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Folclore aragonés

El dance de Codo, mucho más que una tradición recuperada

“Es el nexo de unión de todos los vecinos”, dice orgullosa Pilar Villuendas, presidenta de la Asociación Cultural Dance de San Bernardo y dulzainera del grupo.

El dance de Codo, mucho más que una tradición recuperada
Miembros de la Asociación Cultural Dance de San Bernando, interpretando el tradicional baile
HA

Su padre y su tío fueron danzantes y también lo es ahora su hija. Pilar Villuendas, como la mayoría de los vecinos de Codo, lleva la tradición de su dance en las venas. Actualmente es la presidenta de la Asociación Cultural Dance de San Bernardo, pero también es una danzante más que, a través de su dulzaina, difunde esta tradición codina recuperada recientemente.

Con unos 200 habitantes censados, esta localidad del Campo de Belchite es una de las más pequeñas en contar con su propio dance que, además de ser el mayor exponente de su tradición, es el nexo de unión de sus vecinos.

En los años 80, la despoblación rural y el éxodo de los jóvenes a la ciudad hizo que el dance fuera perdiendo protagonismo y algunos codinos no iban a permitir que aquello se perdiera. Así nació la Asociación Cultural Dance de San Bernardo, compuesta actualmente por más de 50 personas que, de una forma u otra, contribuyen con la divulgación del dance.

“Es el nexo de unión de todos los vecinos”, dice orgullosa Pilar Villuendas, presidenta de la Asociación Cultural Dance de San Bernardo y dulzainera del grupo.

La recuperación total de esta tradición es muy reciente, de 2017. Durante muchos años, en Codo se practicaba la parte del baile, un paloteao que representa la batalla entre moros y cristianos, con saltos y golpes de palo fuertes. Pero los dances completos cuentan con otras dos partes, la del teatro y la de los dichos.

Recuperar estas dos partes, previas al baile, ha sido una auténtica labor de investigación que ha llevado a los vecinos de Codo a bucear durante varias décadas en archivos históricos, libros y todo tipo de papeles. “La guerra civil hizo estragos y se perdió mucha documentación”, lamenta Pilar.

Pese a todo, se consiguió ir reuniendo los trozos de la historia de Codo y reconstruir su dance por completo. “Echamos mano de la tradición oral, buscamos en libros, en partituras de música… Ha sido un proceso muy emocionante y del que estamos muy orgullosos”, dice Pilar.

Desde entonces, con la obra completamente reconstruida, cada año, el 20 de agosto, día de su patrón, los danzantes muestran el resultado en las calles de la localidad. Y es que el dance está dedicado a él, a San Bernardo Abad, el santo que, cuenta esta tradición, salvó al pueblo ante el asedio de los moros. De ahí que la representación teatral y, especialmente el baile, reflejen la lucha entre ambos bandos.

Miembros de la Asociación Cultural Dance de San Bernando, interpretando el tradicional baile
Miembros de la Asociación Cultural Dance de San Bernando, interpretando el tradicional baile
Heraldo.es

El dance completo se compone de entre 20 y 30 personas. Ocho forman parte del teatro, tres como moros y otros tres como cristianos, además de las figuras del ángel y el demonio. Ésta es la parte de diálogo del dance, cuya duración es de una media hora. Después suceden los dichos, en los que se aprovecha para traer a colocación temas de actualidad a modo de crítica y para comentar las anécdotas que hayan sucedido durante el año en el pueblo. “En aquella época se hacían comentarios o bromas de temas que hoy no son respetuosos por lo que los hemos ido adaptando, sin perder algunos de los antiguos para mantener la tradición”, explica Pilar.

Tras esta parte jocosa, que no se extiende más de quince minutos, llega el momento del baile, el más vistoso y alegre del dance, compuesto por doce personas. Van vestidos de blanco y ataviados con sus chalecos coloridos de estilo morisco con lentejuelas y cascabeles que contribuyen a la sonoridad de la actuación. Los danzantes, palo en mano, representan una batalla. “Es un dance de golpe de palo fuerte, con saltos y mudanzas movidas y de acción”, indica Pilar, refiriéndose a las mudanzas como las piezas de baile en los dances.

De niños a abuelos, el dance de Codo no tiene edad

Unos ya no están en activo y otros se están iniciando en ello, pero el dance de Codo no entiende de edades. Desde niños de 10 años que, aunque todavía no pueden participar de forma oficial en la representación, ya están en contacto con ella, hasta personas mayores que, en su día fueron danzantes y que hoy colaboran con la asociación de otra manera. Cualquier persona tiene cabida en esta tradición, ya sea cosiendo los trajes, confeccionando decoraciones para la representación y, por supuesto, quienes están en activo, como protagonistas del dance.

“Los danzantes más jóvenes tienen 13 años y los hay hasta los 30”, explica Pilar de forma aproximada. Y es que para representar este dance, dice, “hay que estar joven y fuerte”. Pero éste no es requisito imprescindible para seguir formando parte del grupo. Los músicos, que tienen que ser, al menos, dos dulzaineros y otras dos personas a los tambores, son imprescindibles, como lo es también la figura del rabadán, un asistente que va dirigiendo el baile.

Para poner a punto sus capacidades, los jóvenes danzantes ensayan las mudanzas cada sábado, durante los meses previos al gran día, el de San Bernardo. Esa fecha, el 20 de agosto, es la más importante de su calendario, porque reproducen el dance completo ante sus vecinos y su patrón. Pero no es la única.

“La parte del baile la llevamos a otros lugares, como a los encuentros de dances que se organizan en localidades aragonesas”, explica Pilar. En todo caso, el dance completo, con el teatro, los dichos y el baile, solo se recrea una vez al año, en las calles de Codo.

Este año, por las circunstancias especiales, la celebración no va a poder celebrarse con normalidad, aunque se están barajando alternativas. “Algo se va a hacer”, afirma tajante Pilar, quien desde la asociación a la que representa no quiere dejar a sus vecinos sin, al menos, un guiño al dance. A falta de algunas reuniones y de conocer qué estará permitido organizar para el 20 de agosto, ya hay varias propuestas sobre la mesa.

En cualquier caso, lo de este año es un hecho puntual que ni mucho menos va a poder con el espíritu de dance de los codinos. “Vamos a pelear para que esta tradición no se vuelva a perder”, dice Pilar desde Codo, un pueblo de 200 habitantes unidos por el dance.

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