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Aragón

El autor del crimen de la mujer senegalesa en Monzón era "consciente" de sus actos

Mamadou D. es juzgado por asesinar a su compañera, una mujer de su misma nacionalidad a la que causó más de cien heridas con un cuchillo de cocina ante los dos hijos menores de la pareja.

Emotiva despedida de Rokhaya en la plaza Mayor de Monzón
Emotiva despedida de Rokhaya en la plaza Mayor de Monzón
José Luis Pano

Los peritos forenses y psiquiatras han asegurado este miércoles, en la reanudación del juicio con jurado contra el inmigrante senegalés Mamadou D. por el asesinato de su pareja en Monzón, que el procesado fue "consciente" en todo momento del crimen, aunque han diferido en el grado de responsabilidad a imputarle.

Mamadou D. es juzgado desde el pasado lunes en la Audiencia de Huesca por asesinar a su compañera, una mujer de su misma nacionalidad a la que causó más de cien heridas con un cuchillo de cocina ante los dos hijos menores de la pareja.

Mientras el especialista forense que evaluó al procesado en el juzgado antes de serle tomada declaración le ha considerado plenamente responsable de los hechos, los peritos psiquiatras del Instituto de Medicina Legal de Aragón (IMLA) han apuntado a una merma de la responsabilidad derivada del trastorno obsesivo compulsivo que padecía.

Así, el forense del juzgado de instrucción, Jaime Cobo, ha descartado como reales las "voces" que pedían al acusado que matara a su mujer porque le estaba engañando, y ha apuntado que fueron "instrumentalizadas" para "verbalizar como ajeno deseos propios".

Este especialista, para quien "esas voces son sus deseos", las alucinaciones auditivas referidas son una forma de justificación del acusado ante unos hechos que comprendía como negativos, y no el síntoma de un brote psicótico que le hubiera impedido ser consciente de sus actos.

A su juicio, un brote psicótico le hubiera impedido focalizar su ira sobre su compañera y habría supuesto un riesgo para sus dos hijos menores, hacia los cuales expresó "cierta culpa" por llevar a cabo los hechos ante ellos.

Por su parte, el jefe de Psiquiatría del IMLA, Eduardo Cantón, ha admitido que no existe "base clara" para aceptar la veracidad de las supuestas voces aducidas por el acusado, aunque se ha mostrado convencido, en cualquier caso, de que "tenía capacidad de discernir la realidad".

Ha rechazado que Mamadou D. fuera víctima en el momento del crimen de un brote psicótico, aunque ha valorado al tiempo la posibilidad de que su capacidad de autocontrol estuviera limitada por un trastorno obsesivo compulsivo en contra de su pareja, lo que supondría una "merma" de su imputabilidad en grado medio.

En opinión de este especialista, el hecho de que el acusado se hubiera visto abocado a un matrimonio condicionado, le llevó a pensar de forma obsesiva en que había sido "engañado y manipulado" por la víctima, así como a sentir celos ante la posibilidad de que estuviera esperando un hijo de otra relación.

"Sabía lo que estaba haciendo en el momento del crimen, si bien hubo un momento en que no pudo parar", ha resaltado.

El único perito que ha admitido la posibilidad de un brote psicótico y la veracidad de las voces ha sido el médico de atención primaria de Monzón que atendió al procesado horas después de ocurrir los hechos, aunque su diagnóstico ha sido rechazado por los especialistas.

Durante la sesión, han comparecido, además, los forenses que practicaron la autopsia a la víctima, cuyo cuerpo presentaba más de cien heridas de arma blanca, ninguna de autodefensa, por lo que han apuntado a que el ataque fue sorpresa.

Uno de estos forenses ha apuntado a que la mujer recibió dos primeros golpes de cuchillo en cara y cuello, y que posteriormente sufrió otros en la espalda mientras trataba de alejarse de su agresor.

A pesar de que estos especialistas han diferido respecto al grado de dolor sufrido por la víctima y al orden de las heridas infligidas, han explicado que una gran parte de ellas se las causó el procesado arrodillado ante su cuerpo ya exánime.

Tras la práctica de la prueba, ministerio fiscal, acusación particular y acción popular han mantenido su petición de 25 años de prisión para el acusado por un presunto delito de asesinato con las agravantes de parentesco y de género, así como una indemnización de medio millón de euros para los familiares de la víctima.

Por su parte, la representante de la defensa ha modificado sus conclusiones iniciales y ha solicitado para su cliente una condena de 5 años de prisión por un delito de homicidio con la eximente incompleta de alteración psíquica o, alternativamente, con la atenuante muy cualificada de obcecación.

La vista se reanudará mañana con la deliberación del jurado popular para la elaboración de un veredicto en torno a los hechos. 

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