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Zaragoza

Codo, de las hazañas del Campana al singular paraje del Planerón

Casa Tere, El Altero y Los Zafranales completan una oferta hostelera de calidad que suelen abrazar con profusión grupos y familias, además de algunos turistas atraídos por la reserva ornitológica del Planerón.

Un vecino de Codo se regala un rato de reposo sedente.
Un vecino de Codo se regala un rato de reposo sedente.
Laura Uranga

En Codo nació, vivió y murió el primer gran atleta aragonés, olímpico en París en 1924, donde concluyó la maratón en noveno lugar. Dionisio Carreras, ‘el Campana’ (tiene calle y da nombre al pabellón local), es el gran ídolo codino, junto al escritor Benjamín Jarnés, su coetáneo. Curiosamente, ambos murieron el mismo año, 1949, con un mes de diferencia; verano luctuoso el de aquél año para un pueblo duro, acostumbrado a la perenne sequía (es uno de los municipios con menor pluviometría de Aragón) y que, curiosamente, tiene en su término una de las reservas ornitológicas más grandes del norte de España: el Planerón, con sus impresionantes parajes, imán frecuente para las producciones audiovisuales de corte publicitario.

Alfonso Aínsa no es de Codo, pero lleva 44 años asentado en el pueblo. "Yo no pude conocer al Campana, pero todos aquí hemos oído de sus hazañas. Dicen que no se le subía el pulso tras las maratones; era regador en el Planerón y cuando venían los de Quinto en bici a invitarle a las vacas en su pueblo les decía que ya iría, y llegaba corriendo antes que ellos. Un fenómeno". Alfonso ha sido agricultor toda la vida, y en la última década larga también se ha metido a hostelero; regenta junto a sus hijas Eva y Marta –aunque él se ocupa del día a día entre semana: ellas, licenciadas en dirección y administración e empresas, no viven en el pueblo– las viviendas de turismo rural Casa Tere y el Altero.

Toda una vida

Alfonso vino de su Almochuel natal, a 17 kilómetros de Codo en línea recta, y se enamoró de su codina, que falleció en 2005. El emprendimiento de las casas rurales fue un homenaje a ella. También ha servido al pueblo 28 años como concejal. "Teníamos la casa de unos tíos, que estaba en ruinas, y se nos ocurrió arreglarlas para hacer casa rural. A mis hijas les encanta el pueblo y se ilusionaron. Empezamos con la primera planta de Casa Tere, que era pequeñica, y luego hemos ido poco a poco. Abrimos en 2006 y enseguida tuvimos a unos alemanes alojados ocho meses por trabajo. Aquél año no llovió nada, por cierto. Siempre ha funcionado muy bien, la verdad, no nos podemos quejar. Abundan los clientes de grandes capitales españolas que se juntan aquí, porque estamos a medio camino de muchas de ellas".

La reserva no atrae demasiado volumen de turismo de pernocta, aparte de algún turista alemán que repite cada verano. La universidad de Valencia acude un puente cada año con alumnos. Sin embargo, las condiciones de las propias casas y la cercanía a Zaragoza y al Belchite Viejo animan a la gente. "El Altero es una casa más rústica; allí nació mi mujer; la pusimos en venta cuando murió, pero nadie la compraba. Decidimos no venderla y arreglarla. La calefacción con biomasa, a partir de hueso de oliva limpio; es muy barato y efectivo, reduce los costos en casi un 70% y es energía limpia. La decoración es de mis hijas, que también se han encargado de elegir los muebles; yo aproveché 11.000 ladrillos del antiguo granero para darle una imagen muy especial. Como curiosidad, hay una pequeña capilla entre dos habitaciones, que apareció al hacer obra. En el pueblo también hay otra oferta de turismo rural, los apartamentos Los Zafranales, que están muy bien y tienen piscina; creo que tenemos una buena infraestructura para recibir a la gente. Nosotros estamos pensando en hacer una piscina en Casa Tere, aunque da mucho trabajo; de momento, conseguimos entradas para nuestros clientes en la piscina municipal".

Alfonso explica que el pueblo es de almendro y olivo en la agricultura, amén de cereal. "El problema, como en todas partes, es que hay muy pocos jóvenes dispuestos a seguir con la faena. Lo que comentábamos antes de la escasísima lluvia es un problema, claro; de hecho, sin la PAC sería complicado que el pueblo hubiese aguantado. Aquí vivimos unas 170 personas, aunque por la cercanía con Zaragoza hay mucha vida los fines de semana, no solamente el verano. Eso sí, no tenemos en perspectiva aerogeneradores ni placas solares, porque la reserva ornitológica lo hace imposible, solamente hay una pequeña compensación cada dos años por la zona ZEPA". En el pueblo hay tienda y un taller de maquinaria agrícola, Orera, que tiene mucha aceptación en todos los pueblos del contorno.

Codo tiene dance propio, caso llamativo en la comarca, y dos bares activos; el casino, que sigue siendo societario, y el Casa Perico, en la plaza. Este local es un pequeño templo futbolístico con hincapié en el Real Zaragoza, que llevan desde 1997 Olga Lapuerta y Teo Larrosa. En una pared aparece enmarcada la camiseta del equipo blanquillo de la temporada 1999-2000, firmaba por el ariete serbio Savo Milosevic, héroe del famoso 1-5 obtenido por los zaragocistas aquella temporada en el Santiago Bernabéu frente al todopoderoso Real Madrid. Buena visión para apurar un café...

Benjamín Jarnés, un esteta de la literatura ligado a la famosa Residencia de Estudiantes
De entre los codinos ilustres probablemente es Benjamín Jarnés el más reconocido en los círculos artísticos. El escritor, nacido en 1888 en el pueblo, fue uno de los veteranos en la famosa Residencia de Estudiantes de Madrid, por la que también pasarían Buñuel, Lorca o Dalí. Su biblioteca y archivo personal están desde 1995 en el Centro de Documentación de la Residencia de Estudiantes; un total de 2.150 libros, 70 revistas, 330 cartas, manuscritos de algunas de sus obras, recortes de prensa y fotografías.

En su producción literaria destaca la sensibilidad de sus personajes, que siempre quedan por encima de la intelectualidad o la moral. Su estilo era preciosista; una prosa muy gráfica con uso abundante y certero de la metáfora. Estuvo ligado a la ‘Revista de Occidente’, fundada por José Ortega y Gasset, y creía en la parte no trascedente y lúdica del arte. En Codo, entre otras cosas, hay una sala de exposiciones con su nombre.

En datos

Comarca: Campo de Belchite.

Población: 191.

Distancia a Zaragoza, su capital de provincia: 48 km.

Los imprescindibles

Parroquia de San Bernardo

La torre de la iglesia fue construida a base de ladrillo y tapial en el siglo XVII, pero se levantó sobre la planta de otra iglesia anterior ubicada en el lugar, de estilo mudéjar. La construcción del templo es en planta de cruz latina.

Agosto de danzantes

El 15 de agosto se celebra la ‘Virgen de la Cama’, y en la procesión los danzantes bailan el paloteo del Pasacalles. Cinco días después, con motivo de las patronales de San Bernardo, hay pasacalles y baile de Mudanzas.

El castillo

El castillo de Codo estaba consagrado al refugio por su posición, casi en llano. Fue destruido en 1937 durante la batalla de Belchite en la Guerra Civil, por lo que únicamente se conservan algunos paredones y cimientos de otros.



 

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