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El confinamiento aumenta la brecha de género y el estrés en las mujeres, según Unizar

Un estudio de la Universidad de Zaragoza apunta a la necesidad de establecer planes de conciliación familiar y acelerar la implementación de medidas para alcanzar una mayor proporción en la igualdad de género.

Los niños vuelven a salir a la calle en el cuadragésimo tercer día de confinamiento
Los niños vuelven a salir a la calle en el cuadragésimo tercer día de confinamiento
Alberto Estévez

El confinamiento por la covid-19 ha intensificado la brecha de género en las familias aragonesas e incrementado la carga de estrés y ansiedad en las mujeres, mejor formadas pero con mayor índice de desempleo y precariedad laboral que los hombres, al asumir casi en exclusiva el cuidado de personas mayores o familiares enfermos y las tareas escolares de sus hijos.

Estas son algunas de las conclusiones obtenidas por los investigadores Alberto Quílez, Raquel Lozano, Tatiana Íñiguez y Alejandra Cortés del grupo Educaviva de la Universidad de Zaragoza en el estudio que han realizado sobre el impacto social, educativo y psicológico en familias y universitarios de Aragón derivado del estado de alarma.

Iniciada a mediados de marzo, la investigación ha analizado las variables sociodemográficas (tipo de familia, empleo, vivienda, ayuda a tareas escolares, tareas del hogar, consumo de TV e Internet, etc.), y sus posibles efectos en los niveles de ansiedad y de empatía producidos.

Fuentes de la Universidad de Zaragoza explican en un comunicado que la muestra fue aleatoria y contó con 522 participantes que fueron codificados como familia, docente o estudiantes universitarios.

El estudio se llevó a cabo con cuestionarios de tres tipos: uno de datos demográficos y socioeducativos ad hoc de elaboración propia; el Inventario de ansiedad de Beck (BAI) y la Escala de empatía cognitiva EQ Empaty Quotiente.

Entre las conclusiones de la investigación se desprende que las madres poseen estudios más elevados y en mayor número que los padres aunque este hecho no se refleja en la situación laboral de ellas, que presentan mayores tasas de temporalidad, desempleo y ocupación en las tareas del hogar. Sí se reparte de forma equitativa tanto el teletrabajo como los ERTE.

Tanto el control parental como la atención a las tareas escolares de los hijos recaen mayoritariamente en la figura materna, lo que unido a la realización de las tareas del hogar (pese a que el confinamiento ha aumentado su reparto), supone un incremento de la ansiedad y mejora la empatía en la figura femenina.

Según las fuentes, a estas variables se unen los metros habitables de vivienda, la existencia de jardín o terraza, el aumento de consumo televisivo y de internet y el incremento de conflictos familiares como consecuencia del tipo de convivencia al que se han visto abocados durante el confinamiento.

El análisis de ansiedad y empatía es coherente con lo obtenido en el estudio sociodemográfico, ya que hay un aumento de los niveles de ansiedad, sobre todo en el sexo femenino, tanto en las familias como en los universitarios.

Dentro de las familias la ansiedad se explica por el aumento del consumo de internet, conflictos familiares y la ayuda a las tareas escolares de los hijos, y en los universitarios por el tipo de hogar y el aumento de consumo de TV.

En cuanto a la empatía se incrementa dentro del hogar y en los universitarios en función de las horas de teletrabajo de la madre y la ayuda a personas fuera del hogar.

El estudio refleja asimismo que los estudiantes universitarios, mayormente conformados por población adulta joven, son una de las poblaciones que más ha padecido los trastornos psicosociales y que, en esta situación, la figura materna ha sido un anclaje fundamental. Se ha mejorado la comunicación familiar generando una corriente de empatía hacia las progenitoras con mayor permanencia física en el hogar.

No obstante, los estudiantes que han adquirido a su vez el rol de cuidador han mostrado una elevada ansiedad y una menor empatía; mientras que el incremento de niveles de ansiedad en las universitarias posiblemente se deba a una mayor implicación en las tareas del hogar y en el cuidado de hermanos y mayores.

La investigación pone de relieve la vulnerabilidad de la sociedad ante una situación emergente como ha sido esta pandemia, ya que familias y estudiantes han tenido que adaptarse y reinventarse para hacer frente a la situación.

Las familias han respondido aunando las tareas de crianza con las de cuidado de enfermos y las de apoyo educativo a sus hijos y han mostrado su solidaridad con la población más vulnerable a la vez que hacían frente a síntomas ansiosos.

El estudio apunta a la necesidad de establecer planes de conciliación familiar y acelerar la implementación de medidas para alcanzar una mayor proporción en la igualdad de género.

Los investigadores que han llevado a cabo este estudio forman parte de manera transversal de otra de las iniciativas "anti-covid" surgidas en Aragón, "LibrosQueUnen", encuentros de tertulias dialógicas para salvar la brecha digital en familias aragonesas.

Se trata de un proyecto en el que colabora la Universidad de Zaragoza junto a otras empresas, instituciones y facultades como el Gobierno de Aragón, AEDIPA, Plena Inclusión Aragón y Plataforma del voluntariado, entre otras.

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