar.

Sus obsesiones son el Sáhara y el Canfranc...   

No sé si el ministro viene a darme un anuncio o se puede hablar sobre los estudios de la línea que están en la Unión Europea o los proyectos de modernización que han quedado paralizados en la parte española, a pesar de que queda material en Plasencia del Monte y Ayerbe. No se ha licitado es obra y aquelos 70 millones del Gobierno del PP se reabsorbe por la caja común. Pero hay otros proyectos de renovación de vía de Plasencia-Ayerbe, Ayerbe-caldearenas y Jaca-Canfranc están validados por el Adif, podrían licitarlos pronto y que empiecen las obras. Pare´cia que iba a licitarse a final del 20189 y deberían estar en obras ahora, peor todavía no. 

El ministro Ábalos quiso ver Canfranc meses antes de su visita del sábado...

Desde la pademia no se ha hablado de la reunión del cuatripartito (Francia. España, Aragón y Nueva Aquitania). Los estudios están fionalizados, pero no los facilitan. 

¿La posición del puerto de Valencia puede agilizar la reapertura?

El puerto de Valencia tiene también la salida del corredor Mediterráneo para sus importaciones y exportaciones, pero en la zona al oeste es mejor acceder por Irún o Canfranc, donde además tiene poco tráfico de pasajeros y podrían meterse los trenes de mercancías que quisieran. Las inversiones de Sagunto y de la línea ferroviara de Teruel van en esa dirección, y su sentido es llegar a Canfranc.   

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